domingo, 20 de agosto de 2017

Historias del vapor (LXIII) Mercer, la "piloto" de Puente Genil (RENFE 030-0208)


Aunque el nombre ya está en desuso, las máquinas "piloto" eran aquellas locomotoras de dos o a lo más de tres ejes, que en los depósitos se ocupaban de mover a sus "hermanas" mayores de un sitio para otro o incluso funcionar como generadores de vapor para múltiples aplicaciones. Eran un poco como las mascotas, las "chicas para todo". Formaban parte de la familia ferroviaria y con frecuencia eran bautizadas con nombres cariñosos o sugerentes. Sin embargo, en alguna ocasión, el tipo de nombre parece indicar que no era esa su procedencia. Ese es probablemente el caso de "Mercer", la que fue durante muchos años "piloto" del depósito de Puente Genil y de la que quiero ocuparme en esta entrada.


La primitiva 100 del Lorca a Baza y Aguilas y de la Compañía de Andaluces tal como aparece en el album de material motor de RENFE de 1947.
La locomotora que recibiría este nombre era una 0-3-0 tanque de cilindros exteriores con distribución interior Stephenson fabricada por Hunslet en 1888. Su potencia era de 304 CV, el diametro de sus rueda de 1,08 metros, su timbre de sólo 7 kg/cm2 y su esfuerzo de tracción de 2876 kg. Fue adquirida por la empresa inglesa Hett Maylor and Company que se dedicaba a la construcción de ferrocarriles. Parece que esta compañía trabajó en algún tramo del ferrocarril Lorca a Baza y Águilas (LBA) y allí envió a esta locomotora que llegó a Águilas en el buque "Presnitz" el 22 de octubre de 1888. Por alguna razón no del todo conocida, años después quedó integrada en el citado ferrocarril que la dio el número 100 y la destinó a maniobras. ¿Fue en ese momento cuando recibió el nombre de "Mercer"? ¿Se lo había asignado ya antes Hett Maylor? Esta última hipótesis me parece la más probable ya que "Mercer" es un apellido relativamente frecuente en el mundo anglosajón. 

En noviembre de 1916 fue vendida a la Compañía de Andaluces que la sometió a una gran reparación en sus talleres de Málaga. En ella, y entre otras acciones, se le sustituyó el hogar de cobre y todos los tubos de la caldera; así mismo se le tornearon las llantas. Conservó el mismo número 100 y fue asignada al depósito de Málaga. Con la integración en RENFE recibió una nueva numeración pasando a ser la 030-0208 y siguió destinada en Málaga donde aparece en documentos de junio de 1950. Sin embargo en junio de 1958 ya figura referenciada en el depósito de Puente Genil donde ejerció funciones de "piloto". Allí fue fotografiada por varios de los fotográfos ferroviarios de la época, tal como puede verse en las siguientes imágenes:


Trevor Rowe fotografió a "Mercer" en Puente Genil en 1963



Más adelante, Jeremy Wiseman fotografió a "Mercer" en 1965 junto con un buen número de operarios del depósito de Puente Genil. En este "hilo" de Forotrenes se recogen interesantes testimonios de ferroviarios del depósito.



Así la vio Fernando Llauradó probablemente en febrero de 1966
En mayo de ese mismo año, la fotografió J. Jarvis


Y también Martin Beckett

Sin embargo, en ninguna imagen aparece placa alguna con el nombre de "Mercer". ¿Fue conocida allí por este nombre? ¿Era un nombre "extraño" que desapareció incluso antes de llegar a Puente Genil? La respuesta a estas preguntas nos la da Manuel Sánchez Solano, veterano maquinista de vapor y excelente conocedor de ese deposito. Según me ha contado, allí a la 030-0208 sólo se la conoció como "la maniobras del depósito" (lo que me lleva a plantearme si la denominación de "piloto" era habitual en los depósitos o la hemos utilizado más los aficionados españoles, tomada quizás de los aficionados ingleses). 


