miércoles, 12 de julio de 2017

Las tracciones eléctrica y térmica en RENFE (III R): Los "suizos" suben al Guadarrama (RENFE WM 101 a WM 103/ 431-501 a 431-503)

1923

Tracción eléctrica en el centro peninsular


En marzo de 1976 subí a Cercedilla desde Madrid ya que había oído que estaban llegando algunas unidades nuevas para el "Ferrocarril eléctrico del Guadarrama" entre Cercedilla y los puertos de Navacerrada y Cotos, y que ha tenido hasta hace muy poco la singularidad de ser la única línea de ancho métrico de RENFE.

La verdad es que cuando hice este viaje no conocía nada sobre el material motor y móvil de esta línea. Al llegar a Cercedilla, vi bastantes vehículos de color rojo con una apariencia muy nueva y fotografié a todo lo que se me puso por delante, tanto en la propia Cercedilla como en la estación de Navacerrada. Fue bastantes años después cuando, con la ayuda de esa magnífica "biblia" de esta línea que es el libro de Javier Aranguren "El ferrocarril eléctrico de Guadarrama" publicado en 1987,  pude identificar todo lo que había fotografiado, y sobre todo conocer y comprender su historia. 


La obra de referencia sobre este ferrocarril 

Me di cuenta de que había llegado en un momento clave porque, además de recibirse las nuevas unidades, estaban allí todas las antiguas unidades eléctricas suizas de la antigua serie WM 101 a 103 renumeradas después en RENFE como 431-501 a 503, que acababan de ser restauradas entre 1973 y 1975. Vamos a conocer su historia. 


En los primeros años del siglo XX la aplicación de la electricidad a la tracción ferroviaria tomaba ya un gran auge en España aplicada fundamentalmente a líneas tranviarias, pero también, poco a poco, a las ferroviarias de distintos anchos. Así, la primera concesión ferroviaria que aplicó la tracción eléctrica fue la del Ferrocarril de Monte Ulía en 1902 y en ancho ibérico la del tramo Gérgal a Santa Fe y a cuyos tractores eléctricos dediqué una entrada anterior. El gran debate en aquella época era qué tipo de corriente eléctrica aplicar (trifásica, monofásica, continua) y a qué voltajes. En este contexto, en julio de 1923 se inauguró otra interesante experiencia de ferrocarril eléctrico, el denominado coloquialmente como "el eléctrico de Guadarrama". Recordemos algo de su historia.

En junio de 1917 un grupo de inversores con una común afición montañera constituyeron el denominado Sindicato de Iniciativas del Guadarrama con el objetivo de construir un tranvía de acceso a la sierra desde Cercedilla -estación de la línea de Madrid a Segovia de la Compañía del Norte- a través de la barranca de Navacerrada hasta el puerto del mismo nombre. Otro objetivo era la construcción de una infraestructura hotelera en la sierra madrileña y la potenciación de la colonia de Camorritos, cercana a Cercedilla. Por otra parte, y en época posterior, existió el proyecto de prolongar la vía hasta el puerto de Cotos para después descender por el valle del Lozoya hasta la estación de Gargantilla, ya en la línea del futuro "directo" de Madrid a Burgos. 

La concesión del ferrocarril se otorgó en febrero de 1919, al tiempo que el Sindicato se convertía en la Sociedad Anónima del Ferrocarril del Guadarrama. Iniciadas las obras de forma casi inmediata, la inauguración sólo pudo llevarse a cabo en julio de 1923, debido tanto a lo accidentado del terreno como a las inclemencias atmosféricas, ya que la estación del puerto de Navacerrada supera los 1700 metros de altitud. Se electrificó en corriente continua a 1250 V que se suministraba desde una central propia instalada en Siete Picos.

Para el material móvil de la línea, los promotores no tuvieron muchas dudas. La experiencia de la industria ferroviaria suiza en líneas de montaña les llevó a decantarse claramente por ella. Así se solicitaron dos coches motores (WM-1 y WM-2) y dos remolques (WR-1 y WR-2) en los que la parte eléctrica correspondía a la bien conocida empresa Brown Boveri y la mecánica a la Fábrica Suiza de Vagones, si bien los bogies procedían de la alemana MAN. Este material fue construido en 1922 y entregado en 1923, permaneciendo un tiempo en Suiza en régimen de pruebas hasta que la línea estuvo en condiciones de acogerlo. 



