domingo, 17 de marzo de 2019

Historias del vapor (XCV): Las "cuatrocientas Norte", nada menos (RENFE 140- 2068 a 140-2504)

1909

Las "cuatrocientas Norte", nada menos (Norte series 400, 4400, 4700, 4800 y 4900/Oeste 871 a 879/Murcia-Caravaca 6, 7 y 4777/RENFE 140-2068 a 140-2471, 140-2472 a 140-2500 y 140-2502 a 140-2504)


Las locomotoras de las que hoy me ocupo empezaron a conocerse en la Compañía del Norte  como "las cuatrocientas nuevas" para distinguirlas de otra serie "cuatrocientas" anterior, la 461 a 480, que pasó a ser la 1461 a 1480, y de la que ya me ocupé en esta entrada. En cualquier caso, muy pronto pasaron a ser "las cuatrocientas" por antonomasia. Y como "las cuatrocientas Norte" las hemos conocido siempre ferroviarios y aficionados. Aunque desgraciadamente -una vez más- no se ha conservado ninguna de ellas, su recuerdo permanece muy vivo, ya que fue la serie con mayor número de locomotoras del ferrocarril español. Al haber sido elegidas estas locomotoras por Norte como sus máquinas "universales" (salvo para la tracción de expresos y rápidos) y aunque su tecnología fuera quedando muy anticuada, entre 1909 y 1943 se construyeron nada menos que 438 locomotoras de este tipo. De ellas, 127 lo fueron en el extranjero y 311 en factorías españolas. Ello obligó a Norte a usar en su matriculación las numeraciones 400, 4400, 4700, 4800 y 4900. Fue con mucho la compañía que más las utilizó ya que tuvo 412, pero también la Compañía del Oeste llegó a tener 23 y el Estado adquirió tres. 

Aunque no es posible describir en un artículo como éste la historia detallada de esta gran serie, trataré de hacer a continuación una síntesis de su origen y evolución.
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La Norte 4486 (foto: La Maquinista Terrestre y Marítima)

A principios del siglo XX Norte había resuelto momentáneamente la necesidad de una mayor potencia -y sobre todo de esfuerzo de tracción- para el paso de zonas montañosas, muy especialmente el Guadarrama, con la implantación de las locomotoras tipo 2-3-0 que constituyeron sus series 1900 y 3100 a las que ya me referí en una entrada anterior.

Sin embargo, cuando estas locomotoras arrastraban composiciones con el peso máximo admisible, tendían a patinar en las rampas pronunciadas. Como además era previsible que ese peso continuara aumentando, los ingenieros de Norte estimaron necesario aumentar el peso adherente de la locomotora mediante la incorporación de un cuarto eje motor o acoplado, aunque manteniendo las características básicas de esas series. Su incorporación llevaba aparejado la sustitución del bogie delantero por un bisel, es decir, de alguna manera se sustituía un eje "director" por un nuevo eje motor. Pero como no se querían perder las ventajas de guiado provenientes de disponer de dos ejes "directores" se dotó al primer eje acoplado de un cierto juego lateral mediante un sistema de planos inclinados semejante al del eje bisel, pero dimensionado para que los esfuerzos de retención en la toma de curvas fueran similares. 

Por lo demás se diseñó una caldera algo más amplia, mientras que para el diámetro de las ruedas motoras se adoptó el de las "1900 pequeñas": 1,560 m. Con recalentador incluido, un timbre conservador para la época de 12 kg/cm2 y una potencia de 1323 CV (unos 150 CV más que las 230 antes citadas), esta máquina debería desarrollar un magnífico esfuerzo de tracción de 12090 kg, entre 3000 y 4000 kg más que las anteriores. 

Con estas premisas básicas, Norte convocó un concurso para el suministro de diez locomotoras de este tipo que fue adjudicado a la factoría belga Saint Leonard. El diseño que presentó este constructor era hasta cierto punto parecido al de las 1900. Sin embargo, destacaba bastante lo compacto de la zona delantera de los laterales, ya que al haber dispuesto un espacio mayor para el colector del recalentador, las chapas del forro de los tubos de vapor bajaban tangencialmente a ambos lados de la caja de humos dando a la locomotora un aspecto muy característico. 


Frontal de una "cuatrocientas". De acuerdo con Manuel González Marquez, es una de las dos "cuatrocientas" que tuvo, aunque no de forma simultánea, el Servicio Militar de Ferrocarriles (foto: Miquel Bibiá)
Cabina de una "cuatrocientas" (foto: autor desconocido)

Estas diez primeras locomotoras llegaron en 1909 y fueron numeradas, como apuntaba más arriba, en la serie 400 con los números 401 al 410. Vistos los excelentes resultados se fueron encargando sucesivos lotes de diez máquinas. Así las 411 a 420, también de Saint Leonard, llegaron en 1911; en 1912 el mismo constructor envió las 421 a 430; en 1913 fue la casa alemana Maffei la que construyó las 451 a 460 y, por fin, en 1914 se recibieron otras veinte de Saint Leonard que fueron las 431 a 450. 


