domingo, 23 de junio de 2019

Historias del vapor (CIX) Las "seiscientas" del Madrid a Cáceres y Portugal: las 040 más modernas (MCP 601 a 614/RENFE 040-2311 a 040-2316 y 040-2321 a 040-2328)

1914


La Compañía del Madrid a Cáceres y Portugal necesita  ya locomotoras de cuatro ejes acoplados (MCP 601 a 614/RENFE 040-2311 a 040-2316 y 040-2321 a 040-2328)



En entradas anteriores me he ido refiriendo a distintas series de locomotoras del Ferrocarril de Madrid a Cáceres y Portugal. Inolvidables la serie 1 a 10 tipo 220 que durante muchos años se ocupó de los mejores trenes de viajeros. Recordamos también a la 61, la "vieja dama de Chamartín" de la serie 61 a 63 tipo 030T construida en 1895 y ahora expuesta cerca de la estación de Madrid-Chamartín. A las "cien", de 1877, unas típicas "bourbonnais" de Saint Leonard, procedentes del Ferrocarril del Tajo, que no llegaron a integrarse en RENFE. Y a las "doscientas" otras 030 que vinieron del Cáceres a Malpartida y del Plasencia a Astorga. También a las de la serie "trescientas" construidas por Cockerill en 1898 con su gran parrilla por tener que habérselas con carbón de mala calidad. A las "cuatrocientas", muy similares a las "trescientas" aunque algo más esbeltas.  Y por fin a las "quinientas", las primeras de tipo 130 a las que la MCP tuvo que recurrir en 1912 para atender al arrastre de mejores y más pesados coches de viajeros, algo que ya no podían hacer las excelentes pero ya muy amortizadas 220 de la serie 1 a 10. 

Y del mismo modo que la Compañía ya necesitó este tipo de locomotoras "mogul" para esos trenes, tuvo también que adquirir locomotoras tipo 040 para los de mercancías. Surgió así la serie "seiscientas" cuyos primeros ejemplares llegaron desde la factoría Hartmann, la favorita de la MCP, en 1914 y a la que va dedicada esta entrada. 
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(Foto: J. Champion)

Las locomotoras de la serie "seiscientas" de la MCP fueron las más modernas de tipo 040 que circularon por España. Con un timbre de 12 kg/cm2 y dotadas de recalentador  Schmidt tenían una potencia de casi 1400 CV, la más alta de todas las 040 de RENFE. Sin embargo su diámetro de ruedas motrices de 1,3 metros hacía que su esfuerzo de tracción se quedara en 9150 kg, que no era el más elevado en este tipo de locomotoras. Por otra parte su diseño era ya bastante evolucionado en relación con las locomotoras de este tipo que circulaban por España y su alta caldera recordaba algo a las "pelonas" de MZA.


En principio MCP encargó seis máquinas de este tipo, que llegaron en 1914.  Inauguraron la nueva serie "seiscientas" y fueron las 601 a 606. Sin embargo, dado su excelente rendimiento y contando con el auxilio del Estado a través de los llamados "anticipos reintegrables", en 1921 se adquirieron otras ocho -las 607 a 614- casi idénticas, ya que sólo diferían en que los ténderes tenían algo más de capacidad. Al ser un poco más largos y con el fin de no perturbar mucho la visión de maquinista y fogonero, se les rebajó un poco su parte trasera. Este rebaje es el que permitía a simple vista una subserie de otra. 

La MCP las destinó al depósito de Arroyo de Malpartida encargándose fundamentalmente de los trenes ascendentes entre Valencia de Alcántara y Navalmoral de la Mata si bien parece que también trabajaban en la zona de Béjar. Parece ser que algunas veces llegaban hasta Madrid en cabeza de trenes ganaderos en las épocas de transhumancia. 


