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domingo, 17 de mayo de 2015

Las 333, eficaces, poderosas... (RENFE 333-001/093) Parte (I): Las originales

Entrada publicada originalmente en mayo de 2015 y revisada y ampliada en mayo de 2017

Fotografié por primera vez una 333 en Chamartín, en junio de 1981, cuando estas locomotoras llevaban ya entre 5 y 7 años rodando por las vías españolas. Me impresionó su aspecto potente y serio, casi algo "enfadado" y un punto cecijunto. 

La 333-029 en Chamartín en junio de 1981 (Foto: Ángel Rivera)
También, ese mismo mes, pude fotografiar otro ejemplar en la reserva de Vigo:

Ambiente de principios de los 80 en el cocherón de Vigo. En primer término la 333-088 seguida de otra 333 sin identificar. A su izquierda una ALCo 1800 y a la derecha un coche 5000.  (Foto: Ángel Rivera)
Debo confesar que, acostumbrado a ver el impresionante aspecto de  las cuatromiles, éstas 333, en principio, me parecían casi un sucedáneo...aunque, bien miradas... 

Impresionante aspecto de la  333-034 en cabeza de un tren de coches "nuevemiles". Chamartín, octubre de 1981(Foto: Ángel Rivera)
Nunca llevaron otra numeración que no fuera la de la UIC, pero, acostumbrados a las denominaciones establecidas en función de su potencia, se las conocía entonces mucho por las "tresmil". No tuvieron una denominación popular generalizada aunque en algunos ambientes se las denominó "vikingas", probablemente por su diseño original proveniente de la factoría sueca NOHAB, o también "rambos", quizás por su potencia y aspecto.


Las 333 aparecen en RENFE como la solución definitiva a la necesidad de locomotoras diesel de gran potencia, tras el relativo fiasco de las "cuatromiles" y la buena experiencia con las General Motors (GM) 1900. Se apostó de nuevo por un modelo básico de GM, pero no por su diseño mecánico y estético original, sino por otro, bicabina, desarrollado por la factoría sueca NOHAB. De esta forma, bajo la licencia de estas marcas, MACOSA construyó entre 1974 y 1976 las 93 locomotoras que constituyeron esta serie. Cabe señalar a este respecto que hubo un primer pedido de 43 ejemplares financiados por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y a continuación otro de 50 ejemplares, ya en el contexto del Plan RENFE 1972-1975.

Las 333 originales estaban dotadas de dos bogies de tres ejes cada uno; llevaban un único motor de 16 cilindros que ofrecía unos 3345 CV a 900 rpm, una muy buena potencia pero que se quedaba algo corta para la orografía española, por lo que queda la duda de por qué no se escogió otro motor -existente- con potencia un poco superior. La transmisión era eléctrica mediante alternador y rectificadores de alterna a continua que suministraban corriente a seis motores eléctricos. Disponía de calefacción eléctrica para el tren, algo cuya ausencia fue siempre fue un problema en las "cuatromiles".  Eran en su conjunto locomotoras de carácter universal ya que con trenes de viajeros podían superar los 140 km/h y también arrastrar trenes de mercancías de gran tonelaje. 

A medida que las nuevas locomotoras iban saliendo de la factoría de MACOSA se incorporaban a los depósitos de Madrid-Fuencarral y de Salamanca. Las de Madrid se ocuparon, sustituyendo a las "cuatromil", de los principales servicios de Madrid a Barcelona y de Madrid a Burgos. Se hicieron cargo también de algunos trenes, y no sólo de viajeros, con Extremadura, Murcia y Andalucía. Por su parte, las salmantinas, aparte de servir varios servicios en la zona de influencia de este depósito, llegaban también a Galicia a través de Zamora. 