En abril de 1953 Karl Wyrsch fotografió a la 140-2068 (Norte 401) fabricada por Saint Leonard en 1909 y primera de la larga serie de "Cuatrocientas Norte" maniobrando en un lugar indeterminado (Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid AHF/MFM)

La 140-2083 (Norte 416) en Poble Nou en junio de 1964 (foto: John Cosford/cortesía J.A. Méndez Marcos)




La 140-2089 era la antigua 422 de Norte y pertenecía al grupo fabricado por Saint Leonard en 1912 (foto: autor desconocido)
Harald Navé fotografió en Madrid-Delicias en 1961 a la 140-2100, Norte 433, a la cabeza de un tren herbicida. Pertenecía al lote de Saint Leonard de 1914. De acuerdo con Jesús Brau "podría tratarse del SS-301 ex "Costa" de MZA transformado. En su segunda librea era roja y blanca con los rótulos "Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles" en la cornisa y "Dispensario Ambulante de Medicina Preventiva y Asistencia Social" en el centro bajo las ventanas coincidiendo en esencia con el de la foto".
De ese mismo grupo era la 140-2115, Norte 448, dando la doble tracción a una 1700 en algún lugar de Cataluña en marzo de 1959 (AHF/MFM. Autor: Karl Wyrsch)

La RENFE 140-2120 (Norte 453) era una de las diez construidas por Maffei en 1913. Aquí aparece en mayo de 1967 en Fuentelcesped en cabeza de un tren pedrero, en las obras del "Directo" Madrid-Burgos (foto: J. Jarvis/cortesía J.A. Méndez Marcos)
La 140-2125, Norte 458, era también una Maffei del lote de diez que esta factoría construyó en 1913. Aquí aparece dando la doble tracción a una Mikado en cabeza ambas de un largo tren de tolvas. Valladolid, junio de 1963 (foto: Marc Dahlström)
La 140-2126 (Norte 459) era también una Maffei. Aquí aparece en cabeza de un correo Valladolid-Ariza en Morón de Almazán en abril de 1967 (foto J. Jarvis/cortesía J. A. Méndez Marcos)

La I Guerra Mundial fue uno de los factores que hizo que durante siete años Norte no recibiera nuevas locomotoras para esta serie. Fue ya en 1920 cuando, aún con dificultades económicas en la propia compañía y de todo tipo en Europa, se volvió a reanudar el suministro aunque de forma ya más diversificada.  Saint Leonard volvió a enviar 12 en 1920 (las 461 a 472). En 1921 Maffei fabricó 10 (las 473 a 482) y Hanomag 10, que inauguraron la numeración 4400 en Norte y fueron las 4401 a 4410. Y ese mismo año, de nuevo Saint Leonard envió las 4411 a 4420. En 1922 Linke suministró las 483 a 497 (con las que se daba por cerrada la numeración 400 propiamente dicha), y en 1923 Cockerill las 4421 a 4430. Así finalizaba el conjunto de locomotoras de esta serie construida por la industria extranjera.
 La 140-2159 (Norte 492) era una de las 15 que Linke suministró en 1922. Aquí aparece fotografiada por L. G. Marshall en Venta de Baños en octubre de 1963 (cortesía J. A. Méndez Marcos)


La 140-2165 (Norte 4401) inauguró la serie de las 4400. Era la primera de un grupo de diez construidas por Hanomag en 1921. Aquí aparece en la estación de Canfranc con el correo de Zaragoza (foto: Ian Turnbull/cortesía J.A. Méndez Marcos)



La 140-2172 (Norte 4408) era también una de las Hanomag de 1921. Aquí aparece en el depósito de Castejón en 1965 (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)


Las 140-2180 (Norte 4416) del grupo de Saint Leonard de 1921 y la 140-2233 (Norte 4478) estacionadas en Ayerbe en cabeza del correo Zaragoza-Canfranc en abril de 1967 (foto: Ian Turnbull/cortesía J. A. Méndez Marcos)


La 140-2184, Norte 4420, llegó también en 1921, de nuevo procedente de Saint Leonard. Harald Navé la fotografió en Venta de Baños en cabeza de un mercancías.

