domingo, 20 de octubre de 2019

Historias del vapor (CXXVI): Las 030 del Santander-Mediterráneo (SM 12 a 15/RENFE 030-0235 a 030-0238)


1925

Las 030 del Santander-Mediterráneo (SM 12 a 15 /RENFE 030-0235 a 030-0238)

Desde el último tercio del siglo XIX se debatía la posibilidad del establecimiento de un ferrocarril que uniera el puerto y la ciudad de Santander con algún otro puerto de la costa mediterránea. Al interés de algunos grupos industriales y comerciales para establecer un transporte más rápido entre ambas áreas evitando el rodeo que había que dar por la línea de la Compañía del Norte -y de paso evitar sus altas tarifas- se unía el de las provincias de Burgos y Soria por salir de su aislamiento ferroviario. No era despreciable tampoco el interés de Santander para promocionar la actividad de su puerto siempre en disputa con el de Bilbao.

Tras múltiples proyectos e iniciativas que quedan excelentemente narrados en el extenso artículo publicado en la Revista de Historia Ferroviaria por Francisco de los Cobos Arteaga y Juanjo Olaizola que reseño al final, el plan definitivo fue aprobado en 1924 y se basaba en un trazado original entre Santander y Calatayud para desde allí continuar hasta Sagunto y Valencia por las vías del Central de Aragón. En ese mismo año se creó la Compañía del Ferrocarril Estratégico Santander-Burgos-Soria-Calatayud llamado también Santander-Mediterráneo (SM) que recibió la concesión e inició las obras. En 1929 había quedado realizado el tramo desde Calatayud hasta Cidad de Valdeporres en el norte de Burgos al pie de la vertiente sur de la cordillera Cantábrica, y también se habían desarrollado bastantes obras de infraestructura en la provincia de Santander. A partir de ese momento las acusaciones de corrupción, los avatares políticos y finalmente la Guerra Civil hizo que las obras quedaran paralizadas durante bastantes años; aún así se estableció ya la circulación de trenes entre Calatayud, Burgos y Cidad aunque con unos mediocres resultados de explotación. Terminada la contienda se reanudaron las obras destacando entre todas ellas la perforación del túnel de La Engaña, el más largo del ferrocarril español durante muchos años. Finalizó en 1959 pero en esa época las obras quedaron de nuevo paralizadas si bien RENFE mantuvo la explotación aunque con un muy pequeño número de circulaciones. En cualquier caso el tiempo para ese tipo de ferrocarril había pasado, las obras que quedaban nunca se finalizaron y el Plan de cierre de líneas altamente deficitarias de 1984 supuso la supresión definitiva de los escasos trenes que aún circulaban por ella. 

Para mantener la escasa circulación desde 1929 hasta la integración en RENFE el Santander-Mediterráneo dispuso de un parque de locomotoras pequeño pero más que suficiente. Esta entrada va dedicada a una de sus series, la SM 12 a 15.
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La línea amarilla inferior muestra la traza del Santander-Mediterráneo arrancando desde Calatayud, pasando por Soria y Burgos y acabando en Cidad-Dosante donde se cruzaba con el Ferrocarril de La Robla. De allí debería haber seguido por el túnel de La Engaña hasta el santanderino Valle de Pas y desde allí hasta su imaginado final en Santander (mapa de Zonas de RENFE)

La empresa contratista de las obras utilizó para la construcción siete locomotoras-tender tipo 030T. Cuatro de ellas procedían de la factoría Manning Wardling y habían sido construidas en 1913 y 1914. Las tres restantes, construidas ya en 1925, eran de la fábrica Andrew Barclay. De las primeras, dos se integraron en el Santander-Mediterráneo con los números 7 y 8. En el caso de las segundas, las tres pasaron al SM con los números 9 al 11.


Una de las locomotoras Andrew Barclay en cabeza de un tren de material para el tendido de la vía (Revista "Ingeniería y Construcción/tomada del libro "El Ferrocarril Santander Mediterráneo)

Pero, además de contar con estas locomotoras, el SM adquirió dos series más fabricadas ambas por  Babcock&Wilcox . Una estuvo formada por cuatro locomotoras también del tipo 030T y la más numerosa fue otra de tipo 140 que estuvo compuesta por 22 unidades. De estas últimas nos ocuparemos en una entrada posterior, mientras que ésta va dedicada a las cuatro 030T

Las cuatro máquinas fueron entregadas en 1925 y 1926. Tenían una potencia de 518 CV, un timbre de 12 kg/cm2, un diámetro de ruedas de 1,2 m y desarrollaban un esfuerzo de tracción de 7412 kg. Tenían freno de vapor para la propia locomotora y de vacío para el tren. Recibieron los números 12 a 15.