La 612 probablemente en la placa giratoria del depósito de Delicias en los años veinte. Puede verse el airoso porte de la locomotora si la comparamos con muchas otras 040. Se aprecia también el rebaje trasero del ténder, lo que la distinguía de las de la primera subserie. Autor: F. Salgado)

Cuando se integraron en la Compañía del Oeste fueron las 801 a 814. Y al llegar a RENFE es curioso que fueran clasificadas en dos series distintas aunque tenían el mismo esfuerzo de tracción e iguales el resto de características. Así, las 601 a 606 fueron las 040-2311 a 040-2316 mientras que las 607 a 614 se convirtieron en las 040-2321 a 040-2328, dejando vacías las numeraciones 2317 a 2320. 


La MCP 605/Oeste 805, tal como aparece en el álbum de Parque Motor de RENFE de 1947
Una de las locomotoras de la serie en abril de 1954.Según un amable lector del blog la foto está obtenida en la antigua estación de Cáceres. (Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM. Autor: Juan B. Cabrera)

Otra locomotora de la serie fotografiada también en abril de 1954 por Juan B. Cabrera y,como en el caso anterior, obtenida en la antigua estación de Cáceres (AHF/MFM)

También RENFE las mantuvo en Arroyo si bien algunas pasaron al de Ciudad Real trabajando también en servicios mixtos y dobles tracciones. En 1962, estaban en Arroyo las siete primeras así como la 2321. 



Aunque no eran frecuentes sus visitas  a Madrid, Gustavo Reder captó a una de las locomotoras de la segunda subserie en 1958.
La 040-2312, segunda de la primera subserie, en Plasencia-Empalme en octubre de 1963 (foto: L. G. Marshall)


Un ejemplar de la primera subserie en Atocha en junio de 1966 (foto: M. Serrano)



La 040-2327 en las inmediaciones de Ciudad Real en mayo de 1966 (J. Jarvis/cortesía de Fernando Santiago Rodriguez)
La 040-2316 en Madrid-Delicias en mayo de 1967. Su retirada y desguace tendría lugar al año siguiente (foto: Graham Stacey)

Otra vista de la 040-2316 en el mismo lugar y fecha que la anterior (foto: Graham Stacey)


En el mismo año, 1967, Justo Arenillas fotografió a la 040-2311, primera de la serie, en Plasencia-Empalme (AHF/MFM)

Sus desguaces tuvieron lugar entre 1966 y 1969 siendo la última la 040-2313. 


Al año siguiente, la 2311 ya estaba retirada en Palazuelo esperando el desguace (foto: J. Jarvis)
La 040-2314 en pleno desguace en Palazuelo en mayo de 1969 (foto: Barry Reed)

Aunque es verdad que a los aficionados nos gustaría que se hubiera conservado casi un ejemplar de cada serie, creo que en el caso de estas locomotoras, las más potentes 040 de nuestras vías, si que hubiera merecido que no hubieran sido destruidas todas ellas. 



FUENTES CONSULTADAS

Fernandez Sanz, F. (2005): El ferrocarril de Madrid-Cáceres-Portugal. Revista de Historia Ferroviaria nº 3

Reder, G. y Fernández Sanz, F. (2011): Locomotoras de la Compañía del Oeste. Historia de la tracción vapor en España. Tomo IV

Forotrenes

Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM)


miércoles, 19 de junio de 2019

Crónicas de la vía estrecha (LXXV) De Elizondo a Irún, siguiendo el Bidasoa, en el "tren txikito"



Desde mediados del siglo XIX Navarra mantenía el proyecto de establecer conexiones ferroviarias con el País Vasco y Francia. La primera se hizo la realidad mediante el Ferrocarril del Plazaola, que durante casi cuarenta años conectó Pamplona con San Sebastián a través del valle de Leizarán. La segunda no llegó a lograrse completamente ya que, si bien se conectó Irún con la población navarra de Elizondo, la evolución económica y sobre todo el auge del transporte por carretera impidió la continuación hasta Pamplona. En cualquier caso, de ella, y de su plasmación en el Ferrocarril del Bidasoa o "tren txiquito", nos ocupamos en esta entrada.