Con el desarrollo en España de industrias de material ferroviario, el resto de las "cuatrocientas" fueron ya de procedencia nacional, lo que supuso una importante carga de trabajo para ellas. Así, entre 1924 y 1926 Babcock&Wilcox construyó 29, Euskalduna 40 y la Maquinista 10. 



La 4430 pertenecía al lote construido por Babcock&Wilcox en 1924. (foto de fábrica)



La Norte 4453,  RENFE 140-2217, pertenecía al lote de Euskalduna construido en 1924. Aranda de Duero-Chelva, abril de 1967 (foto: Martin Beckett)

 

La Norte 4476, la primera de las diez construidas por la Maquinista Terrestre y Marítima en 1926, recién salida de fábrica. Fue luego la 140-2240. Iba ya dotada de calentador y bomba de agua Knorr.





   
La 4481 Norte, 140-2245 en RENFE, perteneciente al lote de la Maquinista de 1926, fotografiada por Gordon Stuart en Santiago de Compostela.

La Norte 4489, luego 140-2253 construida por Babcock&Wilcox en 1926 sale de Medina del Campo con un correo hacia Zamora el 12 de octubre de 1963 (foto: L. G. Marshall)

Con estas locomotoras se agotó la numeración 4400 y como las 4500 y 4600 estaban ocupadas ya en esas fechas, se saltó a la numeración 4700 y posteriormente a la 4800. Las doscientas locomotoras correspondientes se construyeron entre 1926 y 1942/1943 por Euskalduna y Babcock&Wilcox, si bien la inestabilidad política y la Guerra Civil suspendió su construcción entre 1930 y 1938, de tal modo que ésta se interrumpió con la locomotora 4836 y se reanudó ocho años después con la 4837. Por fin, en 1942, se comenzó la numeración 4900, de la que ya sólo se construyeron 16 ejemplares entre 1942 y 1943.  En este reportaje de Nodo se recoge el acto de entrega de las dos últimas locomotoras construidas. 
La 140-2315, pertenece ya a la numeración "4700", es en concreto la 4759. Fue fabricada por Babcock&Wilcox en 1928 (foto: autor desconocido)
La 140-2363 era la antigua 4808 de Norte construida por Euskalduna en 1929. Aquí aparece magníficamente fotografiada por Peter Willen en los años sesenta (cortesía J. A. Méndez Marcos)
La 140-2385, Norte 4830, fue construida por Babcock&Wilcox en 1930. Aquí aparece fotografiada por Gustavo Reder. Muy pocas más se construirían antes del comienzo de la Guerra Civil 
La 140-2403, Norte 4848, fue una de las primeras construidas por Babcock&Wilcox en 1939/1940 recién acabada la Guerra Civil. Marc Dahlström la fotografió en Salamanca en 1963 en plenas labores de mantenimiento.


La 140-2405 (Norte 4850) era otra del lote construido por B&W en 1939/1940. En esta foto de autor desconocido aparece en las cercanías de Aranda de Duero en cabeza del correo Valladolid-Ariza en los años 60 (cortesía J. A. Méndez Marcos).
La 140-2453, 4898 Norte pertenece al último grupo de "cuatrocientas Norte" construidas entre 1941 y 1943 por Babcock&Wilcox. En esta imagen tomada por Harald Navé a principios de los 60, aparece dando la doble tracción a un largo tren de mercancías con una Mikado como máquina titular. 


Justo Arenillas pudo fotografiar, todavía operativa, a la 140-2464, Norte 4909, en Salamanca en mayo de 1967 (AHF/MFM)

Ni que decir tiene que la tecnología de las "cuatrocientas" ya estaba superada en 1920 y en los años 40 era ya claramente muy obsoleta. No obstante se fueron introduciendo modificaciones y mejoras tales como los precalentadores de agua (hacia 1925), la distribución por válvulas Lentz (hacia 1927) e incluso por esa época se experimentó con la distribución Caprotti en dos de estas locomotoras. También se hicieron pruebas con la caldera con precalentador Reggiani-Crosti: 



La 140-2438, 4883 de Norte, recibió una caldera tipo Reggiani-Crosti como experimento para una mejor utilización de los gases de escape favoreciendo el trabajo del vapor recalentado. La modificación no se extendió a más locomotoras. Peter Gray la fotografió en Valladolid en mayo de 1965.

Además a partir de la 4837, ya en 1938/1939, el timbre se aumentó a 13 kg/cm2 y se amplió la superficie del recalentador con lo que el esfuerzo de tracción alcanzó los 13100 kg. 
Cabe decir que, aún con su obsolescencia tecnológica, fueron muy apreciadas y prueba de ello es que a finales de los años cuarenta se instaló en varias de ellas quemadores mixtos de carbón y fueloil. La escasez de combustible líquido debió dificultar mucho la experiencia y en 1952 fueron desmontados. 