Fueron empleadas para maniobras pero es posible que también arrastraran trenes entre Villarcayo y Cidad, ya que al no existir placa en esta última población era más cómodo recorrer esos pocos kilómetros con locomotoras tanque. 

Foto de fábrica de una de las cuatro locomotoras de la serie (Catálogo Babcock&Wilcox)

Cuando pasaron a RENFE integraron la serie 030-0235 a 030-0238. Eran las más modernas y potentes locomotoras de este tipo que llegaron a la Red, muy cercanas en esfuerzo de tracción a las más potentes 030 con ténder remolcado. 

A finales de los años cuarenta estaban tres en Miranda de Ebro y una en Soria. 




La 0235 en Miranda con su placa original (fondo Javier Aranguren)
Otra imagen de la 0235 en Miranda (autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)

En el depósito soriano estaban todas a mediados de los cincuenta y por esa época fue ya desguazada la 0238 (ex SM-15) y en 1958 lo fue la 0237 (ex SM-14). A las dos restantes las esperaba una vida más larga.

La 0236 maniobrando en Soria en septiembre de 1965 (J. Champion)
...Y en el puente del depósito soriano en 1966 (autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)


La 0235 en Soria en mayo de 1967 (Graham Stacey)
La 030-0236 en Soria en septiembre de 1967 (Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM. Autor: Justo Arenillas)

Y también en Soria, en 1967, la 0235 aparece fotografiada junto a una locomotora tipo 140 de la serie 101 a 122 del Santander-Mediterráneo (RENFE 140-2505 a 2526) (J. Jarvis/cortesía J.A. Méndez Marcos)

Once años después, en 1969, le tocó la retirada a la 0236. No fue desguazada ya que en algunas fotos de los años ochenta aparece expuesta en la plaza de la estación de ferrocarril de Valls y allí ha permanecido varios años, aunque de acuerdo con la página web Locomotoras de vapor preservadas en España fue posteriormente trasladada a una ubicación desconocida para restauración. Quizás alguien pueda aportar datos sobre su situación actual. 

La 0236 en la plaza de la estación de Valls en 1989 (Manuel Serrano)

La 0235, primera de la serie, se trasladó a principios de los 70 a los Talleres Generales de Valladolid 



La 0235 en los talleres de Valladolid (Javier Aranguren)


La 0235 en Valladolid en 1972 todavía con su placa SM-12(J. Ferraté)
...Y todavía trabajando en 1974 (Jordi Escudé/cortesía Juan Antonio Méndez Marcos)

y finalmente fue emplazada como monumento en el recinto de "Las Caracolas" que RENFE posee junto a la estación de Chamartín. 

La S-M 15 En el recinto de Las Caracolas en 1988 (Manuel Serrano)
Otra imagen de la 030-0235 en Las Caracolas (Guillermo González)
(Ferrán Llauradó)





(autor desconocido)
Unas potentes y no muy longevas locomotoras retiradas quizás antes de tiempo por la urgencia en desterrar la tracción vapor. 



FUENTES CONSULTADAS

Dobeson, K.M. (1988): El Ferrocarril Santander-Mediterráneo. Aldaba ediciones

Fernández Sanz, F. (2001): La construcción de las locomotoras de vapor en España. Ed. Trea


Olaizola, J. y de los Cobos, J. (2009): El Ferrocarril de Santander al Mediterráneo. Revista de Historia Ferroviaria nº 11

Fernández Sanz, F. (2013): Locomotoras de otras compañías de vía ancha. Historia de la tracción vapor en España, tomo V. Ed. Proyectos Editoriales

Fototeca Ferroviaria de Juan  Antonio Méndez Marcos

Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid





miércoles, 16 de octubre de 2019

Crónicas de la vía estrecha (LXXXVI) De San Sebastián a la frontera francesa con "El Topo"


De San Sebastián a la frontera francesa con "El Topo"