El coche motor nº 2 durante sus pruebas (foto: colección Javier Aranguren))
Uno de los coches remolque, dedicados por completo a tercera clase (foto: autor desconocido)


El nº 1 en Navacerrada, engalanado con motivo de la inauguración de la línea (foto: autor desconocido)

Los vehículos tenían un aspecto típico de la montaña suiza. Las cajas eran de madera de roble mientras que techo y suelo lo eran de pino americano. Tenían una cabina para el conductor en cada extremo. El espacio entre ambas cabinas estaba distribuido en dos departamentos: uno de segunda clase y otro de tercera. El número de plazas sentadas en el primero era de 24 y de 46 en el segundo. Si a ello se le suman las plazas de pie, la capacidad total de estos coches era de 106. La iluminación era eléctrica y la librea era azul en su mitad inferior y blanco-crema en la superior. En los costados aparecía el nombre completo de la compañía y bajo las ventanillas de las cabinas de conducción aparecía la matrícula del vehículo en cuestión. 

Cada coche motor llevaba cuatro motores de tracción (dos por bogie) que le proporcionaban una potencia de unos 390 CV y un esfuerzo de tracción de 5400 kg. Disponían de cuatro sistemas de frenado: uno de aire comprimido sobre las zapatas de las ruedas, otro también de aire comprimido que actuaba sobre el carril mediante dos patines antideslizantes situados entre las dos ruedas de cada bogie, un eléctrico reostático y otro mecánico manual actuando sobre las zapatas. 

Por su parte, los coches remolques tenían una capacidad de 138 plazas de tercera clase, de las cuales 70 eran sentadas. Eran algo más cortos que los coches motores y llevaban las mismas libreas e inscripciones. Tenían freno de aire comprimido y también de husillo que, en su caso, era accionado por un ferroviario. 


Una composición típica de coche motor con los dos remolques asciende por Siete Picos hacia Navacerrada (foto: Brown Boveri)
Interior original de un remolque (colección Javier Aranguren)

Dados los buenos resultados de este material y la afluencia de viajeros, en 1934 se decidió la ampliación del material móvil y se solicitó a CAF el suministro de un coche motor (WM-3) y dos remolques de características similares a los existentes (WR-3 y WR-4). Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil hizo que sólo se pudiera suministrar uno de los remolques llegando el resto del pedido en mayo de 1940. En cualquier caso durante el transcurso de aquella, sólo se mantuvo un servicio de ida y vuelta con el fin básico de mantener operativas las instalaciones y el material. Además, parece que ese servicio coincidía a veces con otro establecido para llevar y traer niños entre Cercedilla y Camorritos donde asistían a la escuela. 



El nuevo WM-3 en  las instalaciones de CAF preparado para su traslado a Cercedilla en 1940 (foto CAF/blog historias matritenses)

Durante la difícil posguerra -quizás ya desde 1940- dada la penosa situación en que se encontraba el ferrocarril, se encargó a RENFE su explotación. En un momento indeterminado, probablemente en 1945, pero siempre antes de 1948, renumeró a motores y remolques como M-101 a M -103 y R-101 a R-104


Esta anómala situación desembocó en otra bastante curiosa:  la adquisición del ferrocarril en 1954 por parte del Ministerio de Obras Públicas y su inmediata integración en RENFE, que pasó de ser mera explotadora a propietaria del "eléctrico". A raíz de ello, la situación mejoró en todos los aspectos y en 1959 se acometieron las obras para la prolongación hasta el puerto de Cotos. Y curiosamente se volvió a la numeración inicial de los vehículos como WM y WR.


El motor nº 1 con los dos remolques en Navacerrada en 1941 (foto: Marqués de Santa María del Villar/Diario YA)
Esta vez el tren está compuesto sólo por un coche motor. Siete Picos, 1943 (foto: autor desconocido)
Finales de los cuarenta en la estación de Navacerrada. Se  observa un deterioro mucho mayor en el coche motor que en el remolque. Parece que ello era debido a un uso mucho más intensivo de los coches motores, sobre todo en invierno. (Foto: autor desconocido)
Una imprevista parada del nº 3 en Siete Picos por falta de corriente. Obsérvese que el coche motor luce ya la numeración de la serie 100 (foto: colección Javier Aranguren)
Transbordo en Cercedilla. Desde las unidades 300 a los "suizos" y viceversa (foto: colección César Mohedas)
Un ejemplo de horarios de 1960 (tomado de Madrid Wiki)

En 1964 se inauguró la prolongación hasta el citado puerto y se intentó el reforzamiento del material móvil mediante la asignación a la línea de algunos automotores "Navales". Su gran falta de adecuación a la línea junto con algunos sustos en sus servicios hizo que fueran retirados de forma casi inmediata. 


