domingo, 18 de enero de 2026

RENFE años sesenta (XIV): De Cuenca a Toledo en un Ganz grande

 


En varias ocasiones RENFE implantó sin mucho éxito la conexión directa de Cuenca con Toledo sin necesidad de efectuar transbordo en Aranjuez. Un servicio mítico, aunque duró pocos años, fue el denominado "Río Riánsares" establecido durante los años ochenta y servido por un TER. Posteriormente hubo un muy efímero servicio Toledo-Madrid-Cuenca-Albacete, ya de alta velocidad a cargo de trenes de la serie 112 o "patos"

Sin embargo, muchos años antes, a mediados de los sesenta, este servicio estaba asegurado por un Ganz "grande" que salía de Cuenca a las siete de la tarde y llegaba a Toledo sobre las diez y media de la noche. Al día siguiente partía de Toledo muy temprano -nada menos que a las 6,10 de la mañana- para llegar a Cuenca sobre las diez menos diez. Así puede verse con más detalle en el cuadro horario de 1966:



Supongo que este servicio cumplía un cierto cometido entre Cuenca y Tarancón y quizás entre Aranjuez y Toledo pero en general su ocupación era baja. En cualquier caso, cuando era chaval, tanto a otros compañeros como a mí nos venía bastante bien ya que estudiábamos en Toledo y, tras pasar el fin de semana en el pueblo, volvíamos a Toledo en este automotor el domingo por la noche. Pero quizás la experiencia que me impresionó era haberlo tomado una madrugada en Toledo y haber viajado yo solo -todo el automotor para mí- hasta Aranjuez.

Como no he podido encontrar ninguna imagen del servicio a que me refiero, he seleccionado ésta de Karl Wirsch, tomada en 1953, de un Ganz, -todavía con los colores de Norte- que de alguna manera tiene relación con este relato. Está tomada en la estación conquense de Vellisca y creo que se trata de un servicio Madrid-Valencia. El Ganz está a la espera de cruce con el correo Valencia-Madrid. En aquella época este cruce tenía lugar sobre las cinco de la tarde.

A finales de los sesenta, aún permanecía este servicio aunque con algunas variantes:

Aunque varios de los Ganz se mantuvieron operativos hasta finales de los setenta, en aquellos años sesenta ya renqueaban. Recuerdo de aquellos viajes a Toledo problemas con el embrague y la calefacción...pero fueron unos magníficos automotores.

Solo queda de ellos en Delicias, si es que quedan, los restos del 9212. Prefiero recordarlo en esta foto en todavía bastante buen estado tomada a principios de los ochenta, en la estación de Norte cuando esperaba su traslado al Museo de Delicias. Esperaba, esperábamos, un porvenir que nunca ha llegado.