Entre San Sebastián y la frontera francesa en Hendaya ya existía conexión ferroviaria desde 1863 a través del ferrocarril de la Compañía del Norte. Una conexión que complementaba el abundante tráfico del antiguo Camino Real de Madrid a Irún (luego Carretera Nacional I) y a la que también atendía parcialmente la activa línea tranviaria de San Sebastián a Rentería. Por tanto, el objetivo de construir un ferrocarril de vía estrecha entre San Sebastián y la frontera con Francia provenía no tanto de establecer una vía de comunicación imprescindible, sino de facilitar una conexión sencilla y directa entre la red de vía estrecha del norte peninsular y las vías francesas, algo que interesaba mucho a la Compañía de los Ferrocarriles Vascongados que, si bien participó en la concesionaria entre 1910 y 1921, la abandonó por serias discrepancias en relación con las mínimas instalaciones para el tráfico de mercancías. En cualquier caso, distintos problemas administrativos y financieros junto a una infraestructura poco adecuada y la dura competencia con la carretera y el ferrocarril de ancho ibérico, hizo que la situación de la compañía siempre fuera muy delicada. Hasta 1923 su explotación se llevó a cabo por la Compañía del Ferrocarril de San Sebastián a Irún y posteriormente por la Sociedad Explotadora de Ferrocarriles y Tranvías (SEFT) que lo hizo hasta 1973, año en que la línea tuvo que ser rescatada por FEVE. Afortunadamente, y aunque su deterioro era grande, decidió con excelente visión de futuro mantenerla y potenciarla como un sistema eficiente de cercanías, algo a lo que la ayudaban sus características básicas. Al igual que ocurrió con otras líneas ferroviarias vascas de vía estrecha, en 1979 fue entregada al Consejo General Vasco y en 1982 recaló definitivamente en Euskotren. Veamos su historia con algo más de detalle.
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La construcción de la línea se llevó a cabo entre 1910 y 1912 iniciándose el servicio entre San Sebastián e Irún el 5 de diciembre de este último año, si bien no se alcanzó Hendaya por  cuestiones administrativas relacionadas con la expropiación de terrenos hasta el 13 de julio del año siguiente. 


La línea de "El Topo" de San Sebastián a Hendaya prolongada posteriormente hasta Lasarte

Los tres puentes internacionales entre Irún y Hendaya. Al fondo, el de la Compañía del Norte, en el medio el del Topo con un tren circulando por él y en primer plano  el de la carretera (colección Jordi Ibañez)
Otra imagen del Topo sobre el puente internacional en 1913 (tarjeta Marcel Delboy/Ferropedia)

Tenía una longitud de algo más de 21 km, el ancho de vía era de un metro y estaba electrificada a 590 V para hacer compatible su explotación con la del tranvía de San Sebastián a Hernani, con el que compartía el recorrido urbano durante los dos primeros kilómetros. Un recorrido éste que fue suspendido en 1954 por orden del Ayuntamiento trasladándose la cabecera de la línea desde la primitiva de la calle Peñaflorida hasta la estación de Amara y que influyó muy negativamente en la marcha de la compañía. El trayecto contaba con catorce túneles -el mayor de unos dos kilómetros de longitud- por lo que este ferrocarril recibió la denominación de "El Topo". Los talleres se encontraban en Rentería, la mayor población de la línea y allí se encontraba también la subestación eléctrica principal. 


Para la apertura del servicio, la compañía adquirió a la factoría Cardé y Escoriaza siete automotores -numerados del 1 al 7- con sus correspondientes remolques y equipados con sistemas eléctricos Brown Boveri. Cada uno de ellos contaba con cuatro motores de 50 CV, bogies Brill y freno de aire comprimido. Sus depósitos debían recargarse desde el exterior al no disponer de compresores. Las cajas eran de madera y constaban de un departamento salón, otro de tercera clase y un pequeño espacio para furgón. Podían transportar a 36 pasajeros sentados y 18 de pie. 


El automotor nº 3 en la estación de Loiola en 1913 (foto: Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril)

En 1923 se creó la Sociedad Explotadora de Ferrocarriles y Tranvías (SEFT) en la que, junto con este ferrocarril, se integraron también los Tranvías de San Sebastián a Hernani y de Irún a Fuenterrabía. En 1925 y ante el aumento de tráfico, la SEFT adquirió  dos nuevos automotores idénticos a los anteriores también a Cardé y Escoriaza -los 8 y 9-, así como dos remolques a CAF, -los numerados como 10 y 11- estando planificada la motorización del primero de ellos, algo que nunca se llevó a cabo.