Aunque se estudiaron distintos proyectos para esta conexión con Francia siendo el más conocido el denominado "Ferrocarril de los Alduides" que conectaría Pamplona y Bayona por el puerto de Alduides, el definitivo surgió, como en el caso del Plazaola, a partir del aprovechamiento de un pequeño ferrocarril minero de 0,914 m. de ancho de vía que unía Endarlaza, en la zona minera de Peñas de Aya, con Irún. Pertenecía a la Compañía de Minas de Irún y Lesaca, y comenzó a funcionar el 1 de julio de 1890. 
La estación del ferrocarril minero Irún-Endarlaza en 1899. Tras la creación del Ferrocarril del Bidasoa pasaría a denominarse Irún-Bidasoa (Archivo Pedro Pérez Amuchastegui)

Contaba con dos pequeñas locomotoras tipo 020T de unos 30 CV construidas por la fábrica suiza S.L.M. de Winterthur en 1883 y 1885. Llevaron los números 2 y 3 y fueron bautizadas como "María Luisa" y "Ville d´Irún". Aunque no hay certeza parece que la número 1 fue una pequeña locomotora de caldera vertical.



La nº 3 Ville d'Irún del primitivo ferrocarril minero, que luego se integraría en el ferrocarril del Bidasoa modificando su ancho de vía y numerada como 13. Aquí aparece en 1955 ya retirada (Juan B. Cabrera/fondo Javier Aranguren)

Más tarde, en 1901, llegó una nueva locomotora procedente de la factoría británica Kerr Stuart. Era una 030T con una potencia ya de 240 CV, de vapor saturado y distribución interior. Recibió el número 12, se la denominó "Amézola" y lució una librea en color verde. 


La nº 12 "Amézola" (Peter Allen)

Mientras tanto seguían las iniciativas para la construcción del ferrocarril entre Pamplona e Irún basadas siempre en un proyecto redactado años atrás por el ingeniero Ramón de Aguinaga:

Mapa de la línea del Bidasoa. Prácticamente sigue la cuenca de este río en todo su recorrido (dibujo Pedro Pintado/"El Ferrocarril del Bidasoa")

En cualquier caso se renunciaba en principio en llegar hasta Pamplona, dadas las dificultades orográficas y el relativo despoblamiento de las zonas a recorrer en el tramo entre Santesteban y la capital navarra. De este modo, desde Santesteban la línea giraba al este hasta alcanzar Elizondo, tramo éste que previamente se había considerado como un ramal de la línea principal. Se daba servicio así al Valle del Roncal y se dejaba abierta la posibilidad de una hipotética prolongación hasta la frontera francesa a la que, en su momento, se podría llegar desde Pamplona. Por tanto la concesión definitivamente otorgada fue la de Irún a Elizondo.

En este contexto y tras algún intento fallido, el 27 de diciembre de 1911 se constituyó en San Sebastián la Compañía de los Ferrocarriles del Bidasoa impulsada por el grupo francés Credit Foncier d´Algerie et Tunisie y liderada por el industrial León Mourgues. Mourgues llegó a un acuerdo en marzo de 1912 con la Compañía  de Minas de Irún y Lesaca (que en 1910 había solicitado autorización para la prolongación de su vía desde Endarlaza hasta Elizondo) y con otro promotor anterior, Manuel Albistur, para la transferencia de todos sus derechos sobre el Ferrocarril de Irún a Endarlaza y sus prolongaciones previstas.  De esta forma, en septiembre de 1912, toda la titularidad de las concesiones de Irún a Elizondo pasaban a pertenecer a la nueva compañía que de forma inmediata acometió la construcción de la línea, toda ella en ancho métrico. 

Los trabajos de adaptación de la vía existente hasta Endarlaza y los de nueva construcción progresaron con algunas incidencias, tales como una inundación y ciertos litigios con propietarios de terrenos. Además, las turbulencias económicas originadas por el comienzo de la Primera Guerra Mundial crearon problemas al capital francés y fue necesaria una subvención de un millón de pesetas por parte de la Diputación de Navarra para que las obras pudieran continuar. Por fin, el 1 de febrero de 1916, tuvo lugar la inauguración del tramo entre Irún y Santesteban y poco tiempo después, el 10 de mayo del mismo año, el tren llegó hasta Elizondo procediéndose a la inauguración oficial el 26 de ese mes. 

