miércoles, 4 de julio de 2018

Las tracciones térmica y eléctrica en RENFE (LIV R):Las casi desconocidas 10000 (RENFE 10001 a 10004)


1963

Las casi desconocidas "diezmil" (RENFE 10001 a 10004/280-001 a 280-004)

A principios de los sesenta RENFE buscaba locomotoras eléctricas bitensión que pudieran mantener la operación mientras se cambiaba progresivamente la electrificación desde los 1500 a los 3000 voltios. En el marco de la, entonces, nueva tecnología de bogies monomotores y birreductores, decidió evaluar a una gran empresa francesa como Alsthom y también probar por primera vez la tecnología japonesa a través de Mitshubisi. En este contexto se ha comentado a veces que el encargo a Alsthom se produjo en el marco de algunas negociaciones de compensación por haberse fabricado en España más locomotoras tipo 7600 de las inicialmente previstas en las cláusulas del contrato firmado con la compañía francesa.

De este modo, en 1963 llegaron a España cuatro locomotoras de la compañía francesa con un aspecto muy parecido a las de la serie 7600, que ya llevaban operando varios años. Pero eran muy distintas: además de su novedosa tecnología ya descrita, tenían bogies de dos ejes en vez de tres, así como un color distinto y algunos otros detalles menores. RENFE las englobó en la nueva serie 10000,  y más adelante, con la numeración UIC, pasarían a constituir la serie 280.

 Su potencia era de unos 3000 CV. En su modalidad "viajeros" la velocidad máxima era de 120 Km/h y su esfuerzo de tracción de 12100 kg, mientras que en la de "mercancías" la velocidad máxima era 70 km/h y el esfuerzo de 20700 kg. Llegaron desmontadas y fueron puestas a punto en los talleres de la Maquinista Terrestre y Marítima pasando a continuación al depósito de Barcelona-Vilanova. La elección era muy adecuada ya que se podían hacer pruebas tanto en la línea de Puigcerdá, electrificada a 1500 V, como en la de Tarragona que ya lo estaba a 3000 V.



La 10004 en fase de montaje en los talleres de La Maquinista sobre unos bogies provisionales (MTM/Colección Jaume Roca)

En esta magnífica imagen de John Cosford tomada en Barcelona en junio de 1964, en  la desaparecida playa de vías cercana a la estación de Vilanova, se ve a una casi recién llegada 10000 tras una 7600. Es una de las pocas imágenes donde una 10000 aparece con su librea original similar a su "prima hermana".

También de junio de 1964 es esta imagen de la 10001 en Puigcerdá (Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM) Autor: Juan B. Cabrera)

Tras la conclusión de las pruebas y durante tres o cuatro años, las diezmil trabajaron en la línea de Puigcerdá teniendo como base Ripoll, sustituyendo a las míticas Mil del Estado mientras se las transformaba  a 3000 V, y después simultaneando con ellas algunos servicios.

La 10004 entra en Puigcerdá en cabeza de un tren ascendente en agosto de 1965 (autor desconocido/ a través de Carlos Guasch)


La 10004 en Puigcerdà (Jaime Brustenga a través de Forotrenes)


La 10003 en sus tiempos catalanes (Juan Carlos Escudero a través de Forotrenes)

Hacia 1967 las diezmil pasaron a Madrid maniobrando entre zonas de Príncipe Pío y Atocha (distintas tensiones), labor ésta para las que no estaban diseñadas al ser unas locomotoras puras de línea. En esta época cambiaron la librea similar a la de las 7600 por otra con un tono de verde más oscuro y una pequeña franja amarilla, del mismo tipo que la del material de 1500 V.