Trevor Rowe subió hasta el puerto de Cotos en uno de los coches motores y allí hizo esta atractiva foto
Un "naval" en Cercedilla. Totalmente inadecuados en tracción y frenado para esta línea fueron retirados de forma casi inmediata (foto: Javier Aranguren)

El éxito de la línea y su prolongación hacia nuevos espacios hacía inevitable una remodelación integral del trayecto entre Cercedilla y Navacerrada. También lo necesitaba  el material móvil, los veteranos "suizos", que ahora habían adoptado la numeración UIC convirtiéndose en la serie 431 (sólo se numeraron así los coches motores), y que tras cincuenta años de servicios habían mostrado un comportamiento ejemplar. De este modo la línea se cerró entre 1973 y 1975 para proceder a todo ello.



En 1972 los "suizos" ya habían adoptado la numeración UIC. En la imagen el motor nº 3 numerado ahora como 431-503. Quedaba un año para que fueran sustituidas sus cajas  (foto: Jaume Fernández)
Otra bella imagen del 431-503 en Navacerrada. Año 1972  (foto: Jean Henry Manara)

A los  "suizos" les fueron desmontadas -y desguazadas- sus cajas y los bastidores fueron trasladados a los talleres Sunsundegui, excepto el del WR-4 que fue transformado en vagón plataforma MM-2. Se les dotó de nuevas cajas metálicas con una distribución algo diferente de puertas y ventanas y fueron adecuados todos ellos para segunda clase, sustituyendo los célebres asientos de madera de pino por otros azules de gutapercha. Las libreas pasaron a ser de color rojo con techos en plata y puertas en azul. Es interesante reseñar que al no haber cambio de motores pero habiendo cambiado la tensión de la línea que había pasado a 1500 V debían trabajar con ellos en serie. 


En mayo de 1975, los "suizos" ya estaban de vuelta con sus cajas reformadas (foto: Javier Aranguren)

En marzo de 1976, los "suizos" se encontraban totalmente operativos mientras iban llegando sus sucesores, las unidades 442 (foto: Ángel Rivera)

El 431-001 con el WR 101 en Cercedilla en marzo de 1976 (foto: Ángel Rivera)


El interior reformado de uno de los coches motores (foto: Ángel Rivera)

Sin embargo, ya en 1974, al mismo tiempo que se efectuaban estos trabajos, RENFE contrató la construcción de tres unidades de tren de la nueva serie 442 para reforzar sustancialmente los servicios. Sus vehículos comenzaron a llegar a Cercedilla en 1976. Tras un corto periodo de convivencia, los "suizos" empezaron a ser relevados hasta ser retirados definitivamente en 1982. 


 Las nuevas unidades 442 ( a la derecha) iban llegando (foto: Ángel Rivera)

¿Qué pasó con este singular e interesante material? Pues nada distinto a lo que desgraciadamente suele pasar con el material histórico ferroviario. Así, el conjunto motor-remolque 431-502/WR 102 estuvo unos años preservado en el Museo del Ferrocarril pero retirado a su zona exterior sufrió una rápida degradación y fue desguazado en 1996.



El 431-502 con el WR-102 en el exterior de Delicias....esperando el desguace (foto: autor desconocido)

Restos del desguace de los remolques 101 y 103 en el puerto de Cotos en 1983 (habían sido revisados y recarrozados en 1975) (foto: Antonio García Porras)

 Del conjunto del 431-503/WR-103, mientras el remolque fue desguazado en 1983, el motor fue cedido al ayuntamiento de Cercedilla para su exposición en un parque público; nunca se llevó a cabo y fue desguazado a principios de los años ochenta. Por lo que respecta a la unidad 431-501/WR-101 el remolque fue desguazado en 1983, mientras que el motor estuvo funcionando como tractor hasta 1990. Hoy sigue en la estación de Cercedilla como sala de proyección de audiovisuales en el contexto de la actividad denominada "tren de la Naturaleza"... ¿Desaparecerá definitivamente? ¿Volveremos a perder al último de nuestros "suizos" del Guadarrama, tan emblemáticos y queridos por los montañeros madrileños? Esperemos que no sea así.