A principios de los 80, parte de la dotación de Fuencarral fue transferida a Atocha mientras que las restantes de ese depósito pasaban a los de Salamanca y Valencia. En este último se hicieron cargo de muchos servicios asignados previamente a las 1900, y se emplearon a fondo con todo tipo de trenes destacando mercantes rápidos como los "naranjeros" así como los de mineral en la dura línea de Sagunto a Teruel y Zaragoza y en otras zonas de Aragón. También empezaron en esta época a hacerse cargo de algún Talgo como por ejemplo entre Ourense y Vigo. Hay que reseñar también que en 1986, algunas de las locomotoras de Salamanca pasaron al de Granada, ya que las sustituciones de puentes en la línea Linares-Almería permitió su circulación por esa zona. 

La 333-007 en Chamartín, en marzo de 1987, probablemente en cabeza de algún expreso hacia el País Vasco por el "directo" de Burgos (Foto: Ángel Rivera)

Una 333 no identificada en la estación de Cabañas de la Sagra, encabezando un tren Mérida-Cáceres-Madrid. Junio de 1987 (Foto: Ángel Rivera)


La 333-024 asciende desde Teruel al puerto de Escandón en abril de 1989 (foto: Vicente Miralles)



La 333-056 en Madrid-Chamartín en la primavera de 1990 con el logotipo"galleta" de RENFE, pero todavía con librea antigua (Foto: Ángel Rivera)
Ya a finales de los 80, las 333 empezaron a sufrir el cambio de librea desde la clásica verde y amarilla a la dichosa amarillo-negra. Antes de que ello ocurriera, aquí está este atractivo vídeo de dos locomotoras con su librea original evolucionando en la estación de Salamanca en 1990.



En 1990 cinco locomotoras eléctricas 289 fueron asignadas a las minas del Marquesado sustituyendo a las 269 anteriormente destacadas allí. En esta imagen, una 333, ya con la nueva librea, atraviesa el viaducto del Hacho, conduciendo a dos de ellas (foto: autor desconocido)



La 333-087 con la "nueva" librea en el depósito de Salamanca; octubre de 1992.(Foto: Ángel Rivera)
La 333-009 en Aranjuez. Era el verano de 1993. Fue la última en prestar servicio con la caja original (Foto: Ángel Rivera)
En 1995 la serie estaba repartida entre Madrid-Atocha con 38 locomotoras, Salamanca con 17, Valencia con 11, Orense con 16, Granada con 4 y Barcelona con 7. 

En esta época, dado su buen rendimiento y la necesidad de disponer de locomotoras para 160 km/h, RENFE acometió algunas reformas que mejorasen sus prestaciones y alargaran su vida útil. De este modo se proyectó sustituir los bogies originales por otros que mejoraran la estabilidad de marcha y, sólo en algunas de ellas, la modificación de la transmisión, el sistema de frenos, el de control de potencia. Al final fueron cuatro las que recibieron todas estas modificaciones  (041, 021, 052 y 084) dando lugar en 1995-96  a la subserie 200.


La 333-201 en cabeza de una rama Talgo. Chamartín, alrededor del 2000 (Foto: Sen/Listadotren)
Al menos las 202, 203 y 204 recibieron posteriormente la librea de Grandes Líneas:

La 333-203 en Miranda de Ebro (Foto: Trenmaníaco)

Tras varios años de experiencia, en 1999, se optó por modificar otras ocho locomotoras (013, 005, 086, 011, 009, 079, 006 y 008), pero en este caso cambiando sólo bogies, relación de transmisión y frenos, pudiendo también alcanzar los 160 km/h. Constituyeron la subserie 100. 


La 333-105 en Miranda de Ebro (foto: autor desconocido)

Varias de ellas recibieron también el esquema de Grandes Líneas


La 333-105 saliendo de Lerma con una rama Talgo III. Era en principio la 333-009 y fue la última en servicio con la caja original (Foto: Marcos Maté)

También, alguna de ellas, llegó a recibir la nueva librea de RENFE en blanco, morado y gris aunque ya al final de su vida como 333 "originales":


La 333-107 (Foto: Ppcharly)

Estas subseries se encargaron del remolque de algunos trenes Arco y Talgo y de la experiencia adquirida se vio necesaria reducir su velocidad máxima -al igual que en las 200- a 140 km/h debido, una vez más, a problemas con los bogies a velocidades elevadas. Ninguna de ellas presta ya servicio. Unas fueron desguazadas, otras están en el TCR de Villaverde e incluso alguna se "convirtió" en subserie 300 y después en 334. En cualquier caso, la 105, anterior 009, debe permanecer en los talleres de Fuencarral:


La 105 en Fuencarral en 2014 (foto: Pacheco)

mientras que la 107, anterior 006, está preservada por la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Madrid. También está preservada con su caja original aunque desmotorizada la 333-088.