    La 10003 probablemente recién llegada a Madrid (Gustavo Reder)


La 10001 en Príncipe Pío en junio de 1967 (Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid. Colección Justo Arenillas)



Una "diezmil" en Madrid-Príncipe Pío. Agosto de 1968. (Foto: Jordi Ibañez)

También en Príncipe Pío está tomada esta imagen de la 10003 y otra "hermana" de serie. Tras ella las unidades "Naval" destinadas al Ferrocarril del Guadarrama (Cercedilla a Cotos). Algunas hicieron allí un servicio muy efímero y otras no llegaron ni a ser trasladadas a Cercedilla (autor desconocido)


La 10001 hace su entrada en Madrid-Príncipe Pío en cabeza de un ómnibus. Esta imagen parece demostrar que no sólo hacían maniobras (Josep Ferrate)


Mitshubishi y Alshtom competían por dar relevo a las 7400 7500. La vencedora estaba clara. Aquí están las tres en Madrid-Príncipe Pío. Detrás, una 300, contempla la pugna (J.A. Del/a través de Pacheco/Forotrenes)

En 1971 recibieron la numeración UIC convirtiéndose en la serie 280 y pasando al depósito de Alcázar de San Juan, permaneciendo allí hasta el cambio de horarios de septiembre de 1974. 

Se ocuparon del remolque de expresos y de trenes de mercancías hasta Linares así como del rápido Madrid a Valencia por Albacete en su recorrido entre Madrid y Alcázar. (Al final de este fragmento de NODO se puede ver a una de ellas en la estación de Alcázar aunque sea muy de pasada).

Una magnífica imagen de la 280-004 en Alcázar en junio de 1974 (Josep Miquel)


Probablemente en la misma jornada Josep Miquel volvió a fotografiar a la 004 en Alcázar de San Juan saliendo hacia Linares-Baeza. Tras la columna de la señalización mecánica se observa una 1900 original que debería servir en la línea hacia Valencia y Albacete (Josep Miquel a través de Forotrenes)


Si bien la documentación de la foto dice que está tomada en 1982 en Alcázar de San Juan. Parece claro que que no puede ser ese año porque ese año la serie estaba ya en Miranda esperando su desguace (Vía Libre)
La 280-002 en Alcázar en 1975 (Richard Ricard)

A principios de 1976 se decidió su traslado a Miranda de Ebro. La idea era someterlas a una gran reparación y adecuarlas para una posible convivencia de servicios con las recién llegadas "japonesas" 279Pero la suerte estaba echada: además de desestimar su reparación por diversos problemas técnicos, se encontraron también con la dura competencia que suponía la nueva serie. Parece ser que ésta cautivó tanto a los ingenieros de RENFE por su sencillez de diseño y de mantenimiento que, sin miedo a un cambio tan radical hacia un producto asiático nunca hasta entonces experimentado en Europa, apostaron por la tecnología japonesa. En cualquier caso, la razón final fue, con toda seguridad, la magnífica oferta japonesa que la hacía casi irrenunciable ante el importante número de locomotoras eléctricas que RENFE tenía que adquirir. 

Se iniciaba así un camino que condujo poco después a las series 289 y 269 y más tarde a la 251. Sin embargo, esta decisión llevó irremisiblemente a una pérdida de interés por la serie 280: las diezmil nunca volvieron a la operatividad ni llegaron a sufrir ninguna modificación.


Las 280-001 y 280-002 en Burgos en agosto de 1979. (J. A. Torregrosa)

Algunas diezmil apartadas en Miranda de Ebro en 1981 (Manuel Trejo)

Durante seis años permanecieron apartadas en Miranda, hasta que en 1982 se decidió su desguace. 

Todo un triste y repetido símbolo del ferrocarril español: las 10000 abandonadas sólo con 14 años de vida, y poco y mal explotadas. Y, junto a ellas, también las Confederación con 20 años. La foto está tomada en Miranda de Ebro en 1977 (JFS a través de Forotrenes)

Al menos esta vez hubo suerte y se conservó la 280-002 como símbolo de una apuesta de modernización mediante la tracción eléctrica europea pero que cambió su dirección y se dirigió hacia Japón. 