Llegada del tren inaugural a Elizondo (Archivo Fototeca Kutxa/libro "El Ferrocarril del Bidasoa")

Distintas composiciones coincidieron en Elizondo el día de la inauguración (F. Mena)

La magnífica labor del grupo Docuferr ha permitido la reconstrucción de los horarios de los ferrocarriles españoles de septiembre de 2017. En la imagen aparecen los de la línea del Bidasoa poco más de un año después de su inauguración.

Para la tracción, la compañía adquirió a la factoría Orenstein&Koppel en 1914 cuatro locomotoras tipo 130, de simple expansión, con tender separado de dos ejes. Su potencia era de 800 CV, timbre de 12 kg/cm2, diámetro de las ruedas motoras de 1,1 m y el esfuerzo de tracción de 9000 kg. Fueron numeradas del 1 al 4 y bautizadas como "Guipúzcoa", "Álava", "Navarra" y "Vizcaya". Llevaban una curiosa caldera, que fue una innovación en aquel momento, y en la que la estructura tubular albergaba agua en vez de los gases de la combustión como se hacía normalmente. 
La nº 4 "Álava" en el puente giratorio de Elizondo en 1916. Se puede apreciar el curioso aspecto de estas locomotoras como consecuencia dc la innovadora caldera instalada basada en el diseño denominado "Strooman Kessel" (autor desconocido/Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril)


La nº 3 es observada por un grupo de niños en la estación de Irurita-Lecaroz (autor desconocido/colección Pedro Pérez Amuchátegui)

Por otro lado, en 1915, la compañía adquirió a los Ferrocarriles Vascongados otra locomotora también del tipo 130 y también de simple expansión denominada "Zarauz". Era la 102 de Vascongados y en el Bidasoa recibió el número 11. Había sido construida en 1892 por la factoría británica Nasmyth&Wilson. Desarrollaba una potencia de 300 CV, tenía un timbre de 11 kg/cm2, un diámetro de ruedas motoras de 1,06 metros y un esfuerzo de tracción de 3050 kg. El objeto principal de su adquisición fue colaborar en la construcción de la línea, tarea que también desarrolló bajo alquiler en la Calahorra-Arnedillo, volviendo luego al Bidasoa. 

También se dispuso de las antiguas locomotoras provenientes del anterior ferrocarril de Irún a Endarlaza: La "Ville d´Irún" y la "Amézola" tras efectuar en ellas el necesario cambio de ancho. La primera fue rematriculada con el número 13 y trabajó fundamentalmente en la estación de Irún. La segunda recibió el número 12 y operó habitualmente en un ramal de la línea principal. 

Por lo que respecta a coches de viajeros se adquirieron seis mixtos de primera y segunda clase (los AB-1 a AB-6), siete de tercera clase (C-1 a C-7) y cinco mixtos de tercera clase y furgón (los FC-1 a FC-5). Fueron construidos por la Sociedad Española de Construcciones Metálicas. Iban montados sobre bogies, tenían plataformas de acceso abiertas y disponían de pasillo central, linternón, iluminación eléctrica por dinamo y baterías y calefacción por vapor. 


De izquierda a derecha, un coche mixto de tercera y furgón, seguido por uno de tercera y finalmente un mixto de primera y segunda (Juan B. Cabrera/fondo J. Aranguren)

Por lo que respecta al tráfico de mercancías, se disponía de 39 vagones montados sobre bogies y de 82 de dos ejes para el transporte de mineral. 


La puesta en marcha del ferrocarril supuso una mejora muy sustancial de las comunicaciones del valle del Baztán y en general de toda la zona recorrida y prestó por tanto un servicio social muy significativo. Sin embargo en este comienzo su situación económica fue muy difícil tanto por las deudas contraídas como por la ocurrencia de la Primera Guerra Mundial que dificultaba el transporte hacia Francia y provocaba un fuerte encarecimiento del carbón. 

Entre 1917 y 1925 la situación económica fue relativamente estable debido a la buena marcha del transporte de mercancías y a una escrupulosa vigilancia de los gastos de explotación. Ante esta situación bonancible, la empresa llegó a solicitar la concesión para la prolongación de la línea hasta Pamplona, proyecto del que desistió pronto por los costes que suponía.