Volviendo a nuestra máquina, comenta también Solano que su maquinista titular se apellidaba Márquez y la conservaba en un magnífico estado de limpieza. Sin embargo los fogoneros iban cambiando en la medida en que alguno de ellos necesitaba, por alguna incidencia familiar o sanitaria, pasar varios días sin moverse de Puente Genil.

"Mercer" fue desguazada en 1969, año en que se clausuró aquel depósito tal como recuerda Fernando Fernández Sanz en este sentido artículo que publicó en "Vía Libre".

Como detalle curioso parece que en los años 80 RENFE utilizó su imagen para hacer un cenicero de carácter promocional:


La reproducción es un poco burda y el "nuevo" logo de RENFE no "pega" en absoluto. Tenía la particularidad de que el cigarrillo se depositaba en la cabina o carbonera y el humo salía por la chimenea. 
En fin, nos quedamos con el recuerdo de "Mercer" junto a la mítica placa de Puente Genil, donde tanto trabajó.


(foto: autor desconocido/ a través de Pacheco/Forotrenes)

FUENTES CONSULTADAS:

Prieto Tur, Ll. (1980): Locomotoras de maniobras e industriales (segunda parte). Revista CARRIL nº 30

Gómez Martinez, J.A. y Coves Navarro, J.V. (1994): Trenes y cables de Almería. Instituto de Estudios Almerienses.

Reder, G. y Fernández Sanz, F. (2010) Locomotoras de Andaluces. Historia de la tracción vapor en España. Tomo III. Ed. Revistas Profesionales.

Forotrenes

Comunicación personal de Manuel Sánchez Solano

miércoles, 16 de agosto de 2017

Las tracciones térmica y eléctrica en RENFE (VIII R) Las potentes 7200 del Norte (Norte 7201 a 7212/RENFE 7201 A 7212)


1928

Las 7200 para los expresos y rápidos de Norte en el País Vasco (Norte 7201 a 7212/RENFE 7201 a 7212/272-001 a 012)


Como ya comentaba en una entrada anterior, a principios de los años veinte del siglo pasado, la Compañía del Norte decidió la electrificación de sus itinerarios más problemáticos o de mayor tráfico. El objetivo era  dar más fluidez en ellos a los servicios de corta y media distancia con unidades eléctricas y, por otra parte, acelerar los servicios de los trenes de largo recorrido. A ello se unía, además, el encarecimiento del carbón y el abaratamiento de la electricidad.  Se trataba en concreto de los trayectos de Barcelona a Manresa, de Barcelona a Ripoll y San Juan de las Abadesas, de Alsasua a San Sebastián e Irún-Hendaya  y, por último, Madrid a Ávila y Segovia, donde el escollo de la sierra de Guadarrama no permitía a la tracción vapor hacer las marchas requeridas para trenes expresos y rápidos. 

Para la electrificación catalana se emplearon las locomotoras 7000 y 7100 de las que ya me ocupé en esta entrada y, mientras que la electrificación de las líneas del centro peninsular tuvo que posponerse hasta la finalización de la Guerra Civil, los trayectos de Cataluña pudieron inaugurarse en 1928 y los del País Vasco en 1929.  Para llevar a cabo en esta última zona la tracción, sobre todo de trenes expresos y rápidos, se diseñaron específicamente y construyeron las 7200, denominadas "locomotoras de velocidad", y que en aquellos años fueron consideradas entre las más modernas y potentes de Europa.


La 7206 en Príncipe Pío a finales de los setenta o muy primeros ochenta. Haciendo topes con ella estaba la 7301 y delante de ésta última la 7507 (Foto: Ángel Rivera)

Las siete mil doscientas era una serie de doce locomotoras construidas entre 1927 y 1928 por las compañías Babcock&Wilcox (parte mecánica) con asesoría de empresas suizas  y Brown&Broveri (parte eléctrica)  y estaban básicamente destinadas a servir en la tracción de trenes de viajeros en el tramo Alsasua-Hendaya. A diferencia de las 6000 y 6100 de Pajares, cuya electrificación se había inaugurado en 1925 y que funcionaban bajo 3000 V, se optó en este caso por tecnología europea, en concreto suiza, y por la tensión, quizás menos problemática y más asequible en Europa de 1500 V. 