FUENTES CONSULTADAS:

García Salazar, J.L, (1980?): Un ferrocarril de gran altura: el madrileño del Guadarrama. Revista Vía Libre.

Aranguren, J. (1987): El ferrocarril eléctrico del Guadarrama. Aldaba ediciones

Aranguren, J. (1992): Automotores españoles. Autoedición

Jiménez, M. y Polo, F. (2005): Vías para la construcción, el abastecimiento y el ocio madrileño: los ferrocarriles secundarios de Madrid (1881-2005). En "Historia de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en España", capítulo X. Fundación de los Ferrocarriles Españoles. 

Línea C-9 Cercanías Madrid. Wikipedia

Serie 431 (ex 100) de RENFE. Wikipedia

domingo, 9 de julio de 2017

Historias del vapor (LX): Las "bicicletas" del Alcantarilla-Lorca (RENFE 030-2366-2371)

He conocido un montón de apelativos dedicados por ferroviarios o viajeros a distintas locomotoras y automotores. Hasta ahora el que me había resultado más curioso es el de "guitarras", como se apodaba a las Norte 1427 a 1432. Pero creo que éste de "bicicletas" como parece que en algunos sitios denominaban a las seis únicas locomotoras del Alcantarilla-Lorca, se coloca en el primer lugar de mi clasificación particular.

Una "bicicleta" del Alcantarilla a Lorca (foto: Álbum motor RENFE)

El ferrocarril de Alcantarilla a Lorca fue la sección más antigua de la gran línea que acabó uniendo Alicante con Granada y que durante muchos años estuvo operada nada menos que por cinco compañías distintas, haciendo complejo y pesado el recorrido entre ambas capitales. Este ferrocarril, de sólo 57 km de recorrido, empalmaba por un lado con el de Lorca a Águilas y por el otro con la línea de Chinchilla a Murcia de MZA. Perteneció a una modesta compañía con sede social en Barcelona, que fue capaz de resistir aunque con dificultades hasta su integración en RENFE.

Las obras se iniciaron en 1884 y la línea se inauguró entre Alcantarilla y Lorca el 28 de mayo de 1885. Si bien la concesión original contemplaba la prolongación hasta Águilas, ese recorrido nunca fue desarrollado por esta compañía debido a problemas de caducidad de la concesión y la existencia de otros proyectos para llegar a esa población.

Para atender al tráfico de la línea se adquirieron a la casa inglesa Sharp seis locomotoras de rodaje 0-3-0. Todos los servicios, tanto de mercancías como de viajeros, se atendieron con ellas y no se estimó necesario adquirir ninguna más hasta que la compañía quedó integrada en RENFE. Eran locomotoras básicamente de mercancías, de mecanismos interiores, con una imagen muy inglesa. Tenían un esfuerzo de tracción de 5430 kg, un timbre de 9 kg/cm2 y un diámetro de ruedas de 1,310 m. En las fichas del parque motor de RENFE se indica una potencia de 938 CV; no parece posible que fuera así por los parámetros anteriores y supongo que debía rondar los 500 CV.  Fueron numeradas del 1 al 6 y se cuenta que, debido a su simplicidad -y probablemente imagen-, a veces se les denominaba como "las bicicletas". Otro detalle curioso es que el arenero que actúa sobre las segunda rueda motora y que normalmente va oculto en el bastidor en este tipo de locomotoras, se le instaló sobre la caldera al llegar a la Alcantarilla-Lorca. También llevaban otros dos areneros inmediatamente detrás de los topes que actuaban sobre las primeras ruedas motoras, tal como se ve en algunas de sus primeras imágenes, si bien da la impresión de que posteriormente éstos fueron condenados. 

Todas pasaron a RENFE formando la serie 030-2366 a 030-2371. Los servicios que realizaban en línea fueron asumidos por las típicas 1-3-0 de la antigua compañía Lorca-Baza-Águilas. Quedaron de este modo relegadas a servicios secundarios y a maniobras en Alcantarilla y Alquerías entre otras estaciones. En 1949 trabajaban como alternadores en el depósito de Águilas.

Esta foto obtenida por Gustavo Reder en Alcantarilla en 1949 tiene un verdadero valor artístico además de documental. Esas dos figuras humanas, el maquinista o fogonero revisando a una "bicicleta" y la mujer esperando pacientemente en el andén con su rudimentaria maleta, prestan a la imagen un encanto especial. Desde el punto de vista estrictamente ferroviario se comprueba que al menos alguna de nuestras locomotoras prestaban servicios en línea y todavía parecen verse las salidas de los areneros delanteros.