La 280-002 preservada para el Museo aguarda en las vías exteriores de Delicias en 1979 (Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid. Autor: Fernández Cuenca)

La 280-002 en el Museo de Delicias (AHF/MFM. Autor: Federico Pérez)

La locomotora se encuentra con un excelente aspecto estético en el Museo del Ferrocarril de Madrid aunque se echan mucho en falta sus placas frontales que ya había perdido cuando llegó al Museo. Por suerte se han conservado las de la 10003 y tomándolas como modelo, el Museo proyecta la reconstrucción de las de la expuesta 10002. Esperemos que ello suceda pronto porque ganaría mucho su imagen. 


Puesto de conducción de la 280-002 expuesta en el Museo de Delicias (Foto: Juan 4025)


FUENTES CONSULTADAS:

Ramírez, E. (1995) : Las Alsthom de RENFE. Revista Doble Tracción, nº 10. Mayo 1995

Arenillas, J. (2010): La tracción en los ferrocarriles españoles. Ed. Vía Libre.

Roca, J. (2016): La tracción a 1500 V en RENFE. Ed. Maquetren.

Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM)

domingo, 1 de julio de 2018

Crónicas de la vía estrecha (LI R): Subiendo a Montserrat en cremallera


En unas entradas anteriores me he referido a la línea de los antiguos Ferrocarriles Catalanes que desde Martorell llegaba hasta Guardiola de Berguedá pasando por Monistrol y Manresa. Con ella conectaban otras dos pequeñas líneas: una que enlazaba desde Guardiola con Castellar d´en Hug, remontando el río Llobregat, y otra en vía de cremallera, que con un recorrido total de unos siete kilómetros, pero cinco de ellos en dura ascensión salvando un desnivel de más de 500 metros,  subía -y sube- desde la estación de Monistrol al Monasterio de Montserrat. De ella me ocupo en esta entrada.

La montaña de Montserrat y el Monasterio benedictino (BarcelonaTurisme)

Montserrat fue ya desde el siglo X un punto singular de atracción en el ámbito religioso que propició la llegada de visitantes y peregrinos. Viajaban hasta allí andando o en caballerías y posteriormente, con mejores caminos, en vehículos de muy distintos tipos con tracción animal. Más tarde, cuando en 1859 el ferrocarril que se construía entre Barcelona y Zaragoza alcanzó la estación de Castellbell, se instauró desde allí un servicio de diligencias que conducían al Monasterio en un viaje de unas tres horas. Poco a poco la montaña de Montserrat se fue convirtiendo también en un punto de atracción para turistas y excursionistas. En este contexto era lógico que surgiera la idea, y en seguida proyecto, de unir esa estación con Montserrat mediante un ferrocarril de cremallera. Aunque en un principio se pensó que los dos primeros kilómetros fueran en adherencia y el resto en cremallera, al final se decidió que todo el recorrido fuera en cremallera para simplificar la explotación.

Tras un replanteo de los primeros proyectos y de vencer los temores de la comunidad benedictina preocupada porque Montserrat perdiera su recogimiento, en 1881 se constituía en Barcelona la Sociedad de Ferrocarriles de Montaña a Grandes Pendientes (FMGP), para hacerse cargo de la construcción y explotación de la línea. Ésta se inauguró el 6 de octubre de 1892 con un gran éxito que se prolongó durante años debido, en gran medida, a las comodidades que se fueron introduciendo, entre ellas un más fácil acceso desde la estación de Norte.  Ya a finales de 1922 quedó establecida una variante que permitiría compartir estación con la de la línea de Catalanes entre Martorell y Manresa recientemente construida, de modo que en 1923 se inauguró la estación de Monistrol-Enllaç algo que incrementó significativamente el número de visitantes. Seis años después, en 1929, se presentó un proyecto para la electrificación de la línea, pero fue rechazado por los monjes, aún siendo un momento muy adecuado para llevarla a cabo.