El impresionante aspecto de una 7200 en esta postal editada por la Compañía del Norte

Las cajas de estas locomotoras eran articuladas y descansaban sobre cuatro bogies, dos centrales motores, y dos extremos portadores. Sobre éstos últimos figuraban sendos capots que albergaban en uno de ellos el grupo convertidor, el compresor y las baterías y en el otro el convertidor para el freno de recuperación y el freno de vacío. Tenían
 una potencia continua de 2760 CV y unihoraria de 3240 CV, suministrada por sus seis motores de tracción que atacaba cada uno de ellos a su eje correspondiente. Ello las convertía en aquella época en una de las locomotoras eléctricas más potentes de Europa y desde luego las más potentes de España. Por su parte, el diámetro de las ruedas motoras -todavía considerado importante en las locomotoras eléctricas de aquella época, al igual que la existencia de bogies de guiado- era de 1,560 m. Desarrollaban una velocidad máxima de 110 km/h, y podían circular a 75 km/h con trenes de 400 toneladas en rampas de once milésimas. El esfuerzo de tracción horario era de 15600 kg y el continuo de 13000. Además, en ellas se empleó por primera vez en España la entonces novedosa transmisión Buchli que solucionaba problemas de los anclajes del motor con la amortiguación y las transmisiones. En resumen, se trataba de unas locomotoras verdaderamente modernas en aquella época. 


La 7201 probablemente en los días de su presentación en fábrica (foto: colección Chema Martínez)


Cabina de una siete mil doscientas (Foto: Ch. Schnabel/Museo Vasco del Ferrocarril)

Con sus imponentes capots a cada extremo, las siete mil doscientas tenían un aspecto verdaderamente impresionante. Con razón recibían el apelativo de "cocodrilos" como otras locomotoras hermanas europeas (si bien en sentido estricto no lo eran al no tener bielas que al moverse simulaban los movimientos de un cocodrilo). Aunque algunas informaciones apuntan a que su librea original fue azul oscuro con una estrecha banda roja, González Márquez considera que siempre fue verde y sin banda de ningún tipo. Ya en RENFE debieron recibir la librea verde unificada siendo añadida una estrecha banda amarilla en los años sesenta.

Las siete mil doscientas se ensamblaron en los talleres Babcock&Wilcox de Galindo. Comenzaron a recibirse a finales de 1928 y debieron quedar entregadas todas durante el verano de 1929. Fueron asignadas al depósito de Irún, donde reemplazaban progresivamente a las locomotoras de vapor de los trenes más importantes hacia Madrid y Barcelona. Una de ellas, la 7203, fue expuesta en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 antes de ser entregada a la Compañía del Norte, y apareció allí junto con la 7119 y la Montaña 4601.

La 7203, recién construida, en la Expo de Barcelona de 1929 (foto: colección Miquel Palou)

Aunque es muy conocida, no puede dejar de citarse la anécdota de que la 7209 fue la locomotora encargada  el 23 de octubre de 1940 de llevar entre Pasajes y Hendaya el tren especial de Franco para su entrevista con Hitler.



Aunque esta foto se ha identificado erróneamente como perteneciente al viaje de Franco a Hendaya para entrevistarse con Hitler, algunos lectores del blog me han informado que se trata de una despedida de divisionarios de la División Azul en Irún y que el jefe militar que aparece en la foto es probablemente el general Esteban Infantes. Curiosamente, la locomotora -7209- es la misma que condujo el tren de Franco para la entrevista antes citada (foto: Archivo Museo Vasco del Ferrocarril)

Ya en RENFE recibieron progresivamente la librea verde y siguieron trabajando siempre en las líneas del País Vasco compartiendo servicios con las 7000 y 7100, sobre todo cuando el total de ambas series fueron desplazadas de Cataluña a Miranda de Ebro. Extendieron su radio de acción a medida que las electrificaciones progresaban, llegando hasta Burgos y Bilbao  y ocupándose de todo tipo de trenes. 