Entre 1926 y 1936, y aunque la empresa ingresó en el Estatuto Ferroviario, lo que le aseguraba alguna subvención, la situación económica empeoró significativamente debido a la competencia de la carretera y la disminución drástica del transporte de carbón. Fue en esa época cuando la empresa buscó una reducción significativa de los gastos de explotación mediante el uso de automotores para trenes de viajeros. Como no llegó a recibir ayudas estatales para su adquisición, optó por el alquiler de tres vehículos de este tipo construidos todos ellos en Francia por la Société Centrale de Chemins de Fer et d´Enterprises conocida popularmente como Verney, el apellido de uno de sus fundadores

El primero de estos "automotrices", como siempre los denominó la empresa, entró en servicio en junio de 1931. Tenía 33 asientos y estaba impulsado por un motor de gasolina que proporcionaba una potencia de 78 CV; disponía de una única cabina de conducción y para asegurar su cambio de dirección disponía de unos gatos elevadores que permitían el giro. Fue numerado como 1.


El automotor nº 1 (Juan B. Cabrera/fondo Javier Aranguren)

Los otros dos automotores llegaron en 1932. Eran de características muy parecidas al anterior pero ya no llevaban gatos elevadores dado que había suficiente disponibilidad de puentes giratorios. Para complementarlos se alquilaron a CAF dos pequeños remolques de 16 plazas y dotados de un espacio para el transporte de correos y pequeñas mercancías. 



El automotor nº 2 (fondo Javier Aranguren)

El automotor nº 3 con uno de los remolques alquilados a CAF (autor desconocido/Diario de Navarra)

El automotor nº 1 con su remolque llegando probablemente a Santesteban (autor desconocido/Noticias de Navarra)

Uno de los "automotrices" por los túneles de Endarlaza, junto al Bidasoa (autor desconocido/colección Pedro Pérez Amuchátegui)



Una típica composición automotor-remolque en la estación de Irún (fondo Javier Aranguren)

Vista frontal del remolque nº 2 con las zonas de viajeros y de   mercancías claramente diferenciadas (fondo Javier Aranguren)

Con estos vehículos quedaron completamente sustituidos los trenes de viajeros con tracción vapor. Tras el periodo de pruebas, la compañía solicitó un crédito oficial para su compra. No lo obtuvo al alegar la Administración problemas burocráticos ni tampoco se concedió subvencionar el alquiler. 
Aún así la compañía mantuvo el alquiler pero con una situación económica dramática. Cabe señalar que la puesta en servicio de los automotores supuso la venta de dos coches mixtos tercera y furgón en 1934 y dos más en 1935. Después, en 1941, se vendieron cuatro mixtos de primera y segunda y dos de tercera. Probablemente el destino de algunos de ellos fue el Ferrocarril de Ponferrada a Villablino.

Con el inicio de la Guerra Civil la situación empeoró aún más. Parte de la línea quedó situada en zona de combate, se montó un tren blindado remolcado por la locomotora "Zarauz" y posteriormente se voló un puente y se levantó parte del recorrido con el fin de utilizar la explanación para el tránsito de vehículos militares. 

Reparados los daños, el tráfico de mercancías se reanudó el 1 de marzo de 1938 y el 1 de abril el de viajeros.

Horarios de 1939. Tres servicios en cada dirección con distintas denominaciones pero con tiempos de recorrido casi similares. Es de suponer que se servían exclusivamente con los automotores.

 Entre 1941 y 1946 las dificultades de todo tipo de la posguerra potenciaron la actividad del ferrocarril y los balances económicos fueron positivos. En cualquier caso la escasez de gasolina era notable y los automotores necesitaron hacer uso del gasógeno en la mitad de sus viajes. La situación volvió a empeorar a partir de 1947, tanto por la reactivación  del transporte por carretera como por la supresión definitiva del tráfico de mineral, unido todo ello a los aumentos salariales. 


