domingo, 6 de mayo de 2018

Crónicas de la vía estrecha (XLVI) Reus quiere salir al mar por Salou

La provincia de Tarragona sólo tuvo dos pequeñas líneas de vía estrecha. La que iba desde Tortosa a La Cava, en el delta del Ebro, que ya se trató en una entrada anterior, y la que conectaba Reus con la población costera de Salou, con sólo 8 km de longitud, que es el objeto de la presente.

Es posible que a muchos aficionados les venga a la memoria una imagen de este tipo cuando se habla de esta línea:


El inconfundible automotor Ferrotrade del Reus-Salou (Foto: Jordi Ibañez)
Este curioso vehículo se convirtió en la imagen más difundida de este carrilet, pero su historia es mucho más amplia e interesante. Vamos a recordarla. 

Ya desde el siglo XVIII, los industriales y comerciantes de Reus pretendían utilizar Salou como puerto alternativo al de Tarragona, ciudad con la que existía una cierta rivalidad y algunos problemas derivados de pagos de determinados impuestos. Desde entonces hubo varios intentos para establecer una vía de comunicación adecuada entre ambas localidades con soluciones que pasaban tanto por un canal navegable, como por un ferrocarril de tracción animal y posteriormente de vapor. 

Fue ya en 1881 cuando el ayuntamiento de Reus creó una comisión para el desarrollo de un tranvía de vapor de ancho métrico entre ambas localidades. Ello dio como resultado la creación en 1883 de la Compañía Reusense de Tranvías, que obtuvo la concesión definitiva de la línea en 1886.

La construcción fue muy rápida y se inauguró el 24 de junio de 1887. Además de la línea principal que partía de la estación de Reus-Mercaderies, donde estaban situadas oficinas, talleres y depósito, salían de la misma dos pequeños ramales que no llegaban al kilómetro de longitud: uno hacia el Raval de Robuster y otro hasta la calle de Palo Santo. Con ello, se cumplía también una cierta labor de tranvía urbano. En cualquier caso el del Raval se cerró en 1920 por la intensificación del tráfico rodado.

Como material de tracción se adquirieron en 1886 tres locomotoras de vapor tipo 020 tram (las 1, 2 y 3) a la empresa inglesa Falcon Engines. Sus nombres fueron "Reus", "Fortuny" y "Prim".



La locomotora nº 1 -carrozada como tranvía- por las calles de Reus (Postal comercial del archivo Cuyás)


Dos años después, en 1888, se recibieron otras dos más (las 5 y 6) fabricadas también por Falcon, ahora del tipo 020T. Fueron las "Salou" y "Mas Calvo". Sin embargo, la 2 fue retirada del servicio en 1916 y la 1 en 1922, con lo que hasta 1932 el parque de locomotoras quedó reducido a tres unidades. 

La nº 5 fotografiada en cabeza de un tren mixto en Salou con dirección a Reus el 12 de octubre de 1957 (Foto: L. G. Marshall)

La nº 6, igual a la anterior (Foto: colección Javier Aranguren)

Fue en ese año de 1932 cuando se adquirió otra locomotora que había sido construida por Brush Electric (sucesora de la empresa Falcon) en 1899 para el ferrocarril Olot-Girona y que  había sido vendida en 1930 al Calahorra-Arnedillo. Era del tipo 031T y recibió el número 4. Su nombre era "Las Planas".


La nº 4 era del tipo 031 y  la única de tres ejes acoplados. Marshall la fotografió en octubre de 1957 antes de entrar en una revisión.


Una simpática imagen de un convoy -y sus viajeros- conducido por la nº 4 (Foto: Archivo Cuyás)

Por lo que respecta al material móvil, los primitivos coches de viajeros -unos 28 entre las tres clases-estaban construidos también por Falcon entre 1886 y 1888. Se disponía además de dos furgones y algunos vagones de mercancías abiertos y cerrados. Luego, en 1932, la propia compañía construyó otros cuatro de tercera clase. 
El carrilet tuvo una gran acogida y  transportaba gran número de pasajeros, muchos de ellos con destino a algunos balnearios de Salou así como a la playa, sobre todo en días festivos. El tráfico de mercancías constaba principalmente de vino, arroz, aceite, harina o materiales de construcción. Sin embargo, ya durante los años veinte, la competencia del tráfico por carretera llevó a contemplar la electrificación de la línea con prolongación incluso hasta Tarragona, pero los costes debieron parecer inasumibles y no se llevó a cabo.

Durante la Guerra Civil la línea fue bien gestionada por un Comité Popular y los servicios del carrilet incluso mejoraron. Ya durante la posguerra sus servicios fueron muy importantes para el abastecimiento de Reus. Sin embargo fueron también años muy difíciles por la escasez de carbón y de recambios para el material.


Un largo tren mixto con varios coches "Falcon" arrastrado por la locomotora nº 6 (Foto: Juan B. Cabrera/Archivo CEHFE)
La nº 4 podía arrastrar lógicamente un mayor número de coches (Foto: Archivo Cuyás)

Poco a poco el número de pasajeros fue de nuevo aumentando en paralelo con el auge turístico de Salou, y a ello contribuyó también la 
llegada en 1958 de dos automotores Billard (los 2127 y 2128) a través del Plan de Ayudas y Mejoras para la vía estrecha, si bien el transporte de mercancías fue decayendo hasta desaparecer poco a poco.