Una 7200 pasa por Zumárraga en esta imagen de los años cuarenta (AHF/MFM. Autor desconocido)



La 7201 en cruce con un tren de vagones Transfesa de transporte de cítricos. Año 1949 (AHF/MFM. Autor desconocido)

La 7204 en cabeza, probablemente, del expreso Irún-Madrid estacionado en San Sebastián. La humareda que se observa tras la locomotora debe corresponder al vagón calderín para dar calefacción al tren  (AHF/MFM. Autor desconocido)

Con motivo de la exposición conmemorativa del Centenario del Ferrocarril Español celebrada en Barcelona en 1948 se expuso una excelente maqueta de una 7200 realizada por la filial española de Brown Boveri. Al fondo aparecen muy reales una "Santa Fe" y una "Montaña". Esta maqueta figuró en otras exposiciones y actualmente se encuentra expuesta en el Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM)

Tras su paso por el depósito de Irún, su depósito de referencia fue el de Miranda de Ebro. Estuvieron a la cabeza de trenes famosos como el "Surexpreso", el "Costa Vasca" o el "Iberia Expreso". 


Una 7200 da la doble a una 7000 en cabeza de un tren de viajeros en San Sebastián. Se solía utilizar la doble tracción cuando el peso del tren superaba las 800 toneladas y había que superar algún puerto como en este caso el de Ortzaute (Foto: Schnäbel/Museo Vasco del Ferrocarril)

Doble tracción de siete mil doscientas en Irún (Foto: Schnäbel/Museo Vasco del Ferrocarril)


La 7210 en San Sebastián en 1955 (Foto: J.P. Vergez)

En Alsasua, dando relevo a la Montaña, ya en época de RENFE (Foto: autor desconocido)



....Y años después, en 1960, el mismo lugar y el mismo relevo aunque ahora  con la "Confederación" (foto: Ch. Schnabel)


Pareja de "siete mil doscientas" en Miranda de Ebro en 1964 (Foto: R. F. Collins)


En Irún, 1965, al fondo dos "siete mil cien" (Trevor Rowe)


Una "siete mil doscientas" en Irún (foto: Peter Willen)


En abril de 1968 Karl Wyrsch tuvo ocasión de fotografiar en San Sebastián esta doble tracción de 7200/7500 en cabeza del expreso nº 9 (AHF/MFM)


Y también lo hizo desde este otro ángulo (AHF/MFM)


En ésta, no por conocida, menos impresionante imagen de Jaume Roca, una 7200 da la doble a una 7500 en cabeza de un expreso Bilbao-Barcelona a su paso por Basauri. Había que subir el puerto de Orduña con más de ochocientas toneladas de tren. Era agosto de 1974.


El principio del fin llegó con la aparición de las locomotoras bitensión de la serie 279 y la finalización de la electrificación Burgos-Ávila-Madrid. A ello se sumó la "retirada" hacia el norte de las series 7400 y 7500 que las reemplazaron en muchos servicios, si bien con cierta frecuencia daban la doble tracción a éstas últimas. Todavía recibieron la numeración UIC integrando la serie 272-001 a 012.

En 1975, un año antes de su retirada definitiva, encabeza un tren de trabajos en San Sebastián. Como puede verse, al menos algunas de ellas recibieron la banda amarilla como llevaban las 7500  (foto: G. V. de Graaf)







El golpe final fue la llegada de la serie 289. Ello condujo a su retiro definitivo en 1976.

Como antes apuntaba la 7206 se libró del desguace y quedó apartada en la estación de Príncipe Pío hasta su paso al Museo del Ferrocarril de Delicias tal como se muestra en la primera imagen de la entrada. Años más tarde fue trasladada a la estación barcelonesa de La Sagrera hasta su paso definitivo al Museo de Vilanova donde ahora se encuentra. 