La situación empeoró aún más si cabe por los destrozos producidos en la línea a consecuencia de las inundaciones del 14 de octubre de 1953. Si bien tras cinco días de trabajo se restauró el servicio, la situación económica -aún habiendo recibido alguna subvención- era tan extrema que se anunció la suspensión del servicio a partir del 1 de enero de 1954. Las protestas de algunos ayuntamientos, las gestiones de la compañía con la Dirección General de Ferrocarriles o la petición de que fuera integrada en EFE, sólo lograron retrasar tres años más la clausura del ferrocarril que tuvo lugar el 31 de diciembre de 1956. A ese cierre contribuyeron en gran manera los intereses de empresas de transporte por carretera y los de algunos propietarios de terrenos afectados de algún modo por el ferrocarril. 


Horarios de 1954. Dos trenes diarios en cada sentido (1, 2, 4 y 5) y un mercancías (trenes 3 y 6) los martes, jueves y sábados

El levantamiento de la vía corrió a cargo de un tren de trabajos remolcado por la locomotora "Amézola". 

La "Amézola" en Irún en 1955 (John Blyth)

La "Amézola"con el tren de trabajo de levantamiento de la vía desde Elizondo hasta Irún (Juan B. Cabrera/fondo Javier Aranguren)

Por lo que se refiere al material de tracción, las locomotoras fueron adquiridas por la empresa Forjas Zubillaga que las desguazó en la estación de Irún. 
La nº 1, ya apartada (John Blyth)

En cuanto al material remolcado, tras su compra por la misma empresa, cinco coches de tercera y un mixto de tercera y furgón fueron vendidos también al Ponferrada-Villablino, mientras que bastidores y bogies de otros dos más llegaron al Ferrocarril del Urola que los transformó en coches mixtos de tercera y furgón. Por lo que respecta a los vagones, adquiridos también por Forjas Zubillaga, todos fueron desguazados salvo cinco furgones que pasaron de nuevo al Ponferrada-Villablino. 

Como en tantos otros casos, los intereses económicos y el fulgor del transporte por carretera dieron al traste con un ferrocarril que, con una mayor visión de futuro y de servicio social hubiera constituido una alternativa realmente útil y saludable. En el interesantísimo libro "El Ferrocarril del Bidasoa" en cuyas informaciones he basado fundamentalmente esta entrada aparece el siguiente párrafo que no me resisto a transcribir:


"...se ha señalado cómo el investigador británico Mike Bent afirmaba que el ferrocarril del Bidasoa había nacido demasiado tarde para poder sobrevivir, pero no es menos cierto que falleció demasiado pronto. Si su existencia se hubiera prolongado unos pocos años más, es seguro que se habría convertido en el principal medio de transporte de las tres grandes factorías implantadas por Laminaciones de Lesaca en el valle"

Al menos una vía verde nos permite ahora contemplar algunos de los hermosos paisajes que durante muchos años se contemplaron desde el tren txikito... pero nos falta él. Podemos incluso recordar su recorrido en la actualidad con este interesante y documentado trabajo de Harry Degepe. Y los testimonios de quienes lo conocieron y lo recuerdan con nostalgia en este entrañable reportaje y en este otro.

En cualquier caso es muy de reseñar la magnífica restauración del coche de viajeros C-5 llevada a cabo por el Museo Vasco del Ferrocarril tras su paso como C -7 por el Ferrocarril del Urola.


El C-5 perfectamente restaurado en el Museo Vasco del Ferrocarril (Luis María Alonso/Listadotren)

Y también la exposición itinerante que con motivo de su centenario, y también con el apoyo del Museo Vasco del Ferrocarril, visitó
 durante 2016 poblaciones del recorrido.

El entrañable personal del Bidasoa (Archivo Pérez Amusátegui)
Paseando ya junto a vagones abandonados. Juan B. Cabrera)



FUENTES CONSULTADAS:

Aranguren, J. (1992): Automotores españoles. Autoedición

Olaizola, J., Plaza, A. y Pérez, P. (2004): El ferrocarril del Bidasoa. Ediciones Trea. (Obra de referencia)



Macías, O. (2005): Los ferrocarriles de vía estrecha en Navarra y Valle del Ebro. En "Historia de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en España"

Urkiola, C. (2005?): El Ferrocarril del Bidasoa (I y II). Revista Maquetren, nº 135 y 136.