Plano de la línea en 1923. En su origen partía  a unos 100 metros de la estación de Monistrol-Castellbet-El Villar de la línea de Norte. Para evitar molestos transbordos por escaleras entre estaciones que estaban a distinto nivel, en 1905 se llevó la estación de partida del cremallera junto a la estación de Norte a través de un corto trayecto de ida y retroceso para salvar el desnivel existente. Después, en 1923, se inauguró la estación de Monistrol-Enllaç para el enlace con la línea Martorell-Manresa de los Ferrocarriles Catalanes (Documento CARRIL)

El parque de material de tracción estuvo compuesto por ocho locomotoras de vapor del tipo 021T. Las cinco primeras construidas en 1892 procedían de la factoría francesa de Cail. Desde el principio dieron bastantes problemas, al parecer por falta de experiencia de la casa constructora en este tipo de locomotoras, lo que obligó a varias modificaciones, entre ellas el añadido de un nuevo depósito de agua en la parte posterior y también de recalentadores (excepto a la 1) y engrasadores automáticos.  


La nº 1 en Montserrat (colección Miquel Palou)

Por su parte,
 la sexta, fabricada también en 1892 pero en este caso por la factoría suiza SLM, fue adquirida de segunda mano en 1920. Por fin, las séptima y octava fueron también fabricadas por SLM en 1921 y 1923.


Foto de fábrica de la nº 8 "Conde de Lavern". Puede contemplarse la complejidad de los mecanismos de estas locomotoras. Además de una caldera inclinada, los cilindros estaban situados en el exterior del chasis y en las bajadas actuaban como compresores de aire para el freno. Cabe también reseñar que las ruedas tractoras eran exclusivamente las ruedas dentadas enclavadas en cada uno de los dos ejes tractores. (colección Miquel Palou)

Salida de la estación de Monistrol-Nord. Fecha indeterminada antes de la Guerra Civil (Joaquín Gili)


Cruzando el puente sobre el río Llobregat (Colección Zerkowitz)

La nº 8 en plena subida hacia Montserrat con la locomotora situada siempre en la parte trasera (y delantera en la bajada). A la derecha aparece el famoso "perro guardabarreras",que, ataviado con algunas curiosas prendas, hacía las delicias de los viajeros (colección Zerkowitz/"Carrilets de España y Portugal")



La 5 iniciando la escalada (colección Zerkowitz/"Carrilets de España y Portugal")

Llegando a Montserrat (Zerkowitz/Colección Zerkowitz)

La 6 llega a Montserrat con un único coche de viajeros (Jaume Morrell)


La 2 sale de Montserrat hacia Monistrol (Trevor Rowe)

Por lo que respecta al material remolcado la línea contó con 23 coches de viajeros de distintas series, de los cuales 22 eran de bogies. Para las mercancías, la compañía dispuso de nueve vagones de distintas procedencias. 

Durante la Guerra Civil sólo se efectuaron servicios para cubrir las necesidades de los estamentos políticos y militares que establecieron su sede en Montserrat, así como de un hospital de guerra instalado en 1937. La primera posguerra significó una fuerte reactivación de los servicios debido a la escasez de carburantes para los vehículos a motor, pero su progresiva recuperación y el difícil mantenimiento y reparación de material e infraestructuras hizo que ya en 1947 las pérdidas superaran a los beneficios. Por otra parte, un terrible accidente acaecido en 1953 al colisionar tres trenes que, en un día festivo, ascendían al Monasterio con el resultado de ocho muertos y más de cien heridos, llevó a una falta de confianza en el servicio y a un agravamiento de la situación económica. Si bien durante los años siguientes se formularon algunos proyectos de renovación, la falta de apoyo de la Administración, dio lugar al cierre del servicio el 12 de marzo de 1957.

Por lo que respecta a las locomotoras, su situación al cierre era la siguiente (exceptuando a la nº 1 "Montserrat" que había sido desguazada en en 1939 tras un incendio):  la 2 "Monistrol" fue retirada en 1956 debido a su mal estado. Fue comprada y restaurada por el Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) aunque con la placa de la 5 "Abad Deàs". En 1994 y tras un incendio en las instalaciones del RACC en Gualba, fue trasladada al Museu del Ciment en Castellar de N´Hug. 