La 7206 apartada en La Sagrera (Manuel Álvarez)

En la rotonda cubierta de Vilanova (Manuel Álvarez)

Y en el exterior (autor desconocido)

Allí se la dotó de una librea azul con banda roja pero, como he apuntado más arriba, no parece que esa fuera su librea original. En cualquier caso, al estar sometida a la intemperie, ha sufrido una degradación continuada. Es de esperar que se solucione con la amplia remodelación que allí se está llevando a cabo. 




La 7206 en Vilanova en 2012. (Foto: Ángel Rivera)


(Martinez Mendoza)



FUENTES CONSULTADAS:

González Márquez, M. (1993 ): Las 7200 de Norte. Revista MAQUETREN nº 13

Álvarez, M. (2005): Locomotoras 18. NORTE 7200-RENFE 7500. MAF editor. Barcelona

Arenillas, J. (2010): La tracción en los ferrocarriles españoles. Ed. Vía Libre

Roca, J. (2016): La tracción a 1500 voltios en RENFE. Editorial Maquetren.

Comunicación personal de Manuel González Márquez

Ferropedia


domingo, 13 de agosto de 2017

Crónicas de la vía estrecha (XXVIII): Linares...trenes, tranvías, estaciones...


No podría acabar este recorrido por la vía estrecha andaluza sin dedicar una entrada, -aunque sólo sea "a vista de pájaro"- al gran emporio ferroviario que durante gran parte del siglo XX se desarrolló en la zona de Linares, capital de la comarca de la Sierra Morena jiennense. Dos fueron las causas principales de ello: Por un lado, la importante producción minera de la zona (plomo y en menor medida plata) y, por otra, la necesidad de la vecina comarca de La Loma para disponer de un acceso al ferrocarril. Todo ello dio como resultado el establecimiento de tres estaciones de ferrocarril convencional, una línea de vía estrecha hasta La Carolina y una compleja red de tranvías, que llegó a extenderse hasta Úbeda y Baeza. Un verdadero laberinto ferroviario que a mi -y supongo que quizás también a otros aficionados- me ha llevado tiempo comprender bien. 




Esquema general del "emporio" ferroviario de Linares: Tres líneas de ferrocarril de ancho ibérico. Un ferrocarril de vía estrecha y una amplia red de tranvías (Dibujo: Pedro Pintado)

La historia comenzó cuando, en la construcción de la línea férrea de Manzanares a Córdoba por parte de MZA, se evitó el paso por Linares debido a que su altitud complicaba el trazado en el descenso desde Sierra Morena al valle del Guadalquivir. Se estableció así en 1874 la estación denominada "Baeza" -la futura Linares-Baeza- bastante distante de esta ciudad aunque algo más cerca de Linares. Sin embargo, pensando en la importancia del tráfico minero, la propia MZA tendió en 1877 un ramal de diez kilómetros desde un lugar de la línea principal denominado Vadollano hasta la estación de Paseo de Linarejos en Linares y prolongado después hasta la zona minera de Los Salidos. Este ramal estuvo en funcionamiento hasta 1985.


Años más tarde, hacia 1893, la Compañía de Andaluces, escogió Linares como inicio o final de la luego denominada "vía del aceite" que venía desde Camporreal y levantó la estación de Linares-Zarzuela. Era una línea que nació con la vocación de trasladar el plomo de Sierra Morena al puerto de Málaga sin depender de líneas de la MZA, si bien con el tiempo se orientó hacia el transporte agrícola. Por fin, en 1904, la Compañía del Sur de España, tras haber establecido el inicio de su línea a Almería en la estación de Baeza -que se denominó Baeza-empalme-, decidió llegar al mismo Linares, prolongando el recorrido a través de una fuerte pendiente y estableciendo allí la estación de San José o de Almería. 


