miércoles, 27 de marzo de 2019

Crónicas de la vía estrecha (LXX R): De Haro a Ezcaray en "El Bobadilla"



En las últimas entradas del blog dedicadas a la vía estrecha hemos seguido el Valle del Ebro aguas arriba, a lo largo de la línea ferroviaria que lo recorre hasta Miranda. Tras Zaragoza, dónde llegaban los ferrocarriles de Utrillas y de Cariñena, remontamos hasta Gallur donde el "ferrocarril de las Cinco Villas" se dirigía hacia Sádaba. Pocos kilómetros más adelante aparecía Cortes, localidad navarra lindando con la provincia de Zaragoza, desde donde partía otra línea de vía estrecha hacia Borja. Después alcanzábamos Tudela, también en Navarra, donde  llegaba el pequeño ferrocarril procedente de la zaragozana Tarazona. Unos kilómetros más allá entrábamos ya en La Rioja, donde en Calahorra partía la línea hacia Arnedo y Arnedillo. Y discurriendo por La Rioja, todavía aguas arriba del Ebro, llegamos ahora a Haro. Pues bien, de Haro, y siguiendo el valle del río Oja-Tirón, partía otra pequeña línea de vía estrecha que se dirigía en un trayecto de unos 40 km hasta Ezcaray, al pie de la sierra de la Demanda. De ella tratamos en esta entrada, la última de las dedicadas a las líneas de vía estrecha del Valle del Ebro.



Como ya hemos visto en otros casos, a finales del siglo XIX eran muchas las comarcas españolas que deseaban disponer de un transporte adecuado para sus habitantes y producciones hacia las grandes ciudades y vías de comunicación. Ese era el caso también de la Rioja Alta donde las iniciativas se centraban en la utilización del valle del Río Oja para el establecimiento de un ferrocarril de vía estrecha desde Santo Domingo de la Calzada o Ezcaray hasta la población de Haro, para enlazar allí con la línea de Norte de Zaragoza a Alsasua. En este caso su objetivo básico, además de mejorar la movilidad de los habitantes de la comarca, era dar salida a la producción minera de hierro y cobre de algunos yacimientos de la sierra de la Demanda, así como a una abundante producción agrícola y forestal.


Líneas de vía estrecha en el Valle del Ebro (tomado del libro "Historia de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en España")

Tras sucesivos intentos e incluso tras una subasta fallida por ausencia de licitadores, la definitiva tuvo lugar en enero de 1913 y el ferrocarril fue adjudicado a Nicolás de Escoriaza, industrial aragonés muy ligado, como ya hemos visto en entradas anteriores, al negocio ferroviario en Aragón e incluso en otras zonas de España. Algunos meses después, en abril, Escoriaza transfirió sus derechos a la sociedad Ferrocarril Secundario de Haro a Ezcaray S.A.

En octubre de ese año comenzaron las obras que se prolongaron hasta 1916, siendo el 9 de julio de ese año cuando tuvo lugar la inauguración oficial de la línea. Con una longitud de 34 km y ancho métrico partía de Haro donde había dos estaciones (Haro empalme y Haro ciudad) para seguir por Casalareina, Castañares, Bañares, Santo Domingo de la Calzada, Santurde y Ojacastro hasta Ezcaray.


La estación de Ezcaray (autor desconocido)


Invitación para la inauguración del ferrocarril de Haro a Ezcaray. Parece que alguien, al ver en tren tan pequeño en comparación con los que circulaban por la línea de Norte, exclamó ¡Qué bobadilla de tren! y de ahí quedó el apelativo con el que se conoció en la comarca a este ferrocarril.  

Llegada del tren inaugural a Santo Domingo de la Calzada (César Zoiz?/Mundo Gráfico)

Para la tracción se adquirieron tres locomotoras de rodaje 220 al fallido ferrocarril de San Martín del Rey Aurelio a Gijón. Habían sido construidas en 1906 por North British Locomotives de Glasgow. La número 1 fue bautizada como "Aragón", la 2 fue "Rioja" y la 3 "Villanueva". Su potencia era de 146 CV, el timbre de 10,5 kg/cm2, el diámetro de las ruedas motoras de 0,74 m,. y el esfuerzo de tracción de 2361 kg.