La 107 en el exterior del Museo de Delicias (foto: Gonzalo Vazquez)
Y volviendo a nuestro relato, en el año 2000 la gran reforma que conduciría a las subseries 300 y 400 se estaba gestando y de ellas me ocuparé en una próxima entrada. Para finalizar es interesante recordar que, antes de iniciarse el cambio, la repartición de locomotoras era la siguiente: la UN de Cargas contaba con 52 "originales", Grandes Líneas con 17 (entre "originales" y subseries 200 y 300) y Transporte Combinado con 13 (doce "originales" y una de la suberie 100).



BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

García Lázaro, V. y Rentero Corral, L. (1987): Las locomotoras diesel de la serie 333. CARRIL, 22. 

Arenillas, J: La tracción en los ferrocarriles españoles. Ed. Vía Libre

Fernández, J.L. (2010): Las locomotoras General Motors en España. Editorial Revistas Profesionales S.L. 

Listadotren

Ferropedia

domingo, 3 de mayo de 2015

Las "cuatromil" y su mito (RENFE 4001-4032)


Entrada publicada originalmente en mayo de 2015 y revisada y ampliada en mayo de 2017


Mi primer encuentro con una cuatromil tuvo lugar en la estación de Algodor  a mediados de la década de los 70. Era mi primera salida de fotografía ferroviaria y había ido allí atraído por la presencia de tres Mikados que llevaban allí un tiempo apartadas. Cuando estaba fotografiándolas, escuché el ruido de un motor diesel a mis espaldas.  Al volverme, me encontré con una cuatromil -la 18- arrastrando un tren de mercancías y a la que también fotografié con toda la rapidez que pude. 

La 4018 en Algodor con un tren de mercancías, a mediados de los 70 (Foto: Ángel Rivera)
No podía saber en aquel momento que aquella tarea de la cuatromil la estaba condenando a ella, como al resto de sus "hermanas", a una muerte prematura, una muerte a los veinte años, tal como  había ocurrido con aquellas Mikados a las que fotografiaba y de las que me ocupé en la primera entrada de este blog. Una muerte joven es el inicio de un mito y más si, sobre lo que muere, estaban depositadas grandes esperanzas. Y no digamos si a ell0 se añade una imagen extraña, un punto desgarbada y algo gigantesca, como la que tenían las cuatromil, con su gran envergadura, sus pequeñas ruedas y su impresionante frontal panzudo y, si se quiere, un punto "triste". Torpedos verdes las llamó el admirado Manolo Maristany...aunque para los ferroviarios sólo fueron las panzudas.

Su historia comenzó a principios de la década de los 60. RENFE se planteaba disponer de locomotoras diesel de gran potencia para trenes expresos y rápidos que hicieran innecesarias las dobles tracciones y tuvieran "techo" suficiente para recuperar algunos retrasos. En un concurso muy reñido y con muchas interrogantes técnicas ya que casi no existía experiencias con este tipo de locomotoras, la casa alemana Krauss-Maffei fue la ganadora con su oferta de una locomotora de rodaje B´-B´con dos motores Maybach y transmisiones hidráulicas Mekydro, análogas a las famosas V 200 alemanas. 

Esta elección significaba la llegada por primera vez del diesel europeo a RENFE. Hay comentarios de distintos tipos sobre esa decisión, e incluso quien cree que las cosas hubieran ido de otra manera si el concurso lo hubiera ganado la norteamericana ALCo, con su proyecto de, algo así, como una "super 2100". Sin embargo parece que el problema de esta alternativa era que tenía que utilizarse una transmisión eléctrica en corriente alterna, algo también muy poco experimentado en aquel momento. El hecho es que, también por primera vez, y quizás de forma prematura, las transmisiones hidráulicas llegaban a RENFE. Y eso marcó.