Este detallado esquema permite entender un poco mejor la estructura ferroviaria de Linares. A la estación de Zarzuela llegaban los trenes de Andaluces procedentes de Jaén y Puente Genil. Junto a esa estación estaba también la del ferrocarril de vía métrica hacia La Carolina. A la estación de Paseo de Linarejos llegaba MZA desde el empalme de Vadollano y a la de San José llegaban los trenes del Sur de España tras una penosa subida desde Baeza-empalme. Por su parte, la línea tranviaria atravesaba la ciudad desde la Fundición de La Tortilla al oeste hacia San Roque por una parte y hacia Baeza-empalme por otra (dibujo: Pedro Pintado)


a) Los tranvías de Linares

De forma paralela, durante todos aquellos años, se detectaba la necesidad de solucionar el transporte hacia las distintas explotaciones mineras que rodeaban la ciudad del personal que trabajaba en ellas, así como de distintas mercancías. Ese fue el motivo del desarrollo de una amplia red de tranvías a iniciativa del industrial linarense Antonio Conejero. Se inauguró en 1904 con dos ramales: uno hacia la fundición de plomo de La Tortilla y otro hacia la mina de San Roque. Pocos años después, la línea tranviaria unía también las tres estaciones de ferrocarril antes citadas, y en 1914, estando ya la compañía bajo la propiedad de la Compagnie d'Electricité et de Traction d´Espagne, se extendió hasta la estación de Baeza-empalme para conectar con el tranvía de La Loma, al que a continuación me referiré. También enlazaba en San Roque con el pequeño ferrocarril de vía estrecha hasta La Carolina al que también haré referencia.

Esta red de tranvías, Tranvías de Linares (TL), llegó a contar con doce coches motores, diecisiete remolques y diecisiete vagones para mercancías. 

El M-7 de T.L. (Tranvías de Linares) con un remolque no identificado en 1961 (J. Aranguren)

Otra vista del M-7 probablemente en la zona de cocheras (J. Aranguren) 


El nº 11 en septiembre de 1965 (J. Aranguren)

También en 1965 Jeremy Wiseman obtuvo esta hermosa foto en color del nº 1 pasando por delante del santuario de la Virgen de Linarejos en su camino hacia San Roque


El nº 8 (M. Salinas)


Paso del tranvía de Linares bajo las vías de MZA en su camino hacia Baeza-empalme ( M. Salinas)


El nº 3 con un remolque no identificado, asciende desde la estación de Baeza-empalme o Linares-Baeza (J. Wiseman)


El nº 7 llega con el remolque R-24 a Linares procedente de la estación de Linares-Baeza. Abril de 1964 (J. Wiseman)

La situación económica de la compañía en 1932 -y de una segunda compañía que mantuvo la concesión durante tres años más aunque con contínuas pérdidas- dio lugar a que a partir de 1935, fuera la Explotación de Ferrocarriles por el Estado (EFE) quien se hiciera cargo de la explotación. Durante la posguerra las inversiones existieron pero fueron más bien escasas. El servicio se fue degradando cada vez más, al tiempo que el negocio minero también descendía claramente. Sin embargo, en el contexto del denominado Plan Jaén se planificaron -y llegaron a hacerse- importantes inversiones para mejorar tanto la infraestructura como los vehículos. Pero de forma absolutamente sorprendente el 13 de enero de 1966, se decidió el cierre definitivo del servicio de tranvías, no se sabe si por las presiones del Banco Mundial para el cierre de líneas deficitarias o por oscuros intereses políticos.

b) El Tranvía de La Loma

Por su parte, el denominado Ferrocarril o Tranvía de La Loma, tuvo su origen en el deseo de las poblaciones de esta comarca -singularmente Úbeda y Baeza- para tener un acceso al ferrocarril, una vez que la Compañía del Sur de España abandonó sus proyecto inicial de establecer su recorrido hasta Almería por estas zonas. Se decidió así el establecimiento de una línea ferroviaria -que finalmente fue tranviaria- entre la estación de Baeza-Empalme y el santuario de la Yedra, lugar donde se bifurcaban dos ramales, uno  para Baeza y otro para Úbeda. La propiedad y la explotación de esta línea correspondían a la empresa Tracción Eléctrica La Loma (TELSA) estuvo siempre muy unida a la de los Tranvías de Linares con la que también compartió material dado que el ancho de vía (un metro) y tensión de alimentación (600 V) eran similares. En cualquier caso contó como material propio con dos locomotoras eléctricas, cuatro coches tractores, seis remolques y cuarenta y seis vagones de mercancías. También a partir de los años treinta su explotación tuvo que ser asumida por EFE y cuando, tal como en el caso anterior, ésta se iba a relanzar a principios de los sesenta con la construcción de una estación subterránea y el envío a la línea de una partida de los nuevos automotores Naval, se decidió su cierre siendo destinados parte de ellos al ferrocarril del Guadarrama.
 