La nº 2 "Rioja" en la estación de Santo Domingo de la Calzada (Aurelio Bustillo)


Una excelente imagen del perfil de la nº 2 (Fernando Rioja)


La nº 3 "Villanueva" (Frank Jones/Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril)

Placa, depósito y talleres (autor desconocido/ a través de Luis Ignacio Alonso)

Por lo que respecta al material remolcado y aunque no hay una información clara sobre su evolución temporal, parece que el ferrocarril contó con un coche break, seis coches de tercera clase, seis mixtos de primera, segunda y tercera clase y siete furgones, tres de ellos mixtos de tercera clase y correo.  Todos o la mayoría de ellos procedían de la factoría de Cardé y Escoriaza. Dispuso además de once vagones cerrados y 31 abiertos.



Uno de los coches mixtos tercera clase/furgón/ y furgón de correos (CAF)



Aunque la foto está tomada en Haro-empalme ya en los últimos años de existencia del ferrocarril y los coches de viajeros están ya bastante deteriorados, nos da una idea de cómo eran y de sus colores (probablemente Jeremy Wiseman)

Un vagón plataforma del Haro-Ezcaray recién construido en la Fábrica de Vagones de Beasain (CAF)

Desde la inauguración se establecieron dos servicios ascendentes y dos descendentes. Los primeros años fueron difíciles ya que tanto el transporte de viajeros como de mercancías estuvo por debajo de las previsiones aunque de forma puntual, pero significativa y preocupante, en algunos periodos como el de recolección de la remolacha, la capacidad de transporte era claramente insuficiente. Cabe señalar por otra parte que las minas de la sierra de la Demanda habían cesado su producción algún año antes de la apertura del ferrocarril.  En 1923 hubo un intento de potenciarlo ampliando en ancho de vía y prolongándolo hasta la estación soriana de Abejar, atravesando la sierra de la Demanda, para conectar allí con el Santander-Mediterráneo.
Un tren mixto saliendo de Haro hacia Ezcaray (Jeremy Wiseman)

En los siguientes años hubo subidas y bajadas del tráfico pero en general con saldo favorable en la cuenta de resultados. Sin embargo la primera mitad de la década de los treinta fue muy negativa para la compañía. Para intentar remediarlo en parte e
n 1935 se decidió la adquisición de dos automotores tipo "Zaragoza" que entraron en explotación a partir de febrero de 1936. Fueron los A.W. 1 y A.W. 2.


Los nuevos "Zaragoza" probablemente en la estación de Haro-ciudad (Fernando Rioja)



Un nuevo "Zaragoza" en la estación de Ezcaray. Al parecer la librea era verde oscura en la parte inferior y plata en la superior  (autor desconocido)


Uno de los "Zaragoza" fotografiado en Haro en su viaje inaugural en febrero de 1936 (Donezar)

Un "Zaragoza" en la estación de Ezcaray en los primeros años sesenta con un vagón remolcado (autor desconocido)

Los años de la guerra, aunque disminuyó todo el tráfico, reportó unos moderados beneficios, algo en lo que debió influir la utilización de los automotores. 


Horarios de 1939. Arriba a la izquierda listados de precios en vapor y automotor. Un servicio de correo de ida y vuelta con tracción vapor y tres con los automotores. Es curioso ver como el precio de un billete de tercera clase en vapor es casi el mismo que el de preferente en automotor. 

Durante la inmediata posguerra el tráfico de viajeros se incrementó mucho mientras el de mercancías permaneció estable. Los automotores tuvieron que funcionar con gasógenos debida a la gran escasez de combustibles. A partir de 1945 la situación empeoró progresivamente con un gran descenso del tráfico de viajeros. Ello condujo a que en 1949 la compañía solicitara el cierre de las estaciones, excepto las de Haro-empalme, Santo Domingo y Ezcaray.