Las primeras diez locomotoras se construyeron en Alemania:
                                
                           Las 4001 y 4002 durante su fase de pruebas en Alemania (Foto Krauss-Maffei/CARRIL















mientras que las otras veinte, de un primitivo lote de treinta, lo fueron en la factoría bilbaína de Babcock&Wilcox. (Esta factoría fabricó posteriormente dos más, las 4031 y 4032 cuando se decidió su utilización en el directo de Burgos).


Montaje de las cuatromil en la factoría de Babcock&Wilcox (Foto: B&W/Museo Vasco del Ferrocarril)


La 4011, primera de las "cuatromiles" fabricada en España recién salida de fábrica (foto: Museo Vasco del Ferrocarril)


Las 4011 y 4012, primeras fabricadas por B&W (Foto: Museo Vasco del Ferrocarril)

A finales de 1966, y tras las pertinentes pruebas, las primeras locomotoras de la serie empezaron a prestar servicios en las grandes líneas no electrificadas que partían de Madrid, así como también entre Zaragoza y Alsasua. 



En mayo de 1967 James Jarvis fotografió en Mora a la 4010 en cabeza, probablemente, de un rápido Madrid-Barcelona o viceversa


La 4020 en cabeza, probablemente, del rápido Madrid-Barcelona. Madrid-Atocha; julio de 1969 (Foto: Carlos Escudero)
Un trayecto muy conocido, debido en buena medida a los atrayentes escritos del citado Manolo Maristany fue el de Madrid a Mora la Nova y retorno, en cabeza de los expresos o rápidos Madrid-Barcelona-Madrid. En el tramo citado, las cuatromiles sustituyeron a las atómicas 2200 de tracción vapor con un inicial gran disgusto de Maristany al ver aparecer en la noche de Mora, al efectuar el cambio de tracción, a aquel "torpedo verde" en vez de la admirada 2200.


En esta oportuna fotografía de L. G. Marshall tomada en Mora la Nova, la bonita 241F-2240 posa junto a su sustituta en el expreso Madrid-Barcelona: la panzuda o torpedo verde 4002, todavía sin numeración UIC



En 1970 John Batts fotografió a esta "cuatromil" saliendo de la entoncs naciente estación de Madrid-Chamartín en cabeza de un aparentemente corto tren dirigiendose probablemente hacia el "directo" Madrid-Burgos inugurado en 1968, un par de años antes.

Otros de sus primeros servicios fue la tracción del "Iberia Expreso" vía Aranda de Duero o el del "Puerta del Sol" también por la línea del "directo" de Burgos. También solía figurar en cabeza del "Lusitania expreso" o de algunos expresos entre Barcelona y Galicia

Ya, a los tres o cuatro años de su entrada en funcionamiento, empezaron a estar aquejadas del "virus" que en no muchos años acabaría con ellas. De vez en cuando tenían que hacerse cargo de algunos trenes de mercancías tipos 60/70/80 para completar turnos. Eso era algo que empezaba a castigar bastante a su sofisticada transmisión. De este modo empezaron a surgir problemas de mantenimiento, agravados también, algún tiempo después, por la marcha de los talleres de Madrid de personal de las empresas constructoras. Y no puede olvidarse  a este respecto que hacia 1974-1973 las locomotoras General Motors de la serie 333 empezaban a hacer su aparición...



Solo tres o cuatro años después de su nacimiento, en 1974, ya estaban algunas "cuatromiles" haciendo algunos trenes de mercancías. En esta imagen de 1971, una de ellas da la doble tracción a una Mikado en cabeza de un butanero (foto: Josep Ferraté)


En 1974, la 4006 encabeza un mercante en la estación de Castejón de Ebro (foto:Paul Bryson)

La 4021 entra en Madrid-Chamartín en 1979 en cabeza de un tren procedente probablemente del País Vasco (foto: J.I. Esnarriaga)
Es ahora la 4003 la que en el mismo sitio de la imagen anterior, aunque ya en 1980,  es fotografiada por P. Cvikevik

Cuando ya llevaban diez o doce años de servicio se ocupaban de un gran número de trenes de mercancías de todo tipo mientras que habían disminuido sustancialmente sus servicios de viajeros, al tiempo que las transmisiones daban cada vez más problemas. Ello, unido a las dificultades de mantenimiento, dio lugar a un descenso sustancial de su fiabilidad y disponibilidad, de modo que, a veces, no había ninguna de ellas disponible o tenían que hacer su servicio con un único motor de los dos que disponían.  