(Josep María Galindo)


La 3, "San Jerónimo" quedó destrozada en el accidente del año 1953. La 4 "Victor Balaguer" se mantuvo operativa hasta el cierre de la línea y fue comprada y conservada por un particular en Balsareny. En la actualidad está expuesta el el Museo del Cremallera de Montserrat en Monistrol-Vila


En Balsareny (Martin Murray)

La nº 5, "Abad Deàs", tras trabajar durante un tiempo en la construcción del cremallera de Nuria donde ya sufrió un percance, también quedó destrozada en el accidente de 1953. Su placa fue transferida, como ya se ha comentado, a la conservada 2.

La nº 6 "Julián Fuchs" también colaboró en la línea de Nuria, permaneció en activo hasta el cierre y está conservada en el Museu del Cremallera de Nuria en Ribes de Fresser. 




(Javier Fernández)

La nº 7 "Elias Rogent" y la 8 "Conde de Lavern" trabajaron sin problemas hasta la clausura. Mientras la 7 fue desguazada, la 8 se colocó en exposición exterior en Vilassar de Mar. Después pasó por varios chatarreros hasta ser parcialmente reconstruida y situada en un pedestal en un almacén de hierros en Parets del Vallés.



La 8 expuesta en "Hierros Tous" en Parets dl Vallés (Jordi Comella)

En los años siguientes al cierre, hubo un proyecto presentado por una nueva sociedad denominada "Cremallera de Montserrat S.A." que, junto con la de los Ferrocarriles Catalanes, presentó un proyecto para explotar la línea mediante tracción diésel, pero no prosperó. De este modo, en 1972 se subastaron todos los materiales, se desmontaron los carriles  y se desguazó la mayor parte del material rodante, si bien se preservaron las citadas cuatro locomotoras y algunos coches de viajeros.

Aunque durante los años siguientes surgieron algunas iniciativas para la reapertura, no fue hasta 1988 cuando se llevó a cabo el primer intento serio para resolver el problema del acceso al Monasterio, contemplándose tanto la opción de un sistema muy capaz de teleféricos desde Monistrol  o bien la de la reconstrucción del cremallera. Siguieron durante algunos años propuestas tanto privadas como públicas y debates. Al final, el arranque definitivo para la reconstrucción tuvo lugar el 30 de marzo de 1999 cuando en una sesión del Patronato de la Montaña de Montserrat el presidente de la Generalitat anunció la decisión de llevar a cabo la reapertura del cremallera por parte de este organismo. Sería un ferrocarril eléctrico que tendría enlace con la red de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, que también lo explotaría, y el material móvil compartiría características técnicas con el resto del de la compañía. Debería absorber una demanda del ochenta por ciento de 6000 personas por día y hasta del cuarenta por ciento en jornadas punta. 

Tras un largo proceso administrativo, las obras comenzaron a mediados del 2001 mientras que el contrato con la firma Stadler para la compra de cinco trenes automotores eléctricos se había firmado en el año 2000. Era un tren conceptualmente nuevo en aquellos años basado un módulo motor central sobre el que se apoyan dos remolques, uno a cada lado. 

El primero de estos trenes llegó a los Talleres Centrales de Martorell en octubre de 2002. Recibió la matrícula AM 1 y fue bautizado con el nombre de "El Cavall Bernat". El AM 2, "Sant Jeroni", llegó en noviembre al taller de Ribes de Fresser para hacer pruebas en la línea del cremallera de Nuria. El AM 3, "El Montgròs" y el AM 4 "Els Flautats" llegaron a Martorell en diciembre. Y por fin, el AM 5 "Les Agulles", lo hizo en febrero de 2003.