 En 1954 seguían allí las 2368 y 2369, mientras que las otras cuatro parece que fueron desguazadas en ese año. 

En los sesenta estas dos locomotoras debieron realizar algunos servicios en la línea de Águilas y también está documentada fotográficamente la presencia de la 2368 en Valencia. 

La 030-2368 en Valencia en 1960 (foto: M. J. Fox)
Lawrence Marshall fotografió en Valencia a esta "bicicleta" en marzo de 1961. Sería la 2368 o 2369 lógicamente.
La 030-2368 fotografiada por Martín J. Beckett en Lorca

Ésta -la 2368- fue finalmente desguazada en 1968, mientras que la 2369 fue conservada e ingresó en el Museo de Vilanova en los años 70. En 1991 se procedió a una reparación integral de chapa y pintura ahora se halla felizmente expuesta en sus instalaciones.


Toda la elegancia inglesa de la 030-2369 en esta imagen de Manuel Serrano tomada en Vilanova en 1989

Un ángulo menos conocido de la 2369 (foto: Guillermo González)

(foto de autor desconocido)


FUENTES CONSULTADAS:


Reder, G y Fernández Sanz, F (2013): Locomotoras de otras compañías de vía ancha. Historia de la tracción vapor en España. Tomo V. Editado por Proyectos Editoriales.


miércoles, 5 de julio de 2017

Las tracciones térmica y eléctrica en RENFE (II R). Los tractores del Argamasilla a Tomelloso (AT-1/RENFE 10001)


1920

Dos tractores norteamericanos del Argamasilla-Tomelloso inauguran la tracción térmica en vía ancha (AT-1 y AT-2/RENFE 10001 y ¿10002?)

Tras su constitución, RENFE recibió el material remolcado y de tracción de todas las compañías absorbidas. Además de un gran número de locomotoras de vapor, llegaron también vehículos de tracción eléctrica y térmica. Entre estos últimos, además de bastantes automotores, llegaron tres -¿quizás cuatro?- tractores. Dos de ellos, los MZA 201 y 202, son bien conocidos por los aficionados... Pero hay otros dos que lo son menos: los del Argamasilla a Tomelloso. Debemos a las investigaciones de Manuel González Márquez -a cuyo excelente artículo publicado en el nº 10 de la Revista de Historia Ferroviaria sigo de forma casi exclusiva en esta entrada- la oportunidad de conocerlos un poco más.


Ya desde el último tercio del siglo XIX Tomelloso buscaba el ferrocarril como medio idóneo de salida de su producción de vino y alcohol. Durante un tiempo se intentó que por allí pasara alguna de las principales líneas radiales.  Al no conseguirlo, los tomelloseros se afanaron por construir un pequeño ferrocarril que lo conectara con la línea general de Andalucía, en una estación relativamente cercana a Argamasilla de Alba -por donde también pasaría- y que tras denominarse Argamasilla y Argamasilla-Tomelloso se acabaría denominando como Cinco Casas. En ese esfuerzo destacó sobremanera la figura de Francisco Martínez Ramírez, conocido por "El Obrero", persona de mentalidad liberal, visión clara y gran emprendedor y al que Tomelloso debe que aquel ferrocarril -junto con otros muchos proyectos- se hiciera realidad. 

Tras muchas dificultades económicas, pero con una gran implicación de los ayuntamientos de Argamasilla y Tomelloso, en septiembre de 1912 se constituyó la Compañía del Ferrocarril de Argamasilla a Tomelloso (AT) iniciándose las obras en noviembre de ese mismo año.  Aunque no están muy claras las fechas de las inauguraciones parciales, puede establecerse como la completa y definitiva la del 10 de septiembre de 1914. La construcción se llevó a cabo por parte de la compañía MZA en base a un acuerdo establecido entre ambas compañías.  Y también, fruto de otro acuerdo, fue la explotación de la línea por parte de la misma MZA, que recibía por ello una cantidad fija anual mientras que la Argamasilla-Tomelloso recaudaba directamente los ingresos de los servicios de viajeros y mercancías. 