Los cadetes de la Academia Militar de Zaragoza utilizaban al "bobadilla" para trasladarse a efectuar prácticas en la sierra de la Demanda (autor desconocido)

Durante los años cincuenta las pérdidas continuaron. Hubo un intento de comprar dos nuevos automotores para sustituir a los antiguos "Zaragoza" pero el proyecto no prosperó y éstos permanecieron en la línea hasta su cierre, en contra de lo reseñado por algunas informaciones sobre su venta al ferrocarril de Madrid a Colmenar Viejo en los primeros años cincuenta. 


Horarios de 1954. Destaca el párrafo al pie en el que se informa que un automotor tiene 32 asientos de clase única y 8 de preferente mientras que otro también tiene 32 de clase única pero sólo 4 de preferente.  Parece por tanto que uno de ellos sufrió alguna modificación. 

Tampoco se logró el proyecto de ampliar el ancho de vía para la circulación de trenes de RENFE dado el escaso interés mostrado por la compañía.  Ante esta situación se declaró la suspensión de pagos en junio de 1962 y el servicio cesó definitivamente el 16 de enero de 1964. Cinco años después, en 1969, se aprobó el levante de la vía y la enajenación de las instalaciones. 

A poco más de un año del cierre del ferrocarril, Jeremy Wiseman obtuvo esta imagen en la estación de Haro-empalme en abril de 1963

Una imagen crepuscular tomada en la estación de Santo Domingo de la Calzada. Un "Zaragoza" efectúa su último viaje en enero de 1964 (Aurelio Bustillo)

No he encontrado noticias concretas sobre el destino del material móvil. Supongo que en general sería el desguace. Así puede comprobarse en esta interesantísima entrada del blog Edificios LHD.

El A.W. 2 ya abandonado en la estación de Ezcaray en el verano de 1971. Esta imagen, y algunas otras, confirman que estos automotores nunca abandonaron su línea original (Juan Díez del Corral. Blog: Edificios LHD)

Fue ésta otra más de tantas líneas de vía estrecha en la que el estimación optimista sobre el número de viajeros y mercancías transportadas, la falta de inversiones y sobre todo la competencia de la carretera las indujo en general a unos mediocres resultados de explotación cuando no pérdidas y, de ahí, a su cierre definitivo. Quizás si hubieran podido aguantar unos años más, el porvenir para algunas de ellas hubiera sido distinto. Todavía podemos recordar buena parte de su infraestructura y de sus paisajes en este excelente reportaje fotográfico de Enrique Díez y en algunas fotos para el recuerdo.


(autor desconocido)

(Visitantes en Haro, 1970. Robert W. Bridge)

Un último recuerdo: Un amable lector del blog obtuvo desde un tren 120 en febrero de 2018 esta imagen de lo que queda de la estación de Haro. Es prácticamente el mismo encuadre que el de una imagen anterior en la que aparecen los militares desplazándose para unas maniobras (cortesía de kanalfanal)



FUENTES CONSULTADAS

Aranguren, J. (1992): Automotores Españoles. Autoedición.

Macías, O. (2005): Los Ferrocarriles de Vía Estrecha en Navarra y Valle del Ebro. En "Historia de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en España". Ed. Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

De la Fuente, F. y Calvera, J. (2014): La Rioja y su Ferrocarril. Ed. Bodegas Riojanas

Olaizola, J. (2016): Cien años del Ferrocarril de Haro a Ezcaray. Blog Historias del tren


domingo, 24 de marzo de 2019

Historias del vapor (XCVI): Las Mogul del Madrid-Cáceres-Portugal (Oeste 501 a 510/RENFE 130-2111 a 130-2120)


1909

Las "Mogul" del Madrid a Cáceres y Portugal (Oeste 501 a 510/RENFE 130-2111 a 130-2120)


En entradas anteriores nos hemos referido a diversas locomotoras de la Compañía del Madrid a Cáceres y Portugal (MCP) y muy en concreto a las diez locomotoras tipo 220 "Outrance" que la compañía utilizaba para sus trenes de viajeros más rápidos. Sin embargo, a comienzos del siglo XX, y al igual que pasaba en otras compañías, la necesidad de utilizar coches de viajeros más grandes, dotados de pasillo lateral y desde luego más pesados, hizo obligatorio disponer de locomotoras más potentes. De este modo, la MCP adquirió en 1909 a Hartmann siete locomotoras tipo 130 a las que pocos años más tarde se sumarían tres más. Formaron la serie 501 a 510 y son el objeto de esta entrada.
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(foto: Peter Willen/cortesía J.A. Méndez Marcos)

Aunque la MCP no llegó a adquirir coches de bogies, sí dispuso de coches de ejes más largos y grandes. Para arrastrarlos hacía falta mayor potencia, de modo que pudieran cumplirse los itinerarios establecidos, algo que ya no podían lograr las citadas 220 de 1881. Se trataba por tanto de disponer de una mayor caldera y un mejor guiado de la locomotora para lograr una mayor estabilidad a velocidades algo más elevadas. En ese contexto, el tipo  de máquina elegido fue el 130 con bisel, ruedas motoras relativamente grandes y recalentador.  

La construcción de estas locomotoras recayó en la factoría Hartmann. El resultado fue una locomotora de diseño sencillo con una potencia de 1184 CV, un diámetro de ruedas motoras de 1,60 m, un timbre de 12 Kg/cm2 y un esfuerzo de tracción de 8671 kg. Eran valores muy por encima de los 739 CV y 3550 kg de las citadas 220. Un detalle curioso es que las ruedas del bisel delantero eran macizas. 

En la MCP fueron numeradas como 501 a 507. Por sus características fueron consideradas como locomotoras mixtas y se las encomendó todo tipo de trenes en la línea de Madrid a Valencia de Alcántara. 


La 503 aparece en una postal alemana de la década de los años diez (autor desconocido/cortesía de J. A. Méndez Marcos)

Pocos años más tarde, no está claro si en 1912 o 1914, llegaron otras tres similares y procedentes del mismo constructor que fueron las 508 a 510 y que se integraron en los mismos servicios que las anteriores. 


Descarrilamiento de la 506 en Leganés en abril de 1922 (foto: autor desconocido/cortesía de J. A. Méndez Marcos)

Cuando en 1928 la MCP se integró en la nueva compañía del Oeste, estas locomotoras mantuvieron en ella su numeración. Ya en RENFE conformaron la serie 130-2111 a 130-2120 y estuvieron siempre adscritas al depósito de Madrid-Delicias. Hacían algunos trenes hasta Villaluenga, Toledo o Talavera, pero también eran muy empleadas en las maniobras de Delicias. Hay también noticia de que alguna de ellas trabajó en el denominado "Ferrocarril de los cuarenta días" construido entre Torrejón y Tarancón durante la Guerra Civil y de corta existencia. 


En los años cuarenta Gustavo Reder fotografió a una locomotora de esta serie codeándose con una 1800 en el depósito madrileño de Delicias (Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM)
En 1956 fue Lawrence Marshall quien encontró a la 130-2117 en la estación de Castillejo-Añover, en el entronque de la línea general de Andalucía con el ramal a Algodor y Toledo.
En abril de 1957 Karl Wyrsch tomó esta bella imagen de un tren saliendo de la estación de Delicias y dirigiéndose quizás hacia Talavera traccionado por una de las Mogul (AHF/MFM)
...Y pocos segundos después, Wyrsch debió tomar esta otra (AHF/MFM)


En mayo de 1960, de nuevo Gustavo Reder fotografió a las Mogul del MCP. En este caso se trata de la 130-2119 preparada para salir de Delicias al frente de su tren (AHF/MFM)
Y aunque no conocemos la fecha en que lo hizo, Wyrsch obtuvo esta nostálgica imagen de una de la 2120 en la zona de la estación de Delicias-empalme, junto a la antigua fábrica de cervezas "El Águila".
En 1960, Juan Cabrera tomó esta interesante imagen de la cabina de la 130-2119 (AHF/MFM)
Por alguna razón que desconozco la 130-2119 fue una de las Mogul más fotografiadas en la primera mitad de los años sesenta. Quizás era una de las que menos salía ya a la línea permaneciendo casi siempre en Delicias. Allí la encontró Harald Navé en su viaje que hizo por España en 1962.
En 1965 Ian Trunbull obtuvo esta bella imagen en Delicias. Una de las Mogul se encuentra delante de algunos coches del Lusitania Expreso. Por la sombra que proyectan las personas del andén parece deducirse que la foto está tomada por la mañana, y en ese caso la locomotora debe estar preparada para retirar la rama de coches recién llegada de Lisboa.
En julio de 1966, probablemente el mismo año de su retirada y desguace, la 130-2116 aparece en la reserva de Algodor , en la línea de Madrid-Ciudad Real-Badajoz, a pocos km. de Toledo, fotografiada por John Sloane. Al fondo nada más y nada menos que una 1700. Diez años después yo haría ahí mis primeras fotos de locomotoras a tres Mikados ya retiradas. Ese fue el argumento de la primera entrada de este blog.
El mismo día en que Sloane tomó la anterior foto en Algodor, obtuvo esta otra en la estación de Toledo donde de nuevo, la 130-2116 aparece en cabeza de un tren de mercancías. Por la disposición de la locomotora puede deducirse que ha llegado a Toledo con ese tren y que, probablemente, en la imagen anterior estaba a la espera de trasladarlo desde Algodor. La caseta que aparece a la izquierda es del mismo estilo neomudéjar en que está construido el propio edificio de la estación. Hoy todo ha cambiado y los únicos trenes que aparecen en este lugar son los AVE 104 del servicio en alta velocidad Madrid-Toledo.

La 130-2111 (501), que al parecer daba ya problemas en la MCP fue desguazada en 1947. En 1958 lo fue la 2113. A las restantes las tocó el turno en 1966, excepto la 2120 que lo fue en 1967. 



(foto: Gustavo Reder)

FUENTES CONSULTADAS

Reder, G. y Fernández Sanz, F. (2011): Locomotoras de la Compañía del Oeste. Historia de la tracción vapor en España. Tomo IV. Ed. Revistas Profesionales.

Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM)

Fototeca Ferroviaria de Juan Antonio Méndez Marcos

miércoles, 20 de marzo de 2019

Las tracciones térmica y eléctrica en RENFE (LXXXVII ): Los "Camellos" (y II) : Los Fiat (RENFE 593-001 a 593-124)


1982

Los otros "camellos" 


Cuando, a finales de los setenta RENFE se vio en la necesidad de reforzar sustancialmente su parque de automotores diésel, decidió la adquisición de nada menos que 132 trenes automotores. Parece -y es lógico- que en una compra tan masiva no se quisiera polarizar hacia un único suministrador y un mismo concepto mecánico. Además, se apostaba en un principio por una serie de trenes para servicios de media o larga distancia, y otra orientada fundamentalmente hacia cercanías. Todas estas razones llevaron a adquirir, por una parte, un grupo de setenta con motorización MAN y transmisión hidráulica Voith; ésta fue la serie 592, a la que nos hemos referido en una entrada anterior, destinada en principio para media y larga distancia. Por otra parte se adquirieron 62 con motorización FIAT y transmisión mecánica (quizás por algunas reservas relacionadas con los problemas de la transmisión hidráulica de las locomotoras 4000) para servicios de corta distancia. Éstos constituyeron la serie 593 y fueron fabricados por CAF (124 coches motores  y 12 remolques) y Babcock&Wilcox (resto de los remolques). Al final, ante la rápida retirada de los TAF, ambas series acabaron compartiendo servicios, algo que, como veremos, influyó negativamente en el comportamiento de los 593. 


Confieso que tardé mucho tiempo en distinguir los 593 de los 592. Ni la poco mayor longitud del primero, ni su faro frontal distinto (al menos durante los primeros años), ni la distinta ubicación de la entrada a la cabina de conducción, destacaban lo suficiente como para que los identificara a primera vista. 


Algunas diferencias había... pero había que fijarse mucho (ABJ/Maquetren)

Naturalmente, si hubiera sido más experto quizás hubiera distinguido el ruido distinto del motor FIAT del sonido del MAN, o la mayor alegría en los arranques que, según dicen, tenían los 592. De lo que sí me fui enterando poco a poco era de que los FIAT tenían más averías mecánicas y dificultades de mantenimiento que los MAN. Era algo que me extrañaba porque ésta era ya la cuarta generación de trenes FIAT que tenía RENFE tras los automotores littorinas de la postguerra, los míticos TAF y los siempre recordados TER.  No me cabía en la cabeza que un tren, en principio más moderno y de la misma factoría, fuera a dar más problemas. Lo que me imaginaba entonces era que los MAN eran francamente buenos y que parte del problema de los FIAT era su comparación con aquellos. Pero vayamos paso a paso.


Dos trenes FIAT, pero de conceptos y rendimientos muy distintos (ABJ/Maquetren)

En la elección de los FIAT parece que tuvo mucho que ver la buena impresión causada en RENFE por los dos automotores serie ALn 668 de los Ferrocarriles Italianos, que estuvieron durante algo más de un año en España en periodo de demostración. Si bien no se adquirieron trenes de este tipo, sí fueron de algún modo la inspiración para la serie 593, aunque con algunos cambios muy significativos. Parece que la idea original era que esta serie fuera un tren de dos coches (la 668 era de un sólo vehículo aunque en España ambos automotores circularon con frecuencia en mando múltiple), pero hubo que añadir un tercero por las dificultades de ubicación del equipo de aire acondicionado, un requerimiento que RENFE exigía y que no disponía la serie italiana "inspiradora". A este respecto se ha comentado que la adición de ese coche remolque, sin la modificación de otros parámetros del tren, fue algo que contribuyó a las dificultades que fueron surgiendo.

Los automotores italianos S/668 en Cerro Negro. Como puede verse por la rotulación frontal, RENFE "creó" también durante un tiempo la serie 668. No puede negarse su parecido, al menos frontal, con el TER. ( autor desconocido)

La verdad es que la elección de los FIAT dio siempre lugar a muchas polémicas ya que, aunque la tecnología de los 668 estaba muy probada, era más obsoleta que la de los TER a la que muchos maquinistas que pasaron a los 593 estaban muy acostumbrados. El hecho es que estos nuevos trenes llevaban cuatro motores de tracción (dos en cada coche motor) con transmisión mecánica, mientras que los TER sólo llevaban uno con transmisión hidráulica. Por un lado esa característica de los 593 les hacía sobrevivir a averías, porque se podía andar con uno o  incluso dos motores averiados... pero también los hacía muy vulnerables a una conducción poco cuidadosa. Ello se debía a la rapidez con que se perdía la sincronización entre los distintos motores si no se manejaban cambio y acelerador con mucho tacto. En esas situaciones algún motor podía "no entrar" adecuadamente -o incluso pararse- sufriendo mucho los embragues y transmisiones... y haciendo frecuentes la visita a talleres para complejas reparaciones.


Puesto de conducción de un 593 (ABJ/Maquetren)

Lo cierto es que tras las sucesivas pruebas, los "camellos" 592 -a los que ya dediqué una entrada anterior- y los 593 comenzaron su explotación en 1982, si bien la entrega de todos los trenes finalizó en 1984. Aunque la previsión era que fuesen asignados a los depósitos de Madrid, Salamanca, Sevilla y Granada, la realidad es que pasaron a Madrid-Cerro Negro, Sevilla y Orense. En el caso de los de Madrid se ocuparon de los servicios con Cuenca, Toledo, Talavera de la Reina o Soria. 

Por mi parte, en cuanto supe que estaban operativos, corrí a Atocha para fotografiarlos:

593-076 en Madrid-Atocha. Agosto de 1982  (Ángel Rivera)


593-016 en Madrid-Atocha en agosto de 1982 (Ángel Rivera)


Frontal del 016 (Ángel Rivera)


Las características "jorobas" de los "camellos" (Ángel Rivera)

Los de Sevilla atendían a relaciones con Mérida y Cáceres y algunos de ellos, destacados en Granada, cubrían las relaciones con Almería y Linares. A medida que llegaban nuevos trenes se ocupaban de nuevos servicios en los que sustituían en amplias zonas de la Península a ferrobuses y trenes ómnibus y puntualmente a algunos TER llegando a veces, casi siempre como servicios extraordinarios, a relaciones de largo recorrido. En 1986 también Salamanca contó con una dotación de estos trenes y en años posteriores estuvieron presentes en otros depósitos como Murcia, si bien con frecuentes rotaciones y variaciones entre todos ellos.

Como comentaba más arriba, al principio de la explotación, se quiso separar la de los 593 de la de los 592, pero al final se optó porque fuera indiferenciada. De este modo los FIAT fueron extendiendo sus servicios por casi toda España y  esta circunstancia intensificó probablemente los problemas a que antes me refería. Como los 593 tenían un depósito con una capacidad de sólo 600 litros de combustible, en vez de los 900 de los MAN, fueron éstos los destinados generalmente a los servicios tipo rápido-automotor con pocas paradas. Sin embargo, ese servicio hubiera sido muy adecuado para los FIAT debido a la existencia de menos paradas -y menos arrancadas- algo ventajoso para un vehículo de transmisión mecánica compleja y relativamente vulnerable. Quizás por esto, hacia 1992, su depósito se amplió a los 900 litros, pero era ya un poco tarde. 

El 071 en Madrid-Príncipe Pío. Otoño de 1987. No estoy seguro, pero podría estar haciendo un servicio Madrid-Ferrol (Ángel Rivera)


Los buenos tiempos de la "estrella de Bobadilla" (Generalife333/Forotrenes)

En Vigo en fecha desconocida -probablemente hacia mediados de los ochenta- conviviendo aún con uno de los últimos ferrobuses (J.C. Sevillano/Listadotren)

A principios de los noventa, los 593 fueron recibiendo los colores de la nueva Unidad de Negocio de Regionales. Así aparecen ya en las tres fotos siguientes y en este vídeo.


De nuevo el 016 (a la derecha) junto al 593-061 en el depósito de Salamanca, ya con los colores de Regionales. Octubre de 1992 (Ángel Rivera)


El 041 en Salamanca en octubre de 1992.  En la foto junto al tristemente desaparecido ferrobús 591-557 (Ángel Rivera)


En junio de 1996 un 593 recién llegado a Valencia desde Madrid se retira hacia el depósito (Fernando Monroy/Listadotren)



El 077 en Madrid-Chamartín. Verano de 1993 (Ángel Rivera)
El 1 de diciembre de 1996 un 593 efectuaba el último servicio Madrid-Soria-Castejón. En la imagen aparece en la estación de Cervera del Río Alhama ( Alejandro Tomás de Pozuelo/CARRIL)

A mediados de los noventa, los problemas mecánicos de los FIAT iban creciendo -y su fiabilidad disminuyendo- debido como apuntaba antes a la necesidad de una compleja y cuidadosa conducción -que no siempre se daba- y a unos altos tiempos de mantenimiento. Parece que  en 1995 hubo un proyecto de transformarlos a 592 sustituyendo motores y transmisiones -pero suprimiendo el coche remolque- que finalmente no cuajó. Lo que sí se hizo realidad fue la transformación de 25 coches motores en unidades de la entonces nueva serie 596, algo que se llevó a cabo entre 1996 y 1999.  Además un coche motor FIAT fue remotorizado a MAN al tiempo que se le hicieron algunos cambios en la suspensión. De este modo se pudo completar una composición 592 a la que faltaba un coche motor. 



El 040 pasó a ser el 014 tras su remotorización MAN llevada a cabo en 1997 en los Talleres de Valladolid (Pedro Pintado)


Un 593 por Cumbres Mayores en abril de 1998 haciendo probablemente un Regional Zafra-Huelva (ABJ/Maquetren)


También subían a Canfranc; año 2002 (Xavier Garcés)

El 120 haciendo un Regional Orense-Gijón en fecha desconocida (Ramón Capín/Listadotren)

Poco a poco, a lo largo de los primeros años del nuevo siglo, los 593 restantes fueron siendo retirados y posteriormente desguazados, salvo algunos que fueron vendidos a Argentina (16) (vídeo)  y Chile (3) (vídeo). Los últimos servicios tuvieron lugar en la línea de Lleida a Cervera en el año 2008 siendo el 593-059/593-024/593-060 el último 593 que prestó servicio en esta línea y también el último en hacerlo en España.


El 019 en Cervera de Segarra bajo una fuerte nevada en enero de 2006 (Miguel López/Listadotren)

El 115 en el depósito de Zaragoza en febrero de 2008 probablemente ya retirado (ces596/Listadotren)

Después de todas estas vicisitudes sólo se conservó -en principio para el Museo Ferroviario de Galicia (MUFERGA)-, cedido por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) el 593-105/593-047/593-106. Sin embargo, este Museo renunció a su custodia hacia el año 2008 y fue nominalmente devuelto a la FFE, aunque siguió estando apartado en Monforte, cada vez más estropeado y sujeto al vandalismo. En abril de 2013 sufrió un incendio en su interior que tuvo que ser apagado por los bomberos. 


En agosto de 2014 el 593 de Monforte ofrecía este tristísimo aspecto aunque parece que alguna zona interior mantenía todavía un aspecto pasable (Aarón Piñero)

Por fin, en el año 2017, uno de los coches motores -creo que el 105- fue trasladado a la estación coruñesa de Vedra para, tras acondicionarlo, dedicarlo a un proyecto de coworking. 



Maniobras para el traslado del motor 593-105 desde Monforte a Vedra (Carlos Cortés/blog TrenGalicia)

Una imagen del coche 593-105 transformado ya en espacio de coworking (FGB/Treneando)























Por otro lado, en abril de 2014, encontré en la estación de Medina del Campo al 593-023/593-020/593-062. Aunque sabía que en Medina habían estado apartados muchos esperando su desguace, no me imaginaba que todavía quedara allí uno de ellos. Supongo que estaba pendiente de algún trámite administrativo para su desaparición definitiva. Así fue, luego me enteré que había sido desguazado en junio de ese mismo año.


593-023/593-020/593-062 en Medina del Campo. Abril de 2014 (Ángel Rivera)

En cualquier caso, creo que no hay derecho a que hayan acabado así los dos únicos ejemplares originales de una serie que, si siempre será polémica, prestó unos servicios muy necesarios, y cuyo recuerdo pervive en muchos viajeros y aficionados. Su conservación hubiera sido el último homenaje a un tren que -aunque conflictivo- quizás no se le haya hecho justicia del todo.


FUENTES CONSULTADAS

Bonilla, A. y Galán, M: Los camellos, automotores para todo. Maquetren: Monográfico especial 1999.

Arenillas, J: La tracción en los ferrocarriles españoles. Ed. Vía Libre. 2010