Norte fue distribuyendo a laa "cuatrocientas" por todos sus depósitos y líneas con la única limitación de aquellas que no pudieran soportar su peso, como, por ejemplo, la rampa de Pajares. Cuando se constituyó RENFE había 286 locomotoras operativas de esta serie. León tenía nada menos 63 y Valladolid 47. Oviedo tenía 7 que se habían enviado para mejorar la tracción entre Ujo y Gijón. Fuera del ámbito "Norte" había cuatro en Valencia-Alameda y una en Murcia. 
Aunque a consecuencia de la Guerra Civil sólo se perdió una "cuatrocientas" (la 4736), muchas de ellas tuvieron que pasar grandes reparaciones tal como éstas llevadas a cabo en la factoría en los talleres de Sant Andreu. Fueron primero propiedad de Norte y luego de RENFE y  se ampliaron entre 1943 y 1945 para reparar material motor destrozado en guerra civil (foto y archivo Torras, Herrería y Construcciones)

En 1954 la distribución era parecida si bien habían disminuido mucho las de Madrid y aumentado considerablemente las de Valencia-Término que tenía ahora 41. De forma testimonial había dos en Valencia-Alameda y dos en Soria. Los inventarios de RENFE siguen dando información de su distribución en años posteriores y sería muy prolijo referirse en detalle a ello. En general, cabe decir que circularon prácticamente por todas las líneas de la red salvo las andaluzas. 

Una "cuatrocientas" no identificada ejerciendo su labor más habitual encabezando trenes de mercancías. Así la fotografió Karl Wyrsch en abril de 1957 (AHF/MFM)

En octubre de 1959, J. W. Swanberg fotografió a una "cuatrocientas" operativa en Madrid-Atocha. 
En 1961, la 401, la primera de todas, todavía trabajaba en Villena (foto: Ch. Firminger)

Los desguaces se iniciaron en 1964 con la desaparición de 31 de ellas y finalizaron en 1969 cuando cayeron las 20 últimas. 


La 140-2296 apartada ya en Monforte en mayo de 1964, al parecer poco después de salir de una gran reparación (autor desconocido/cortesía César Larriba Harboe)


En 1974 todavía estaba apartada en Gallur una "cuatrocientas", la 140-2270. De allí fue llevada a Miranda de Ebro (foto: Jordi Escudé)
Y en Miranda seguía en 1974, la 140-2270, única "cuatrocientas" que quedaba... ¿Por qué no fue conservada? (foto: John Sloane/cortesía César Larriba Harboe)

Pero, como decía al principio, no sólo Norte utilizó este tipo de locomotora. El Estado adquirió entre 1926 y 1927 cuatro de ellas para la línea de Ávila a Salamanca  que había quedado incautada. Dada la urgencia en disponer de ellas Norte las cedió desde la misma factoría de Babcock&Wilcox. Aunque en principio llevaron la numeración asignada por Norte, pasaron rápidamente al Oeste que las numeró como 871 a 874 mientras que en RENFE fueron las 140-2472 a 140-2475. 

También en 1928 el Estado decidió adquirir a Euskalduna otras tres locomotoras semejantes a las "cuatrocientas", las 5, 6 y 7, si bien la 5 no llevaba recalentador y el diámetro de rueda era algo más pequeño. Pasaron en principio al Alcañiz-Puebla de Híjar, pero cuando se concluyó el Murcia a Caravaca pasaron a él la 6 y la 7 y además se compró a Norte, como refuerzo, la 4777 construida por Babcock&Wilcox en 1929. Cuando estas compañías se integraron en RENFE, la adquirida a Norte pasó a ser la 140-2504, mientras que las otras tres fueron las 140-2501, 140-2502 y 140-2503.


La 5 del Estado, luego 140-2501 en una ubicación desconocida (AHF/MFM. Autor: Karl Wyrsch)


La 6 del Estado, luego 140-2502 (autor desconocido)


La 140-2502 (Murcia a Caravaca 6). (Foto S.A. Vers)

 
La 7 del Estado, RENFE 140-2503, apartada en Valduerna esperando el desguace. Julio de 1967 (AHF/MFM. Autor: Justo Arenillas)

Por su parte, la propia Compañía del Oeste también adquirió 23 locomotoras "cuatrocientas". Las primeras 14 fueron suministradas esta vez por La Naval en 1932 y recibieron la numeración 875 a 888. Curiosamente, en plena Guerra Civil, se recibieron cinco más procedentes ahora de Babcock&Wilcox. Fueron las 889 a 893. Como el tráfico generado en sus líneas por la guerra era muy grande, el Oeste alquiló otras seis locomotoras a Norte, que posteriormente adquirió. Fueron las 894 a 899. En RENFE todas ellas quedaron numeradas como 140-2476 a 140-2500. 