Los Billard engalanados cuando se inauguraron sus servicios (Foto: colección Javier Aranguren)
En verano, los Billard remolcaban dos o tres pequeños coches de pasajeros mientras que en invierno solían hacer el servicio en solitario (Foto: colección Javier Aranguren)
Un Billard junto a dos de las locomotoras ya aparentemente retiradas (Foto: Trevor Rowe)
Un Billard encabezando un convoy de tres pequeños coches de viajeros en 1961 (Foto: Ch. Firminger)


Los días festivos el carrilet se llenaba hasta los topes. Llegaban a hacerse hasta 16 servicios diarios (Foto: autor desconocido)
Dos coches de viajeros del carrilet de los construidos por la compañía en 1932. En la foto llevan la misma librea de los automotores Billard, con los que normalmente formaban composición (Foto: autor desconocido)
Interior de uno de los coches restaurados para exposición (foto: José María Galindo)

 En este contexto de aumento de pasajeros,
 parece que en los años 60 pasaron de forma efímera por la línea dos coches de viajeros procedentes del ferrocarril militar de Cuatro Vientos a Leganés y del Monistrol a Montserrat.  Por otra parte, la compañía adquirió un automotor Ferrotrade que circuló a partir de enero de 1966, pero que dio desde el principio problemas derivados de su deficiente inscripción en las dos únicas curvas del trayecto. Era un vehículo muy parecido a un autobús, con un motor Pegaso de 200 CV y transmisión mecánica que accionaba sobre un eje tractor. La caja iba montada sobre este eje y un bogie portador. Dadas sus características problemáticas se usaba poco y en general para recoger pasajeros en las estaciones intermedias del recorrido.


El Ferrotrade haciendo pruebas en febrero de 1966 (Foto: colección Javier Aranguren)
El mismo automotor en febrero de 1974 (Foto: colección Javier Aranguren)


El Ferrotrade en un cruce con un tren de pasajeros encabezado por un automotor Billard (Foto: autor desconocido)

Ya en los años 70 la Compañia Reusense de Tranvías fue adquirida por la de autobuses "La Hispania" que hacía el mismo recorrido y establecía una competencia directa. En el marco general de la época caracterizado por un rechazo de tranvías y ferrocarriles de vía estrecha, se produjo un abandono progresivo del servicio y, de ahí, se llegó a un cierre provisional en 1975 a la espera de reparaciones. Hubo en ese tiempo un proyecto auspiciado por el ingeniero Alejandro Goicoechea (inventor del Talgo) para la construcción de una línea de ferrocarril vertebrado como una excelente alternativa a la convencional. Tampoco se llevó a cabo y en mayo de 1976 se anunció la suspensión definitiva del servicio.


El carrilet en sus últimos tiempos con su composición habitual de dos coches de viajeros encabezados por un automotor Billard (Foto: autor desconocido)

Por suerte, en esta ocasión, sí se tomó interés en la preservación de algún material histórico. Así, la locomotora nº 3 "Prim" está expuesta en Salou, las 4 y 5 en Reus y la 6 en Cambrils. Junto a ellas figuran algunos coches de pasajeros.


La nº 3 expuesta en Salou con uno de los primitivos coches "Falcon"

la nº 4 estuvo muchos años en la estación de Reus y fue posteriormente adquirida por un particular. 


La 4 cuando se encontraba semiabandonada en la estación de Reus (Foto: José María Galindo)

La nº 5 en un pequeño pedestal en Reus: 

La nº 5 en Reus en 2016 (Foto: Aut592)
Y la nº 6 en Cambrils con otro de los pequeños coches de viajeros: 


La nº 6 en Cambrils con otro coche de pasajeeros 

Las entrañables imágenes del carrilet inspiraron a Jeremy Wiseman un sencillo y agradable oleo que figura en la contraportada de su libro "Trenes y tranvías en el este de España" y con el que pongo punto final a su recuerdo.


Oleo de Jeremy Wiseman


FUENTES CONSULTADAS

Maristany, M. (1974): Carrilets de España y Portugal. Vol. I. J. M. Casademont, editor

Alcaide, R. (2005): La vía estrecha en Cataluña: Industria, ocio y servicio público. En "Historia de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en España. Ed. Fundación de los Ferrocarriles Españoles. 

Wiseman, J. (2009): Trenes y tranvías del este de España. Ediciones Trea. S.L.

Spanish Railway

Centre dÁmics de Reus


Obra de referencia:

Salmerón, C. (1987): El tren de Salou. Colección: Els trens de Catalunya. Ed. Términus

1 comentario:

  1. Una verdadera maravilla toda la historia,asi como el material de esta línea,como tantas similares,¡para haberlas vivido!,sus paisajes y líneas de recorrido,su material,se puede hacer uno muy buena idea al leer y observar las imágenes.No conocía ese automotor Ferrotrade,si,efectivamente su diseño era muy similar al de un autobús,concretamente me recuerda a aquellos antiguos Pegaso que prestaban servicio urbano en ciudades,quiza tuviera un cierto parecido al modelo 6035 en cuanto a laterales y un poco su frontal...toda una delicia,desde luego!,hasta sonaria imagino similar dada su motorización,imagables los viajes a bordo habían de ser,sin duda,asi como verlo funcionar,me encanta esa imagen 18 en cruce en línea con un Billard.Los pequeños vagones de viajeros eran espectaculares,de la misma manera debía ser verlos en circulación remolcados por sus locomotoras de vapor o por los Billard!,me hago una idea leyendo texto y viendo imágenes de como serian aquellos tiempos,lo reflejan muy bien las imágenes transmitiendo sencillez,alegria y luminosidad,cuando estas siempre serviciales líneas férreas aun sobrevivían,claramente eran otros tiempos...Afortunadamente quedan recuerdos vivos en forma de material preservado.No he tenido la suerte de leer el libro "El tren de Salou",ni los referenciados a fin de entrada,a buen seguro son verdaderas reliquias dando perfecto testimonio igualmente de aquellas tan entrañables compañias

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