Olaizola, J. (2016): El ferrocarril del Bidasoa en su centenario (I a XI). Blog Historias del tren 





domingo, 16 de junio de 2019

Historias del vapor (CVIII) De Alemania y Estados Unidos: Las 1300 "antiguas" de MZA

1914


De Alemania y de Estados Unidos: Las 1300 "antiguas" de MZA (MZA 1301 a 1308 y 1321 a 1345/RENFE 240-4051 a 240-4058 y 240-4061 a 240-4085)

En una entrada anterior nos ocupamos de la serie 1100 de MZA, las primeras "mastodonte" de esta compañía que las dedicó al remolque de trenes de viajeros en las principales rampas de sus líneas, y muy especialmente en la zona de Despeñaperros. Cuando las quiso utilizar también en trayectos menos "duros" se vio que sus relativamente pequeñas ruedas -ya se comentó en esa entrada el contraste entre esas ruedas y la gran caldera- no facilitaba alcanzar las velocidades previstas. Hacían falta unas "mastodonte" mejores "corredoras". Así surgió la serie 1300 de MZA que, sin que la compañía lo deseara expresamente, partió de una concepción básica muy parecida a la de las Pacific 877 a 880, recibidas muy pocos meses antes, a finales de 1913, y a las que  ya me referí anteriormente. A esta serie 1300 de MZA va dedicada esta entrada.
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MZA encargó el estudio de estas locomotoras -que deberían llevar ya tanto el sistema compound de doble expansión como el recalentador- a la factoría alemana Hanomag con objeto de experimentar otras soluciones mecánicas distintas a las de la serie 1100 desarrollada por Henschel o de las Pacific 877 a 880 provenientes de Maffei. En cualquier caso Hanomag apostó también -como en las Pacific- por un distribuidor común para cada pareja de cilindros de alta y de baja presión, si bien con un mecanismo distinto al de las citadas Maffei. Hanomag también introdujo un tipo de bastidor que en su zona delantera facilitaba mucho el acceso a los mecanismos interiores, uno de los problemas que planteaba siempre la doble expansión. Por otra parte utilizó un mecanismo -novedoso en MZA- para el control del desplazamiento lateral del bogie director.

Además de incrementar el diámetro de las ruedas motoras, que pasó a ser de 1,6 m. en lugar de los 1,4 m. de las 1100, se aumentó también algo la superficie de calefacción de la caldera, así como el timbre, que pasó de los 12 kg/cm2 de las 1100 a los 16 kg/cm2. Todo ello, unido a un generoso diámetro de l0s cilindros de baja presión, dio como resultado una potencia que alcanzaba oficialmente los 2050 CV, pero que parece que podía ser fácilmente superior. En cualquier caso el esfuerzo de tracción era de 11752 kg, algo más bajo que los 12724 de las 1100. 

Las primeras locomotoras llegaron en febrero de 1914  y se les asignó la serie 1300. Sin embargo la última de las ocho en principio contratadas -la 1308- no llegó hasta 1920 debido al estallido de la Primera Guerra Mundial. 


La 1304 (tarjeta postal Leonhardt/cortesía Juan Antonio Méndez Marcos)



La MZA 1306 en sus primeros tiempos (foto: Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM). Autor: J. Salgado)
La MZA 1305 en Reus en el año 1919 (foto: autor desconocido/cortesía Juan Antonio Méndez Marcos)

De las pruebas y primeras experiencias comerciales con estas siete locomotoras, MZA llegó a la conclusión de que se adaptaban a sus necesidades mejor que las Pacific, por lo que decidió aumentar su número. Sin embargo la guerra no permitía encargarlas a ninguna industria europea ni tampoco la Maquinista Terrestre y Marítima (MTM) estaba preparada para responder todavía a este tipo de encargos. En esta situación, MZA solicitó a la factoría norteamericana ALCo, la construcción de otras 25 "mastodonte" iguales a las alemanas. 