La 140-2476 (Oeste 875) construida por la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN) en 1932 da la doble tracción a una RENFE. Medina del Campo, años 60 (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)





La 140-2482, una de las "cuatrocientas" del Oeste, donde probablemente fue la 881 (foto: Gustavo Reder)

Todas estas locomotoras del Oeste estuvieron adscritas a los depósitos de Salamanca y Vigo y en ellos permanecieron tras la finalización de la guerra. Seis de ellas estuvieron temporalmente alquiladas a los ferrocarriles portugueses. 
La Oeste 875 (RENFE 140-2476) en la localidad portuguesa de  Setil en 1966, cuando estuvo temporalmente alquilada a los Ferrocarriles Portugueses (foto: Joe McMillan/cortesía J. A. Méndez Marcos)
La Oeste 879 (RENFE 140-2480) ya retirada en Vigo en agosto de 1966 (foto: J. Sloane/cortesía de J. A. Méndez Marcos)

El desguace de todas estas locomotoras se llevó a cabo, al igual que las máquinas procedentes de Norte, entre 1964 y 1968. 

Es curioso que con un número tan grande de locomotoras existan muy pocos testimonios cinematográficos. De nuevo el buen trabajo de Fernando Santiago ha permitido localizar algunos  de ellos. Las "cuatrocientas" aparecen de modo muy fugaz, pero aún así, merece la pena verlos. El primero, rodado en Canfranc, pertenece a la celebración del centenario del ferrocarril Transpirenaico.  El segundo se refiere a la inauguración del último tramo del otro transpirenaico inacabado, el del Noguera Pallaresa. En el último, un magnífico documental de Julián de Elejoste sobre el congreso MOROP de 1967 puede verse a una "cuatrocientas" a partir del minuto 5´33".

Se hace casi imposible aceptar que con un número tan grande de ejemplares y siendo una locomotora tan representativa de la tracción vapor en España durante más de cincuenta años, no se conservara ninguna. Casi imposible, pero así es. Sin más comentarios. 


La "cabeza  de serie" Norte 401, RENFE 140-2068, esperando el desguace en Barcelona (foto: Ch. Firminger)


(foto: Jordi Ibañez)






(foto: John Cosford/Cortesía J. A. Méndez Marcos)



FUENTES CONSULTADAS:


Moragas, A. Norte (1991?): 400 y 4600. Locomotoras 7. MAF editor.

Reder, G. y Fernández Sanz, F. (2011): Locomotoras de la Compañía Norte. Historia de la tracción vapor en España. Tomo II. 

Reder, G. y Fernández Sanz, F. (2011): Locomotoras de la Compañía del Oeste. Historia de la tracción vapor en España. Tomo IV. 

Reder, G. y Fernández Sanz, F. (2013): Locomotoras de otras compañías de vía ancha. Historia de la tracción vapor en España. Tomo V. 

Olaizola, J. y Ferrer, V. (2018): La RENFE 140-2438. Una locomotora única en el mundo. Revista de Historia Ferroviaria, nº 22.

Fototeca Ferroviaria de Juan Antonio Méndez Marcos

Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM)

Asesoramiento videográfico de Fernando Santiago.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Crónicas de la vía estrecha (LXIX R): Por el valle del Cidacos en "El Trenillo": De Calahorra a Arnedillo


De Calahorra a Arnedillo en "El Trenillo"


En nuestro recorrido por las antiguas líneas de vía estrecha del Valle del Ebro, partimos ahora desde la estación de Tudela -cabecera de la línea de Tudela a Tarazona, de la que nos ocupamos en una entrada anterior- y siguiendo la vía férrea hacia Alsasua, pronto llegamos a la localidad riojana de Calahorra. En sus cercanías, y tras un recorrido de 77 km, desemboca en el Ebro el río Cidacos que nace en las altas tierras sorianas de Oncala. A lo largo de su valle, encuadrado en la comarca de la Rioja Baja, aparecen poblaciones como Herce, Arnedo o Quel que siempre tuvieron una apreciada producción agrícola e industrial. Si bien la necesidad de darla salida hacia distintos mercados peninsulares hubiera podido ser la motivación de establecer un ferrocarril de vía estrecha a lo largo del valle, en principio no fue así. La iniciativa provino del  interés para llevar hacia Calahorra, y en general a la línea férrea de Zaragoza a Alsasua, la producción de carbón de la mina de Préjano en una época de amplia demanda en el mercado nacional como consecuencia de las grandes dificultades de importación de carbón inglés por la I Guerra Mundial. En este contexto el Gobierno daba muchas facilidades para la extracción y el transporte por ferrocarril del carbón nacional. La línea, cuyo primer tramo se inauguró en mayo de 1922, no llegó hasta 1924 al enlace con el pequeño ferrocarril de la mina de Préjano y no alcanzó Arnedillo, final definitivo de la línea, hasta 1947. El cierre llegó en mayo de 1966. Fue el final de "El Trenillo", la denominación cariñosa que la comarca dio a los pequeños trenes que recorrieron esta línea.   