El AM 5 en Monistrol-Vila en abril de 2004 (Natán Vila)

Una composición doble de "stadlers" en el ascenso a Montserrat en el verano de 2013. Son dos trenes técnicamente similares aunque uno de ellos pertenece al cremallera de Nuria. Junto con los cinco automotores eléctricos para Montserrat se adquirieron dos más para ese ferrocarril (Albert Mestre)

Los primeros trenes de pruebas empezaron a circular por la restaurada línea en marzo de 2003. Dos locomotoras de la serie 700/1000 hicieron un recorrido por el segmento de adherencia llevando a cabo pruebas de carga y también circuló por toda ella  la locomotora  E.4 del cremallera de Nuria junto con un vagón del mismo ferrocarril recogiendo materiales. Fue a principios de abril de ese año cuando esa composición entró en la nueva estación de Montserrat y unos pocos días después lo hicieron los nuevos automotores. Por fin la inauguración oficial tuvo lugar el 11 de junio de 2003. Desde entonces el servicio se mantiene de forma continuada si bien ha tenido un par de interrupciones por algunos desprendimientos. Esta flota de trenes aumentó en una composición más de este tipo al recibir en 2020 a la composición A 10 del cremallera de Nuria y se espera el próximo traslado a esta línea de la A 11 también de Nuria. 


Actual recorrido del cremallera de Montserrat

Cabe señalar que la citada locomotora E.4 de Nuria  cambió su tradicional librea azul y blanca de su línea de origen por la verde y blanca del Montserrat. Tras finalizar su actividad en esta línea en 2007 volvió a su línea y librea original. 


(Luis Labrada)

Otro vehículo de apoyo de esta línea ha sido la locomotora diésel mixta adherencia-cremallera, matriculada como D9, fabricada por Stadler en 1995 para el cremallera de Nuria pero que también fue transferida a esta línea en el año 2006. 

                La D 9 en Monistrol de Montserrat (eldelinux/Wikipedia)

Pues bien, las tareas de esta locomotora van a ir siendo asumidas por la nueva 256.01, una locomotora mixta adherencia-cremallera y dual electro-diésel. Será la encargada de los trenes de trabajo tanto de la línea Llobregat-Anoia como en la de Montserrat.

La 256.01 en Martorell en cabeza de un tren de trabajos en septiembre de 2020 (Luis Rentero/CARRIL)

Por tanto, una línea que desde su "resurrección" en 2003  se encuentra en continua evolución mejorando su capacidad de transporte y optimizando sus recursos con otras líneas de FGC.

Actualización de enero 2025: Los siete trenes Stadler (cinco originales de esta línea mas los dos en principio destinados a la línea de Nuria) se encuentran operativos.



FUENTES CONSULTADAS

Maristany, M. (1974) Carrilets de España y Portugal. Vol I-(España). J. M. Casademont, editor

Gallardo, J. M. (1994): El cremallera de Montserrat. CARRIL nº 40

Rentero, L. (2003, 2004): El nuevo cremallera de Montserrat. CARRIL nº 60 y 61

Alcaide, R. (2005): La vía estrecha en Cataluña: industria, ocio y servicio público. En "Historia de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en España". Fundación de los Ferrocarriles Españoles. 

Rentero, Ll. (2021): Las nuevas locomotoras duales mixtas de FGC. CARRIL nº 88

Forotrenes


miércoles, 27 de junio de 2018

Las tracciones térmica y eléctrica en RENFE (LIII R): Las efímeras y olvidadas "trifásicas" de Almería (RENFE 21 a 24)


1963

Una iniciativa con tantas dificultades que naufragó


A principios de los sesenta, al ampliar RENFE la electrificación desde Gérgal hasta Nacimiento y desde Santa Fe hasta el puerto de Almería, se decidió la adquisición de cuatro locomotoras eléctricas trifásicas que entraron en servicio a finales de 1963 o principios de 1964. Parece que su finalidad básica era arrastrar los trenes de viajeros en toda la sección electrificada, aunque en la práctica, también lo hicieron con los de mineral. La experiencia fue un gran fracaso. Veamos su pequeña pero curiosa historia

A mediados de los años setenta viajaba con frecuencia de Madrid a Almería y siempre me llamaban la atención cuando pasaba por la estación de Santa Fe estas imágenes:

En 1976, en la estación de Santa Fe, cerca de Almería (Werner Hardmeier)
La misma locomotora en el mismo lugar que la imagen anterior. Por informaciones posteriores supe que el tren que conducía esta máquina, probablemente la nº 21fue alcanzado por detrás por el tren correo Almería-Madrid en agosto de 1965 y una de las tolvas que arrastraba se empotró en la cabina trasera. En ese accidente murieron diez personas. 