El último tren de pasajeros del que se ocuparon hasta octubre de 1981 fue el correo Madrid-Cuenca-Valencia, sustituyendo a las GM 1900. Por supuesto sus 4000 caballos de potencia eran a todas luces excesivos para este tipo de tren -que a veces se hacía con una "ye-yé" 308- por lo que parece ser que con cierta frecuencia fuera por avería o por ahorro de combustible hacían el recorrido con un solo motor. Una vez viajé en ese tren entre Cuenca y Madrid y, asomado a la ventanilla de un coche 5000, me maravillaba viendo en las curvas la imagen de la panzuda emergiendo entre los sembrados verdes primaverales de las tierras de Cuenca.


Una cuatromil en cabeza del correo de Madrid a Valencia por Cuenca. Enero de 1981 (Foto: J. Roca/CARRIL)





La 4006 llega a Madrid en cabeza del correo Valencia-Cuenca-Madrid. Año 1981. Foto: Miguel González

De este modo, a principios de los 80 quedaba ya una dotación de 25 locomotoras, de las cuales solo estaban en servicio de 16 a 20 unidades que efectuaban en su mayoría servicios en maniobras o lanzaderas, si bien parece que en 1981 fue justamente la 4006 la que llevó a cabo algunos ensayos para un posible remolque del talgo pendular, algo que evidentemente no fructificó. 


En esa época fotografié a la 4008 en Madrid Atocha:


La 4008 junto con la 4025 en Madrid-Atocha en agosto de 1982. El deterioro, al menos externo, de la locomotora, empieza a ser notable (Foto: Ángel Rivera)


Frontal de la 4008 en Madrid-Atocha. Agosto de 1982 (Foto: Ángel Rivera)

A mediados de los 80 efectuaban ya servicios casi esporádicos de escasa importancia en zonas de Madrid, Algodor, Ciudad Real y Puertollano, al tiempo que se incrementaba rápidamente el número de unidades dadas de baja. Por fin, el 5 de enero de 1987, la única locomotora que quedaba operativa, la 4020, descarriló en Valdemoro, fue apartada y se decidió el final de su vida útil y de las otras pocas cuatromiles que quedaban. Los desguaces se llevaron a cabo en Madrid, Aranda de Duero y Bilbao.


Desguace de la 4032, la última de la serie (Foto: Chema Martinez)

Al menos se salvaron dos de ellas: la 4020, ahora en el Museo del Ferrocarril en su sede de Delicias:


La 4020 en el Museo de Madrid-Delicias (Foto: Falk2)
 y la 4026, custodiada por la Asociación Zaragozana de Ferrocarriles y Tranvías (AZAFT),  en su nave de Casetas y, afortunadamente, en un proceso progresivo y cuidadoso de restauración que deseo que llegue a buen término.


La 4026 se encontraba así al principio de su custodia por la AZAFT (Foto: AZAFT)
Y así se encontraba ya en abril de 2015, en avanzado proceso de restauración (foto: Carlos Abadías)

Esperemos que el mito de las cuatromil, no quede en eso, un puro mito en el recuerdo, sino que, a través de la 4020 o, más bien, de la 4026 vuelva a ser una realidad viva. Esperemos... una vez más.


Acuarela de Martinez Mendoza


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Ramirez, E. y Enguix, J.C. (1989): Adios a las 4000. Revista CARRIL, números 24 y 26, junio 1988 y marzo 1989

Prieto Tur, Ll. (2014): Locomotoras diesel (VIII). Monografías del ferrocarril. Lluis Prieto, editor.