Todo fue bien hasta 1916 cuando, como consecuencia de la guerra europea, los materiales de  explotación de ferrocarriles se encarecieron mucho. De este  modo, a finales de 1917, MZA denunció el contrato en vigor, aunque con la disposición a mantener los servicios hasta que se encontrara una solución. Ésta se reveló muy difícil ya que la AT no estaba dispuesta a aceptar unos costes impropios para una pequeña línea y que dimanaban en buena medida de la falta de una solución apropiada y dimensionada para la tracción. 

Fue entonces cuando Francisco Martínez, ahora director de la AT, volvió la vista  a Estados Unidos para buscar una solución adecuada. De este modo, la compañía adquirió en 1919 dos tractores de gasolina de distinta potencia que constituyeron su primer material de tracción propio. De esta forma, a partir de enero de 1921, MZA dejó de dar los servicios de tracción, que fueron íntegramente asumidos por la AT.

El primero  de estos tractores estaba fabricado por la factoría Cummings en Minster (Ohio)  era de dos ejes, pesaba unas siete toneladas y su potencia era de unos 40 CV. Fue el AT 1.



Anuncio de la factoría Cummings de marzo de 1921 donde aparece un tractor similar, o muy parecido, al adquirido por la Compañía del Argamasilla a Tomelloso



Única foto conocida del Cummings AT 1. Fue hecha para el álbum de material motor de RENFE en el que finalmente no apareció. Como puede verse, en la época de la foto -inicio de la posguerra- la escasez de gasolina obligó a instalarle un gasógeno ( Archivo Manuel González Márquez)

El segundo, fabricado por McKeen, era bastante más pesado;  tenía tres ejes, pesaba treinta toneladas y su potencia era de unos 100 CV: fue el AT 2. De este tractor se sabe que llegó al puerto de Cádiz desde Nueva York en el vapor "Cabo de Creus" y que fue transportado por un tren de MZA hasta su destino. 


Un tractor McKeen probablemente similar al adquirido por AT ( fuente: National Archives RG:111; American Military Activities)
Esquema del tractor McKeen (Raymond S Zeitler en "Self-contained Railway Motor Cars and Locomotives", publicado en 1921 por The American School)



El mismo o parecido esquena anterior figurando ahora en las cubiertas del libro del Mc Keen como "locomotora de gasolina"  de la "Compañía del Ferrocarril de Argamasilla a Tomelloso" (cortesía de César Mohedas)





Este segundo tractor fue destinado a arrastrar los trenes de mercancías mientras que el AT 1 hacía fundamentalmente los trenes de viajeros con coches alquilados a MZA y maniobras en Cinco Casas y Tomelloso. Todo ello se llevó a cabo debiendo solventar la compañía diversas trabas administrativas ya que en principio la línea sólo estaba autorizada para tracción vapor. En cualquier caso, la experiencia debió resultar interesante ya que en 1926, y si bien la compañía había adquirido ya alguna locomotora de vapor, solicitó autorización para la compra de un nuevo tractor, ahora ya diésel, que no le fue concedida. 

Ambos tractores debieron permanecer operativos hasta la absorción del AT por RENFE. El AT-1 llegó incluso a ser numerado en esta compañía como 10001 inaugurando el grupo 10000 para los tractores térmicos. No está claro que el AT 2 llegara a integrarse en RENFE  y de serlo con el número 10002, debió ser desguazado en fecha muy temprana, ya que ese número está atribuido a otro vehículo en documentos oficiales de los primeros tiempos. 

En cualquier caso el Cummings debió ser también desguazado muy pronto ya que no aparece en el Álbum de RENFE de 1947, si bien llegó a ser fotografiado para el mismo. Pero nadie le quitará el honor de ser el tractor de combustión interna más antiguo que llegó a RENFE y al que le cupo el honor de inaugurar el citado grupo 10000 en el que se integrarían posteriormente muchos tractores.

La gran obra y la visión de futuro de Francisco Martínez "El Obrero" que, entre otras muchas acciones, logró la llegada del tren a Tomelloso con unos planteamientos muy innovadores, fue recordada en esa ciudasd el año 2014 mediante la exposición "Cien años del tren en Tomelloso" eficazmente impulsada y realizada en gran medida por Howard Gil.