En aquella época, a mí me sonaba algo la historia de los tractores trifásicos que durante más de cincuenta años se habían encargado del transporte de mineral de las minas del Marquesado entre las estaciones de Gérgal y Santa Fe. Pero...¿y esta locomotora?

Años después ya desaparecieron estos restos, pero a mí siempre me rondaba la incógnita y traté de saber un poco más. Me enteré entonces, como apuntaba más arriba, que su construcción, junto con otras tres máquinas similares, fue decidida para llevar a cabo la tracción de trenes de viajeros -quizás también de mineral, como acabó ocurriendo- en el último tramo, recién electrificado, de la línea de Linares a Almería.

Su construcción pasó por muchas dificultades debido a las trabas a la importación impuestas en aquella época. Al final fueron fabricadas por un consorcio hispano-suizo constituido por las firmas Sécheron, Macosa, Schindler, SLM y Aguirena, aunque según alguna información parece que también contribuyeron dos empresas suizas más. Ello quedó documentado, al menos en parte, en su placa de construcción, donde también figura que fue llevada a cabo en el año 1962. 


Placa de construcción de la serie 21-24. El ensamblaje final lo hizo MACOSA (Werner Hardmeier)

 RENFE las asignó la curiosa serie 21 24, que nunca fue sustituida por ninguna otra.


Esquema de la serie 21-24 (dibujo de Manuel Galán Eruste)

Estas máquinas tenían dos bogies de dos ejes. Su potencia era de 970 kW (el equivalente a unos 1300 CV)  -casi tres veces la de uno de los tractores típicos de transporte de mineral- pero, al igual que éstos, sólo disponían de dos velocidades prefijadas: 25 o 50 km/h. Tenían cuatro motores de tracción y estaban dotadas de freno de vacío. Su esfuerzo de tracción unihorario era de 7120 kg. 


Su caja, construida específicamente por MACOSA, recuerda muchísimo a la serie 7400 de RENFE, fabricada en 1944 también por esta misma empresa y la suiza Sécheron

La nº 21 (Trevor Rowe/archivo Museo Vasco del Ferrocarril)



La nº 22 (Ferrán Llauradó)

La 23 en febrero de 1965. Al fondo, uno de los tractores "clásicos" (Ferrán Llauradó)


La 24 (autor desconocido)

Además de las dificultades para su construcción, las pruebas también fueron muy complicadas ya que, al parecer, surgieron discrepancias con los ingenieros suizos. Por otra parte, también hubo problemas con la alimentación eléctrica dado que la central de Santa Fe no se rediseñó adecuadamente, lo que originaba que, en un principio, no podían funcionar a la vez más de dos locomotoras. Y a ello cabe añadir la rigidez de explotación a causa de sus dos velocidades prefijadas. En cualquier caso, los ferroviarios almerienses las denominaron "las guapas", supongo que en comparación con la imagen tan rudimentaria de los primitivos tractores.