La concesión de esta línea fue obtenida por la denominada "Sociedad Española de Ferrocarriles Eléctricos" (SFE) junto con otras más proyectadas también para explotaciones mineras de este tipo. El propósito de esta compañía, y de ahí su denominación, era que sus líneas fueran electrificadas y que esa energía proviniera de pequeñas centrales térmicas alimentadas con carbones de las explotaciones mineras en cuestión. En el caso de este ferrocarril la idea era instalar esa central en Arnedo, pero el proyecto nunca se llevó a cabo por la falta de ayudas oficiales y el débil tráfico de la línea, sobre todo en su primera época. 


Trazado del ferrocarril a principios de los años cuarenta, según una memoria de la Explotación de Ferrocarriles por el Estado (EFE). Como se ve sigue casi de contínuo el cauce del Cidacos. Cuando se hizo este plano, la línea no había llegado todavía a Arnedillo (documento CARRIL)

Los trabajos de construcción se iniciaron a partir de Calahorra en 1921 y el primer tramo de 14 km hasta Autol se inauguró el 30 de mayo de 1922 figurando en cabeza del tren inaugural la locomotora nº 11 del Ferrocarril del Bidasoa (anterior 102 de Vascongados) de la que se disponía en aquel momento en régimen de alquiler y que volvió de nuevo a su línea. A este respecto debe señalarse que, como el proyecto de la compañía era utilizar la tracción eléctrica, solicitó autorización para comenzar la explotación con tracción vapor y con locomotoras alquiladas, a la espera de la introducción de las locomotoras eléctricas que se proyectaba adquirir a la factoría suiza Brown Boveri.

El segundo tramo, de Autol a Quel, se abrió en abril de 1923, y el de Quel a Arnedo en agosto de ese mismo año. Por fin, el enlace con el ferrocarril de la mina de Préjano tuvo lugar el 31 de julio de 1924. Conviene señalar en este punto que la prolongación hasta Arnedillo -aunque proyectada desde el principio- sólo se llevó a cabo a mediados de los años cuarenta con objeto de facilitar el acceso a su balneario.


Inauguración del tramo de Arnedo a Préjano en 1924 con la locomotora F.V. 13 "Vizcaya" alquilada a los Ferrocarriles Vascongados y proveniente del antiguo Ferrocarril Central de Vizcaya  (colección Díaz de Rada/CARRIL)

 Así, la inauguración de la línea corrió a cargo de la locomotora nº 13 de los Ferrocarriles Vascongados, una 130T fabricada por Nasmyth-Wilson hacia 1898 bautizada como "Vizcaya", y que abandonó el ferrocarril algunos años después pasando a trabajar en el Bilbao a Lezama.  Después, en 1924, llegó otra locomotora del mismo tipo y procedencia: la nº 11 del mismo Central de Vizcaya que era la 302 de Vascongados. Es difícil saber el tiempo que estas locomotoras alquiladas permanecieron en la línea ya que hay noticias de su presencia en algunas otras. 

Otra locomotora alquilada en los años treinta fue la 031T "Las Planas" procedente del Olot a Girona, fabricada hacia 1900, y que tras su estancia en esta línea fue devuelta a sus propietarios y vendida posteriormente al Reus-Salou. 


Esta locomotora del Olot-Girona, u otra similar a ella fue la alquilada para los primeros tiempos del ferrocarril (Antonio Campañá) 

Pero también la compañía adquirió algunas locomotoras de segunda mano. Así, en una fecha no del todo determinada pero a principio de los años treinta, y para sustituir a las locomotoras alquiladas, llegaron tres locomotoras Baldwin del tipo 031T que habían trabajado en Francia utilizadas por los servicios bélicos de los aliados durante la I Guerra Mundial. En nuestra línea recibieron los números 1, 2 y 3. 

En cuanto a los coches de viajeros parece que se disponía de cuatro coches mixtos de 1ª, 2ª y 3ª clase y cuatro de tercera clase, todos ellos de cuatro ejes, así como seis furgones y un coche break. Por lo que respecta a los vagones hubo un total de 78 entre "cerrados", de bordes altos y plataformas.