FUENTES CONSULTADAS:

González Márquez, M. (2008): El material de tracción y remolcado del ferrocarril de Argamasilla de Alba a Tomelloso. Revista de Historia Ferroviaria, nº 10

domingo, 2 de julio de 2017

Crónicas de la vía estrecha (XXV): Granada, tranvías como trenes (y II): A Sierra Nevada


                           
Así como la red de tranvías de la vega de Granada, a la que he dedicado una entrada anterior, tenía una finalidad eminentemente de transporte público y agrícola, el objetivo del tranvía de Granada a Sierra Nevada era acercar los parajes serranos a los granadinos y, sobre todo, al gran número de visitantes que llegaban a la ciudad. A esta interesante línea tranviaria, va dedicada esta entrada.

Cabe decir que, antes de que se abordara la solución definitiva para su realización, hubo desde 1906 tres o cuatro intentos fallidos pero que compartían en buena medida la ruta de acercamiento  a la sierra. Ésta seguía primero el cauce del río Genil, junto a la carretera a Sierra Nevada, y luego serpenteaba entre túneles, viaductos y paredes rocosas, hasta llegar a su confluencia con el río Maitena donde, en un principio, finalizaba la línea. Incluso en los tiempos en que se pensó en una conexión ferroviaria directa entre Almería y Granada, la traza de la misma seguiría aproximadamente esta ruta tras atravesar la sierra bajo la zona del pico Veleta a través de un túnel de más de nueve kilómetros. 


El tranvía de la sierra (foto: M. Cascales)

El empuje definitivo al proyecto provino de la mano de Julio Quesada- Cañaveral y Piédrola, Duque de San Pedro de Galatino, que con sus socios constituyó en 1919 la Sociedad Anónima del Tranvía-Ferrocarril de Granada a Sierra Nevada. Uno de sus principales objetivos era el de unir mediante tranvía el hotel granadino Alhambra Palace con el Sierra Nevada u Hotel del Duque (prácticamente una sucursal del anterior), situado muy cerca de la estación de Maitena, donde el río del mismo nombre desemboca en el Genil. Hasta ahí llegaría en principio la línea y desde ahí los viajeros accederían al hotel mediante coches de caballos.  Por otra parte, parece que se acariciaba ya la idea de prolongarla algo más, hasta alcanzar el Barranco de San Juan, y construir desde allí un teleférico hasta las pistas de esquí.



Cartel anunciador del hotel Sierra Nevada, hoy transformado en Casa de Espiritualidad (imagen tomada de la web PIAGUVI Senderismo)

Su construcción comenzó en 1921 contando con una concesión de carácter ferroviario y fue inaugurado el 20 de marzo de 1925 hasta Güejar Sierra y alcanzando Maitena en 1927. Su ancho era de 0,75 m y estaba electrificado con corriente continua a 1200 V. Tras recorrer sus primeros kilómetros hasta Pinos Genil en paralelo a la carretera, comenzaba su parte  más pintoresca que se extendía entre el citado Pinos Genil y Maitena, en donde en un recorrido de 9 km. existían catorce túneles y más de veinte puentes con rampas de hasta veinte milésimas. En total ascendía unos 460 metros desde los 690 de Granada hasta los 1150 de su estación final.

Mapa de la línea tranviaria de Granada a Sierra Nevada. En 1927 llegó a Maitena que fue la estación final de la línea hasta su prolongación en 1944-1947 hasta Barranco de San Juan (mapa tomado de la "Geografía de los Ferrocarriles Españoles" de H. Lartilleux)



Una tarjeta postal de la primera época del tranvía con el cruce sobre el río Genil


Por el túnel nº 1 y el puente de la Chorrera (foto: autor desconocido/ a través del Archivo Histórico Provincial de Granada)



        El impresionante paisaje de la Cueva del Diablo (autor desconocido/cortesía Miguel Jiménez)

Desde sus comienzos la vida de la línea no fue fácil por lo que se refiere a su situación económica. Distintos problemas e incluso una  huelga del personal dio lugar a que el 12 de julio de 1931 la compañía suspendiera sus actividades. El día 31 de ese mismo mes fue incautada por la 4ª División de Ferrocarriles y el tres de agosto el tranvía reanudó sus servicios, llevando desde esas fechas la inscripción "Estado" en sus testeros y el escudo del Ministerio de Obras Públicas en los laterales. Su gestión por parte de la empresa promotora solo había durado seis años.