La 22 en cabeza de un tren de viajeros en 1965 (Ferrán Llauradó)


Una de las 21-24 arrastrando un tren de tolvas  (colección Javier Aranguren)

Por tanto, todo fueron dificultades con las 21-24. Además operaban en un entorno muy difícil, con una mala infraestructura y con un tipo de tracción -la trifásica- ya muy decadente. Todo ello condujo a que solo trabajaran entre finales de 1963 y 1966. A esta rápida desaparición también contribuyó la aparición de las entonces nuevas 1300 diésel, con características muy apropiadas a las características de la línea y de sus servicios. RENFE decidió por tanto apostar por este tipo de tracción, aunque años más tarde volvería a la eléctrica -aunque ya a 3000V- en esta zona, si bien con las locomotoras "japonesas" mucho más modernas, potentes y versátiles. En cualquier caso, estando ya retiradas, la 22 participó en una exposición de locomotoras eléctricas de RENFE acaecida en Oviedo en 1968:


Ya prematuramente retirada, la 22 viajó hasta Oviedo en junio de 1968 para participar en una exposición de las locomotoras eléctricas de RENFE (Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM). Autor Juan B. Cabrera)

En cualquier caso, las 21-24 quedaron de momento en su depósito de Santa Fe, ya que por sus características no tenían encaje en ningún otro servicio de RENFE. Según un amable seguidor del blog (ver comentarios) Justo Arenillas le comunicó que llegó a haber un proyecto para transformarlas a 3000 V, pero dado el escaso número de ejemplares de la serie y el poco espacio que disponían para la ubicación de equipos suficientemente potentes, se desechó. El propio Justo Arenillas todavía las fotografió en Santa Fe.

(Justo Arenillas)

Y allí seguía la locomotora accidentada a la que me refería al principio de la entrada y que parece claro que era la 21. Según el aficionado almeriense José Antonio Gázquez debió ser desguazada en la propia estación de Santa Fe hacia 1985, cuando comenzaron los citados trabajos de la electrificación a 3000V. En las dos fotos que siguen se ve el lugar donde probablemente se llevó a cabo el desguace y algunos posibles restos de ella. 


Foto obtenida en noviembre de 2016 en el lugar donde fue desguazada la 21, en la estación de Santa Fe. En la zona ampliada arriba a la derecha se han encontrado restos de aisladores (José Antonio Gazquez)



Todo parece indicar que estos restos de aisladores pertenecieron a la 21 (foto: José Antonio Gazquez)

Por su parte, en 1976, Werner Hardmeier fotografió a la 22 en Almería, que tras su viaje a Oviedo, debió quedar reservada para el futuro Museo:


La 22 en Almería en 1976 (Werner Hardmeier)





Otra vista de la 22 apartada en Almería (Werner Hardmeier)


El frontal de la 22, tan parecido al de las 7400 (Werner Hardmeier)


La espartana cabina de la 22 (Werner Hardmeier)

En 1978, seguía en Almería, tal como la captó John Sloane:


(John Sloane)

La locomotora llegó por fin a Madrid, y así estaba en 1983 en el exterior del Museo:

La nº 22 en Delicias en 1983 esperando....el desguace (colección Pacheco)



Otra imagen más de la 22 deteriorándose en el exterior de Delicias. En este caso se encuentra entre un coche "yenka", que también debió ser desguazado, y el furgón restaurado DGDC 222 (foto e información: J.A. Méndez Marcos)

Sin embargo, una vez más, incomprensiblemente, se ordenó su desguace. El desguace de una verdadera pieza de museo ya que se trataba probablemente de una de las últimas trifásicas construidas en Europa. 

Pero ahí no acabó el desastre, porque la 23, almacenada en un principio en el depósito de Puente Genil, también fue desguazada.


La 23 en Puente Genil en agosto de 1978 (foto AMOLUC)

En cuanto a la 24, no se conocen datos concretos de su final, pero lo que está claro es que también desapareció.

Una vez más, sin comentarios. O con  muchos, muchísimos comentarios.



FUENTES CONSULTADAS:

Gómez, J.A. y Coves, J.V. (1994): Trenes, cables y minas de Almería. Instituto de Estudios Almerienses. 1994

Gómez, J.A. (1995): Las trifásicas de RENFE. Revista "Doble Tracción" nº 11

Arenillas, J. (2010): La tracción en los ferrocarriles españoles. Ed. Vía Libre

Fototeca del Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid

Forotrenes

Comunicaciones personales de Jose Antonio Gázquez