Foto de fábrica de uno de los coches de 3ª clase construidos por Cardé y Escoriaza para la SFE y que debió circular por el Calahorra-Arnedillo (Archivo de la Diputación de Zaragoza/ a través del blog Historias del tren)

La explotación de la línea durante la segunda mitad de los años veinte y primera de los treinta no fue muy boyante. Junto a la mala calidad del carbón y la exigua cantidad transportada -que se consumía casi íntegramente por una industria de Calahorra- apareció ya en 1927 la competencia del transporte por carretera. Si bien parece que a finales de los veinte se estableció alguna ayuda estatal, fue a principios de los treinta, y con tal de ahorrar gastos, cuando la SFE puso en marcha un concurso para la adquisición de automotores ligeros, concurso que fue anulado por el Estado. Ante esta situación y la realización de una huelga indefinida por parte de los trabajadores, a partir del 25 de agosto de 1935 se interrumpió la circulación de trenes y la SFE abandonó la explotación de la línea. 

Tras tres años "vacíos" en los que la línea sufrió graves desperfectos a consecuencia de las crecidas del Cidacos, la responsabilidad y explotación de la línea fue asumida por la Explotación de Ferrocarriles por el Estado (EFE) en mayo de 1938. 


"Horarios" de diciembre de 1939. Aunque la línea ya había pasado a EFE, el servicio todavía tardaría tiempo en restaurarse.

Tuvo que realizarse una importante obra de reconstrucción pero, en principio, centrada básicamente entre Calahorra y Arnedo ya que las minas de Préjano también habían cesado su explotación. La "segunda inauguración" de este tramo tuvo lugar el 12 de abril de 1942. 
Posteriormente se acometió la restauración de la vía hasta el enlace de Préjano así como la construcción del nuevo tramo hasta Arnedillo, tareas que fueron finalizadas en 1946 empezando a prestarse el servicio ya en toda la línea en 1947.

Al hacerse EFE cargo de la explotación, y ante el mal estado de las locomotoras Baldwin, llevó a la línea, al igual que hizo en la Tudela a Tarazona, dos locomotoras de rodaje 141T construidas en los años treinta en número de diez por la Fábrica Nacional de Trubia, denominadas coloquialmente "trubiecas" y destinadas en principio a la línea Ferrol-Gijón donde no llegaron a utilizarse. Fueron las  9 y 10 que luego fueron sustituidas o complementadas por las 1 y 7. 


La "trubieca" nº 9 del Gijón-Ferrol en cabeza del tren inaugural  de la reapertura de la línea. Arnedo 1942 (Bella)


Otra imagen de la nº 9 con el tren inaugural (autor desconocido)



....Y una más, con el saludo oficial de la época (Fermín de Blas)


Horarios de julio de 1945. Todavía no parece que prestase servicio ningún automotor


Una de las "trubiecas" entra en la estación de Arnedo procedente de Calahorra en cabeza de un tren mixto (foto: Portillo. Colección Félix Gil)

La "trubieca" nº 1 junto con otra de ellas, difícil de identificar, fotografiadas probablemente en los talleres de Arnedo (J. Wiseman)

También comenzó la utilización de automotores. Así, parece que fue en 1943 cuando llegó un "zaragoza" procedente de la línea de Tudela a Tarazona, probablemente el WMG-1. aunque en el inventario de la compañía se le denomina G.1. Con él se establecieron servicios alternos Calahorra-Arnedo -ganando 24 minutos en el trayecto respecto a la época anterior- y Calahorra-Arnedillo.




Los "Zaragoza" tenían una capacidad de cuarenta plazas sentadas y unas veinte de pie pero con frecuencia la demanda era mayor y se ocupaba hasta la baca. Aquí aparece uno de estos automotores en un paso a nivel a la salida de Calahorra (Bella)


En Calahorra-Ciudad, cargando, o más bien parece que descargando, el equipaje (Bella)

En 1947, y coincidiendo con la prolongación hasta Arnedillo, debió de llegar el segundo de ellos procedente también del Tudela-Tarazona (probablemente el WMG 2). Y ya en 1952,
 cerrada y convertida la línea de Tudela a Tarazona al ancho RENFE, llegó el tercer "zaragoza" de aquella línea (probablemente el WMG 5). De este modo se incrementaron y mejoraron los servicios, y más todavía en verano para dar la atención adecuada al balneario de Arnedillo.


Horarios de agosto de 1954. Los automotores ya aparecen en ellos.