El remolque nº 10 (Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM). Autor: Narcís Cuyás)

Ese mismo año y para atender mejor el tráfico de mercancías, la compañía adquirió dos pequeñas locomotoras de bogies, las 101 y 102. La primera estaba fabricada por AEG y la segunda por La Maquinista Terrestre y Marítima (MTM)



La pequeña locomotora 101. Si bien la documentación de la foto indica que está hecha en Rentería, un lector sugiere que podría ser en Herrera (foto: José María Valero/CARRIL)

La 102 en San Sebastián (colección Josep Miquel/CARRIL)

La Guerra Civil afectó gravemente al ferrocarril ya que, si bien el servicio estuvo suspendido solo dos meses, existieron muchas dificultades en el tráfico transfronterizo, situación que no se normalizó definitivamente hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial. 


En 1946 los automotores 8 y 9 quedaron destruidos en un accidente. Para reemplazarlos se adquirieron nuevamente a Cardé y Escoriaza tres cajas metalizadas que se montaron sobre los bogies de tres automotores diésel del Ferrocarril del Plazaola, de los que también se aprovecharon muchos componentes. Resultaron así los automotores 30, 31 y 32. 


El automotor 32 por las calles de San Sebastián en 1952 (foto: Felix Zurita)
El automotor 30 en cabeza de una típica composición en septiembre de 1965 (foto: Miquel Palou/CARRIL)

Por otra parte, a la clausura del tranvía de Hernani, la compañía transfirió a "El Topo" cinco automotores de bogies construidos en 1903, reconstruidos luego en 1943 tras un incendio, y que estaban numerados del 51 al 55. Mientras que los 52 a 55 fueron utilizados como remolques, el 51 siguió trabajando como automotor, si bien con nuevos bogies y motores. 



El 52 procedente del tranvía de Hernani en la estación de Amara en San Sebastián ... ¿antes de su transformación a remolque?. Julio de 1955  (foto: Ch. Schnäbel)
El remolque 53 en 1963 (foto: Felix Zurita)



El automotor 32 con el remolque 54 (AHF/MFM. Autor Narcís Cuyás)

Del tranvía de Hernani también llegaron dos automotores de dos ejes, los 20 y 21. El primero se transformó en vehículo de servicio de línea aérea y el segundo en pequeño tractor de maniobras.





El 20 en abril de 1957 en Loiola (foto: J. Wiseman)


En esta imagen tomada en las cocheras de la compañía por José María Valero aparecen el 21 como tractor de maniobras, el automotor 6 y el 20 como vehículo de servicio pero ya muy reformado respecto a la foto anterior.  

En los años cincuenta la SEFT obtuvo una concesión para el establecimiento de una línea de autobuses entre San Sebastián e Irún tratando de impedir competencias paralelas. Ello influyó en una peor situación económica del ferrocarril que tuvo que utilizar todo tipo de recursos para intentar sobrevivir. Entre ellos cabe destacar la metalización durante la década de los cincuenta y sesenta de los primitivos vehículos, si bien con soluciones distintas para cada uno de ellos debido a la escasez de recursos. 





El 2 tras su reforma (AHF/MFM. Autor: Narcís Cuyás)

Otra imagen del 2 reformado (AHF/MFM. Autor: Narcís Cuyás)
El MC-2 en agosto de 1972 (colección Javier Aranguren)



El 3 con una composición de remolques originales en septiembre de 1965 (foto: Miquel Palou)
Un año después de la imagen anterior, en 1966, el automotor 3 con un apreciable cambio de imagen (foto: colección Javier Aranguren)
El ahora MC-3 en agosto de 1972 (foto: colección Javier Aranguren)


El 4, ya metalizado en 1955 (foto: Ch. Schnäbel)




Y en abril de 1957, el 4 ahora en Irún. A la izquierda un automotor Ferrostaal en tránsito desde su fábrica en Alemania hacia España (foto: Jeremy Wiseman)


El 4, ahora MC-4 en agosto de 1972 (colección Javier Aranguren)
El 5 en Amara en marzo de 1967 (colección Javier Aranguren)
El 6 en Irún en abril de 1969 (foto: J. Wiseman)


El 7, también transformado arrastrando un remolque de balconcillos (foto: Josep Miquel/CARRIL)
De nuevo el 7 remolcando un coche de los Ferrocarriles Vascongados (foto: colección Javier Aranguren)

Por otra parte, en 1967 se construyó un nuevo automotor en los talleres de Rentería utilizando los bogies de un automotor del Ferrocarril del Plazaola y al que se le dotó de equipos eléctricos General Electric. Fue el MC-1.