En 1934 la explotación fue asumida por la Explotación de Ferrocarriles por el Estado (EFE), que, tras la finalización de la Guerra Civil, intentó su mejora y potenciación. Se sustituyeron los carriles de 12 kg/m por otros de 32, se reformó el material móvil y entre 1944 y 1947 se prolongó la línea hasta el paraje denominado Barranco de San Juan, con una estación intermedia en El Charcón. Desde el Barranco se proyectó la subida hasta las pistas de esquí a 2200 metros de altitud a través de un funicular, un viejo sueño acariciado desde que se construyó la línea. El proyecto no se llegó a realizar y el tranvía se dedicó durante toda la posguerra a servir como medio de enlace popular y económico entre los pueblos de esta zona de la sierra y Granada con servicios cadenciados de dos horas entre las seis de la mañana y las diez de la noche. 


Las cocheras y la estación cabecera de la línea (foto: autor desconocido, tomada del libro "Automotores españoles" de Javier Aranguren.)


Cruce de servicios, probablemente en la estación de Pinos Genil (foto: autor desconocido/ a través del blog "Somos pineros")

El tranvía se constituyó en el medio popular -y barato- de transporte de los pueblos de la línea (foto: autor desconocido/ a través del blog "Somos pineros")


En la estación de El Charcón (autor desconocido)

Pero en el marco de la fiebre por la supresión de los tranvías, primero de la ciudad y después de la Vega, se optó también por la supresión de éste. Así FEVE, que había asumido su explotación tras sustituir a EFE, anunció que a partir del 31 de octubre de 1972 el servicio sólo llegaría hasta la población de Güejar Sierra y poco tiempo después, el 19 de enero de 1974, circuló por la línea el último tranvía para ser clausurada a continuación. 

El material móvil estaba compuesto en principio por tres coches motores (2, 3 y 4), seis remolques (10 a 15) , ocho bateas para el transporte de mármol, seis vagones y un tractor que en los años treinta fue reconvertido en otro coche motor asignándole en número 1. Los tres coches motores originales eran de bogies y estaban construidos en su parte mecánica en Almacera (Valencia) por la Compañía Lladró y Cuñat, mientras que los equipos eléctricos fueron suministrados por la compañía AEG. Cada coche llevaba cuatro motores de 30 CV montados cada dos sobre los correspondientes bogies que accionaban a los ejes mediante una transmisión de engranajes reductores. Por otra parte, disponían de frenos reostático, mecánico y de vacío. Estos coches motores podían arrastrar dos remolques, un remolque y un vagón o dos vagones.


El nº 1 a la salida del depósito de Granada en abril de 1962. Su aspecto es parcialmente distinto al de los otros tres coches motores ya que provenía de la transformación de un furgón (J. Wiseman)


El nº 2 discurre pacíficamente junto a una encrucijada de la carretera, probablemente entre Granada y Pinos Puente en 1969 (J. Wiseman)

De nuevo el nº 2 en las cercanías de Maitena (J. Wiseman)


El nº 3 en con un remolque en Pinos Genil en 1973 (autor desconocido/ a través del libro "Automotores españoles.)

El nº 4 también en Pinos Genil en 1972 (foto: autor desconocido/ a través del libro "Automotores españoles.)

Tras el cierre de la línea, uno de los tranvías, el número 4, fue solicitado a FEVE por la Universidad de Granada y se expuso temporalmente en unas instalaciones del campus de La Cartuja. Pasó después a la entrada de la Facultad de Ciencias y fue llevado posteriormente al centro de recepción de visitantes de Sierra Nevada en El Dornajo. Tras sufrir distintos daños fue relativamente restaurado y está protegido actualmente por una cubierta metálica. 


El nº 4 expuesto en el centro de recepción de visitantes de Sierra Nevada (foto: Falk2)


Situación actual del nº 4 en El Dornajo (foto: Granada hoy)

Otro de ellos, el número 3, junto con el remolque número 15, fueron restaurados por el ayuntamiento granadino y dedicados a biblioteca infantil. En 1993 sufrieron una acción vandálica con un incendio y sus restos fueron depositados en un solar no identificado . Por último, el 2, se restauró y se ubicó en la antigua estación-cochera del Tranvía de la Sierra y posteriormente fue trasladado al Parque de las Ciencias. 

De nuevo, el furor antitranvías de los años setenta nos privó de una opción de transporte público y turístico perfectamente integrado y adecuado a aquella hermosa zona granadina. Nos queda recordarlo a través de esta entrañable grabación cinematográfica de Julián de Elejoste recuperada y restaurada por Gustavo Vieites.




Comunicación personal de José Antonio Pacheco