Estación de Arnedo. Cruce de automotores y ambiente típico de una antigua línea ferroviaria comarcal. Parece que en principio los automotores llevaban motores de gasolina siendo sustituidos posteriormente por diésel, al menos en algunos de ellos (Fundación Sancho el Sabio)




Un mixto y un automotor en la estación de Calahorra ( Bella)

Posteriormente, también llegó la locomotora "Cascante" procedente también del Tudela a Tarazona, pero una vez que había prestado servicio en el Málaga a Fuengirola. 



La "Cascante", todavía con el número 32 del Tudela a Tarazona (Trevor Rowe)


En los años cincuenta, con motivo de los desperfectos ocasionados por una riada del Cidacos, una de las locomotoras tuvo que ser trasladada entre Arnedo y las cercanías de Arnedillo por carretera utilizando un tramo móvil de vía que se montaba y se desmontaba (colección Felix Gil)

A los automotores antes referidos, parece que se incorporó en 1962 otro más procedente probablemente del ferrocarril de Cortes a Borja. Si fue así, debió ser el C1, coloquialmente conocido como "morrotocino". Es de suponer que su estado fuera muy deficiente y lo más probable es que se utilizara como vehículo de servicio. 


El C1 del Cortes a Borja, en sus últimos años (Centro de Estudios Borjanos)

En esta época ya todos los automotores habían recibido un motor diésel y uno de ellos, al parecer el nº 1, había recibido una curiosa modificación en sus "morros":



Probablemente el WMG-1 con un curioso aditamento en el morro que supongo que serviría para una mayor protección del motor. Como se ve arrastra un vagón de mercancías e incluso se ha comentado que estos automotores llegaron  a arrastrar un coche de viajeros (J. Wiseman)


Otra imagen del mismo automotor en la estación de Arnedo (Fundación Sancho el Sabio)


Supongo que el "aditamento" sería útil, desde luego cambiaba la fisonomía del automotor... (colección Fundación Sancho el Sabio)

En cualquier caso, el creciente aumento del tráfico de todo tipo por carretera, la no renovación del material móvil y el déficit creciente de la línea la abocó al cierre definitivo el 15 de enero de 1966. 



En abril de 1965 Ferrán Llauradó fotografió a una de las Baldwin en situación de abandono durante muchos años.


...también ésta otra, fotografiada por Frank Jones

...Y a las "trubiecas" 1 y 7 que debían estar en situación parecida
Una imagen crepuscular de los últimos años cincuenta o primeros sesenta en el apeadero de Calahorra-Norte. Es mediodía y la estación está desierta. A la izquierda, un medio de transporte que se está yendo. A la derecha, otro que llega (Christian Schnäbel. Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril)
Probablemente una foto tomada por Schnäbel en el mismo lugar y fecha que la anterior (Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril)

Con el cierre de la línea, dos de los automotores -probablemente los 1 y 5- fueron asignados al depósito bilbaíno de La Casilla y debieron trabajar un tiempo en el ferrocarril de Amorebieta a Bermeo pero sin encargarse de servicios regulares. Se sabe que el 1 colaboró con el levante de la vía del Vasco Navarro mientras que el 5 fue apartado en la estación de Zugastieta y desguazado en 1970.

El 1 en el depósito bilbaíno de La Casilla (Alain Cazal/CARRIL)


El 5 en Zugastieta (J.A. Tartajo)

 Y como en otras ocasiones, la traza del ferrocarril se convirtió en vía verde, la Vía verde del Cidacos. Espero que recorriendola, algunas personas todavía recuerden al "Trenillo" y a sus "Zaragozas". Y un excelente ejemplo de ello es este extraordinario reportaje fotográfico de Harry Degepé.


(J. Wiseman)


FUENTES CONSULTADAS:

Prieto, Ll. (1991): El ferrocarril de Calahorra a Arnedillo. Revista CARRIL, nºs 31 y 32.

Aranguren, J. (1992): Automotores españoles. Autoedición.

Macías, O. (2005): Los ferrocarriles de vía estrecha en Navarra y el Valle del Ebro. En "Historia de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en España".

Cañas, S. (2012): Del "trenillo" a la vía verde del  Cidacos. Revista Kalakoricos.

Olaizola, J. (2012): La Sociedad de Ferrocarriles Eléctricos. Blog Historias del tren.

De la Fuente, F. y Calvera, J. (2014): La Rioja y su ferrocarril. Ed. AFRA (Asociación Aficionados al Ferrocarril de la Rioja Alta) 

Prieto, Ll., Rodríguez, M. y Díez, E. (2019): El ferrocarril Calahorra-Arnedillo y las minas de Préjano. Monografías del Ferrocarril nº 43. Lluis Prieto editot.