Un pequeño tren de mercancías de La Loma con una locomotora eléctrica en cabeza (autor desconocido)


Un tren de mercancías de La Loma encabezado por un furgón automotor junto a las cocheras del Tranvía de Linares. Desde la asunción de ambas compañías por EFE, la explotación era prácticamente conjunta (M. Salinas)


Una excelente panorámica del coche motor nº 11 (M. Salinas)

El nº 5 en la estación de Baeza-Ciudad en 1961 (J. Aranguren)

El nº 11 en Úbeda en mayo de 1964 (J. Wiseman)

c) El ferrocarril de Linares a La Carolina

Por fin, el pequeño ferrocarril de vía estrecha inaugurado en febrero de 1910 con la denominación de Ferrocarril de Linares a La Carolina y prolongaciones, que unía a estas poblaciones con un recorrido de 28 km, tenía como objetivo el transporte de material hacia las explotaciones mineras y el transporte de mineral hacia Linares. Una vez al día prestaba un servicio de viajeros de ida y vuelta y su tracción siempre estuvo encomendada a locomotoras de vapor. Dispuso de seis locomotoras tipo 040T, numeradas del 1 al 5, fabricadas todas por Saint Leonard en 1908 excepto la última, la nº 10, que lo fue en 1925 y que fue adquirida a Minas del Centenillo en 1943.  Se conocen los nombres de las cuatro primeras: "La Carolina", "Linares", "Los Salidos" y "San Roque". Por lo que se refiere al material para viajeros disponía de un coche break, dos coches de segunda clase, cuatro de tercera, tres mixtos y cuatro furgones. Para las mercancías tenía 11 vagones abiertos y 129 cerrados. Su explotación cesó el once de octubre de 1961 por su gran déficit acumulado. Dos de las locomotoras quedaron apartadas en Linares y una en La Carolina sin que se conozca si fueron ofertadas en la subasta que se llevó a cabo ese mismo año ni cuál pudo ser su destino final.
La "Carolina y Prolongaciones" C.P. N.2 probablemente en al estación de La Carolina (Javier Aranguren) 
El coche de viajeros A 01 de C.P. (J. Wiseman)

d) Lo que permanece

De todo aquel emporio ferroviario hoy sólo queda la estación de Linares-Baeza, ya con un tráfico mucho más reducido desde que se establecieron las conexiones de alta velocidad con Andalucía. Quedan también el coche motor nº 10 y el furgón automotor JM-25, ahora preservados en Linares. 


El T.L. 10 restaurado (Diario Jaén)

El furgón automotor JM-25 restaurado

Y queda la estación subterránea que nunca llegó a ser y que se hubiera convertido si los planes del Gobierno se hubieran rematado en un eficiente centro de transporte interurbano.


La estación subterránea hubiera supuesto la conexión entre el tren convencional y la red de tranvías de Linares y de La Loma (autor desconocido)

De todos modos en la zona todavía se confía en el establecimiento de algún sistema ferroviario, bien tren de cercanías, bien trem-tram que ayude  a revitalizar la actividad de estas comarcas jiennenses de Sierra Morena y La Loma


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Aranguren, J. (1992): Automotores españoles. Autoedición

Cuéllar, D. (2005): La vía estrecha en Andalucía: De los ciclos mineros al desarrollo urbano. En "Historia de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en España" Vol. I. Ed. Fundación de los Ferrocarriles Españoles

Wiseman, J. (2008): Trenes y tranvías del sur de España. Editorial Trea

Ferropedia