El automotor MC-1 construido utilizando los bogies de un automotor del Ferrocarril del Plazaola (foto: colección Javier Aranguren)
Otra imagen del MC-1 en la estación donostiarra de Amara en agosto de 1972 (foto: colección Javier Aranguren)

En esta época la competencia de la carretera y los graves problemas económicos hacían que la SEFT se planteara renunciar a la concesión. Se barajaron distintas opciones para no llegar a ello tales como la creación de una Sociedad Anónima Laboral o incluso la sustitución de la línea por un tren vertebrado. Ninguno de estos proyectos fue viable y la SEFT renunció definitivamente el 30 de enero de 1973. 


Immediatamente FEVE se hizo cargo de la línea pero muy pronto suspendió el servicio debido al mal estado general de la infraestructura y del material móvil. Pero a diferencia de lo ocurrido con otros ferrocarriles, la compañía apostó por una renovación integral llevando a cabo una reparación general de infraestructuras, renovación completa de las vías y una nueva electrificación tipo RENFE. De este modo el 14 de octubre de 1976 se reanudó el servicio con el anterior material móvil adecuadamente adaptado y dos automotores más procedentes del Vasco Navarro. 


Los automotores 30 y 32 en cocheras tras la reforma efectuada por FEVE (foto: Juanjo Olaizola)



Otra imagen de los automotores reformados (colección Josep Miquel)
Otro de los automotores reformados por FEVE (foto: Josep Miquel/CARRIL)

Menos de dos años después, el 1 de mayo de 1978, y tras haberse efectuado el cambio de tensión a 1500 voltios entraron en servicio las nuevas unidades 3500. Y al año siguiente, 1979, el ferrocarril junto con algunos otros fueron transferidos al Consejo General Vasco pasando en 1982 a la recién creada Euskotren.



En principio las 3500 - de las que al Topo llegaron siete unidades- estaban constituidas por coche motor y remolque con cabina. En los servicios entre San Sebastián y Hendaya solían circular en doble composición mientras que los de la capital a Rentería los efectuaba un único tren. Poco tiempo después llegaron varios remolques intermedios con los que se configuraron seis composiciones con dos remolques intermedios, excepto una que sólo llevaba un remolque de este tipo. De forma inmediata dos composiciones se liberaron para las líneas de San Sebastián a Bilbao y de Amorebieta a Bermeo por lo que el servicio del Topo quedó atendido durante varios años por cinco composiciones de estos trenes. 


La 3505 en sus inicios en la línea del Topo (foto: Werner Hardmeier)

El Gobierno Vasco en el contexto general del proyecto del metro de Donostialdea, llevó a cabo una profunda mejora de este ferrocarril duplicando tramos de vía, creando nuevas estaciones e incluso prolongándolo hasta Lasarte por las vías de Vascongados, pero el gran problema para la potenciación era el escaso material móvil. Ante esa situación Euskotren contrató a finales de 1988 doce unidades de tren derivadas de las 3500 pero incluyendo varias mejoras y proporcionando muchos elementos de confort para los viajeros. Estos trenes -la nueva serie 300- fueron entregados entre mediados de 1990 y mediados de 1992. 


Pero en 1996, al ser inaugurado el servicio del metro de Bilbao, las unidades 200 dejaron de prestar servicios en las líneas de la margen derecha del Nervión ya que, aunque en principio se había pensado utilizarlas en él, parece que, finalmente, no resultaban ya adecuadas. Fueron entonces transferidas a otras líneas, entre ellas a la del Topo que recibió a las 201 a 210. Ello llevó a que las 300 abandonaran esta línea y pasaron gran parte de ellas a la de Bilbao a Lezama (Txorierri).  Para las 200 se construyeron por CAF los correspondientes remolques intermedios que permitieron adecuarlas a los servicios que debían prestar. 


La 206 en Hendaya (foto: Jean Pierre Vergez-Larrouy)

En el año 2011 la llegada de las nuevas unidades 900 desplazaron progresivamente a las 200 de esta línea en la que siguen prestando un excelente servicio.  



La 924 en Irún procedente de Hendaya (foto: Hodei Goldarazena/Listadotren)

FUENTES CONSULTADAS:

Aranguren, J. (1992): Automotores españoles. Autoedición

Olaizola, J. (1992): El Topo (I y II). Revista CARRIL nº 35 y 36

Olaizola, J. (2012): El Topo cumple un siglo. Blog Historias del tren