Al recibir el encargo, ALCo ofreció servir locomotoras tipo Mikado  (rodaje 141) de igual potencia y más avanzadas tecnológicamente. Pero MZA, que consideraba imprescindible un bogie director delantero mejor que un bisel, que tampoco tenía una excesiva buena opinión del bisel trasero de las Pacific, y que deseaba seguir con el sistema de doble expansión por ahorro de carbón, insistió en encargar unas "mastodonte" iguales a las ocho servidas por Hanomag. El costo de esta insistencia fue un incremento del 35 por ciento en el precio y la necesidad de asumir algunos cambios en el mecanismo interior, recalentador o eyector del freno de vacío.


La versión de ALCo para las 1300 de MZA (col. F. Fernández Sanz)

Las 25 máquinas llegaron al puerto de Barcelona entre julio de 1916 y febrero de 1917. 



Montaje en Barcelona de una de las 1300 de ALCo (col. F. Fernández Sanz)
Montaje de la 1344 en Barcelona-Morrot con una interesante vista de los cilindros de alta y baja y de la distribución (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)
"Foto de familia" tras el montaje y primer encendido de la 1333 en Barcelona-Morrot (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)

MZA
las asignó la numeración 1321 a 1345, dejando un hueco entre las alemanas y éstas, quizás con la idea de seguir comprando locomotoras germanas de este tipo cuando finalizara la guerra. La compañía las asignó a las líneas andaluzas y extremeñas siempre con especial atención al trayecto de Manzanares a Córdoba por el paso de Despeñaperros. 



La MZA 1333 en Sigüenza en octubre de 1918 (foto: J. Canals. A través de Pacheco/Forotrenes)

En los primeros años veinte, las 33 locomotoras de esta serie 1300 se repartían entre los depósitos de Madrid-Atocha (23) y Barcelona-Pueblo Nuevo (10), si bien posteriormente éstas últimas pasaron al de Zaragoza. Aunque eran máquinas buenas corredoras y dotadas de excelente estabilidad, la aparición en 1925 de las excelentes 1700, las apartó progresivamente del remolque de los trenes expresos. 

Toda la serie llegó a RENFE donde formaron la serie 240-4051 a 240-4058 y 240-4061 a 240-4085, dejando un par de huecos libres entre la subserie alemana y la norteamericana. Dadas las pocas preferencias de RENFE por el sistema de doble expansión las relegó básicamente a trenes de mercancías. Fueron asignadas a los depósitos de Zaragoza, Madrid y Ciudad Real y en ellos permanecieron, aunque con algunos "trasvases", hasta 1962, año en que había 17 en Zaragoza, cinco en Madrid-Atocha y nueve en Madrid-Delicias, aunque éstas ya en reserva.




Una 1300 en Pinseque en 1964, en cabeza de un mercancías (foto: col. F. Fernández Sanz)



La RENFE 240-4051 en Zaragoza en 1961 (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)
La 240-4061 en Zaragoza, también en 1961 (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)
La 240-4076 en Aranjuez en mayo de 1963 (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos/Aitor F. Baños)

Las bajas comenzaron en 1964. Ese año desaparecieron siete; cinco lo hicieron en 1965 y 15 en 1966 sin que haya constancia de cuándo fue el final de seis de ellas. 



Dos locomotoras de la serie esperando el desguace en Madrid en mayo de 1964 (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos y Aitor F. Baños)



La 240-4085, última de la serie, esperando el desguace en Aranjuez en mayo de 1967 (foto: AHF/MFM. Autor: Justo Arenillas)


La 240-4077 apartada en Calatayud (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)

Si bien parece que en principio se reservó alguna para el Museo, al final -como casi siempre- no llegó ninguna. Nos quedan sus imágenes.


(AHF/MFM. Colección de Juan B. Cabrera)


FUENTES CONSULTADAS

Reder, G. y Fernández Sanz, F. (1995): Locomotoras de M.Z.A. Historia de la tracción vapor en España. Tomo I. Autoedición.

Fototeca Ferroviaria de Juan Antonio Méndez Marcos

Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid