miércoles, 22 de enero de 2020

Crónicas de la vía estrecha (XCVII): De Oviedo a Llanes en los Ferrocarriles Económicos de Asturias (I): Tiempos de vapor


Como veíamos en entradas anteriores, en el último decenio del siglo XIX se fundaba en Bilbao la Compañía del Ferrocarril de Santander a Bilbao (1894), en Santander se estructuraba ya la del Ferrocarril del Cantábrico nacida en 1890 y en Oviedo lo hacía la Compañía de los Ferrocarriles Económicos de Asturias creada en 1887. El objetivo final de estas dos últimas compañías era el de conectar ferroviariamente en vía estrecha Santander con Oviedo. Ello se logró el 30 de mayo de 1905 cuando las vías de Económicos de Asturias y las del Cantábrico se unieron en la estación de Llanes. Dado que aunque los acuerdos para una explotación conjunta y directa del recorrido entre Santander y Oviedo se establecieron desde el principio entre ambas compañías, lo cierto es que cada una de ellas tuvo vida independiente hasta su absorción por FEVE en abril de 1972 -en el caso de Económicos- y en junio de ese mismo año el de la Compañía del Cantábrico. Estudiada ya la evolución de ésta última es ahora el momento de recordar a "los Económicos de Asturias".




En el último  tercio del siglo XIX aparecieron en Asturias algunas iniciativas para unir ferroviariamente Oviedo con las comarcas orientales de la región. La que se consolidó fue la que condujo a la creación en Oviedo el 28 de junio de 1887 de la Compañía de los Ferrocarriles Económicos de Asturias Sociedad Anónima con el objetivo de estudiar diferentes posibilidades de establecimiento de ferrocarriles de este tipo en la región y, en su caso, llevar a cabo la obtención de las concesiones de las líneas que se considerasen de interés. Ya el 4 de mayo de 1888, se obtuvo la de Oviedo a Infiesto. Las obras se pusieron muy pronto en marcha y casi desde su principio, se solicitó por algún periódico la continuación de la línea al menos hasta Ribadesella. Se abría así un debate sobre su prolongación hasta unirse con la del Cantábrico -algo que siempre se había contemplado en los planes a un plazo u otro de la compañía- así como sí su tendido debería discurrir por la costa o por el interior.

En verde el recorrido final de Económicos entre Oviedo y Llanes (tomado del mapa de los Ferrocarriles de España y Portugal en 1948 de Alfredo Forcano)

La construcción progresó con rapidez aunque teniendo como gran prioridad para toda la obra de infraestructura la limitación de las inversiones. Se mantenía así el espíritu "económico" de Jerónimo Ibrán, el gran impulsor y primer director de este ferrocarril,  aunque esa condición de contorno condujo al establecimiento de un trazado difícil y complejo para su explotación. En cualquier caso, la inauguración de este primer tramo tuvo lugar el 13 de noviembre de 1891.


Para prestar el servicio de tracción se adquirieron cinco locomotoras del tipo 130T a la factoría belga Saint Leonard. Numeradas del 1 al 5 recibieron los nombres de "Oviedo", "Siero", "Nava", "Infiesto" y "Covadonga". Para el transporte de viajeros llegaron desde Francia quince coches montados sobre bogies y equipados de freno de vacío. Y para el de mercancías se adquirieron en Bélgica sesenta vagones cerrados y abiertos dotados algunos de ellos de freno de husillo y puesto de guardafrenos. 

En los años que siguieron a esta inauguración se mantuvieron contactos discretos entre Económicos y Cantábrico para la consecución de un acuerdo que permitiera el enlace entre ambos ferrocarriles, más allá de las continuas especulaciones y debates que se mantuvieron en los periódicos y tertulias durante aquella época. Al parecer fue la Compañía del Cantábrico la que llevó más la iniciativa pero, de un modo u otro, en 1899 se firmó en Santander un acuerdo entre ambas para acometer la construcción del tramo Cabezón de la Sal-Infiesto. Se establecía que El Cantábrico asumía el tramo Cabezón-Llanes y Económicos el de Infiesto a Llanes, tras haber recibido esta compañía en marzo de 1900 la transferencia de la concesión de este último tramo por parte de la del Cantábrico que la había obtenido previamente.

Tras este acuerdo, Económicos inauguró el tramo de Infiesto a Arriondas de 21 km el 23 de mayo de 1903 y el de Arriondas a Llanes, de 46 km, el 30 de mayo de 1905, momento a partir del cual, se hizo posible el viaje por ferrocarril directo entre Oviedo y Santander. En cualquier caso, la inauguración oficial tuvo lugar el 20 de julio de ese año.


El 20 de julio de 1905 el tren inaugural de la línea completa entre Oviedo y Santander pasa por Arriondas (Ubaldo Lozama)

La inauguración en la estación de Llanes (fondo Fernando Suarez Cue)

Para asumir el aumento de tráfico que suponía la puesta en servicio de nuevos tramos,  Económicos adquirió a la factoría alemana Borsig  entre 1902 y 1910 siete locomotoras  tipo 131T que fueron las 21 a 28.


La Borsig 24 en Oviedo en mayo de 1962 (L. G. Marshall)


Las 26 (Borsig) y 35 (Krauss) en Oviedo (Marc Dahlström)



La 27 en Oviedo en cabeza del correo de Santander. Marzo de 1960 (L. G. Marshall)


El mismo tren anterior, ahora en la estación de Ceceda (L. G. Marshall)


De nuevo la 27 en Oviedo, pero ahora con sus colores negro, verde y rojo visibles (Ch. Firminger)

La 28 en la placa de Oviedo en mayo de 1962 (L. G. Marshall)

La 28 con un tren hacia Llanes (L.G.Marshall)

Fue en 1906 cuando Económicos permutó con el Astillero a Ontaneda tres de sus primitivas Saint Leonard por tres Baldwin tipo 131T que fueron las 31 a 33. 


La 31, procedente del Astillero a Ontaneda en 1960 (Gustavo Reder)


Otra vista de la Baldwin nº 31 en Oviedo (Javier Aranguren)

....Y otra más, trabajando como máquina piloto en Oviedo (L.G. Marshall)

A partir de 1909 las nuevas locomotoras se empezaron a solicitar a la factoría Krauss. Ese año llegó una 131T que recibió el número 29 y que posteriormente fue renumerada como 39.

La 29, cuando ya era la 39, estacionada en Posada de Llanes en 1962 en cabeza de un tren de mercancías (Harald Navé)

Después, en 1911, llegaron tres del tipo 131T que fueron las 34 a 36. Ya en 1921 llegaron otras dos más del mismo tipo que fueron las 37 y 38.


Foto de fábrica de la 34 (Colección Josep Miquel)


Esta imagen de la 34 muestra el cuidado que Económicos prodigaba a sus locomotoras (John Carter)


La 34 en cabeza del correo en 1963 (autor desconocido)

La 35 en Oviedo en marzo de 1960 (L.G. Marshall)

La Krauss 35 junto a la  Borsig  23 en el depósito de Oviedo en mayo de 1962 (L. G. Marshall)

La 38 por Soto de Dueñas en el verano de 1962 en cabeza del correo (Harald Navé)

Por otra parte, y aunque es difícil establecer la fecha concreta, Económicos adquirió a los Ferrocarriles Vascongados tres locomotoras Krauss tipo 040T, las 184, 185 y 186 que en  pasaron a ser las 16, 17 y 18. Además, en 1920, cuando se electrificó el Ferrocarril de Carreño, Económicos adquirió sus locomotoras 1 y 2, unas Krauss tipo 130T que pasaron a ser las 19 y 20.

La 20 en octubre de 1957 (Ch. Firminger)

En 1934 la revolución de Asturias perturbó mucho el normal funcionamiento de Económicos y más aún el desarrollo de la Guerra Civil, fundamentalmente durante 1936 y 1937. En el primer consejo de Administración de la compañía celebrado en 1938 se expuso el gravísimo deterioro sufrido por material e instalaciones. La reconstrucción fue compleja y larga y a ello se unía la alta demanda de transporte ferroviario en los primeros años de la posguerra. Para afrontarlo, Económicos hizo un pedido de cuatro locomotoras a la factoría Babcock&Wilcox tipo 141T que llegaron en 1942 y recibieron la numeración 40 a 43. 


La 41 en Oviedo en marzo de 1960 (L.G. Marshall)

La 42 en el depósito de Oviedo en 1959 (Javier Aranguren)

En 1946, acabada la Segunda Guerra Mundial, Económicos experimentó un resurgir económico y en 1951 se encargaron a B&W otras cinco locomotoras del mismo tipo 141T. Numeradas del 44 al 48, fueron las últimas locomotoras de vapor adquiridas por la compañía.
Esta foto de la 46 es otro ejemplo de la elegancia y pulcritud de las locomotoras de Económicos (foto: John Carter)

La 46 en Noreña en cabeza de un mercancías (John Carter)

La 47 pasa por Cuevas en el verano de 1962 en cabeza de un mercancías (Harald Navé)


Una atractiva imagen de tres de las B&W (John Carter)

En los primeros años cincuenta la necesidad de aumentar el parque de tracción junto con los grandes retrasos en la construcción de locomotoras de vapor en España llevó a Económicos a la adquisición de forma conjunta con El Cantábrico de alguna rama diésel Brissoneau&Lotz. Años más tarde, en 1959, Economicos inició su dieselización a gran escala con la adquisición  de locomotoras Alsthom y posteriormente de algunos automotores MAN. Pero al igual que en otras compañías de vía estrecha el aumento del tráfico por carretera, la escasa inversión en infraestructura y los aumentos de costes llevaron a la empresa a entrar en pérdidas desde 1967. En esa situación la compañía decidió  desprenderse de su empresa ferroviaria de modo que FEVE se hizo cargo de ella el 4 de abril de 1972. De toda esa "época diésel" nos ocuparemos en una siguiente entrada.


FUENTES CONSULTADAS

Mi sincero agradecimiento a Javier Fernández por aclararme algunos datos y siempre por su agradable acogida.

Abad, T. y Chías, P. (1995): Los Ferrocarriles Económicos de Asturias. En "La Vía Estrecha en Asturias". Ed. Gran Enciclopedia Asturiana. 

Marshall, L. G. (1999): Recuerdo del vapor en la vía estrecha española. Editorial Trea

Fernández, J., Flores, JM. y Gómez JA, (2005): Asturias. Vías para el carbón, el hierro y el progreso. En "Historia de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en España". Vol. I. Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

Navé, H. y otros (2018): Vapor en España: 1961. Editorial Maquetren 















domingo, 19 de enero de 2020

Historias del vapor (CXXXVIII) Las últimas de Andaluces...y precursoras de las "2400" (Andaluces 4251 a 4255/RENFE 240-2476 a 240-2480)

1935

Las últimas locomotoras de Andaluces...y precursoras de las "2400" (Andaluces 4251 a 4255/RENFE 240-2476 a 240-2480)

Los primeros años treinta supusieron ya una época dificil tanto para las compañías ferroviarias como para las factorías de construcción de locomotoras. La grave crisis política y económica de aquellos años supuso una recorte muy fuerte en los créditos para la renovación de los parques de máquinas y además disminuyó mucho la demanda de transporte ferroviario. La Compañía de Andaluces era particularmente sensible a esta situación y además tenía el problema añadido de que las diez locomotoras Montaña serie 4300 que había adquirido recientemente no se adecuaban al perfil de sus líneas. Por ello solicitó al Consejo Superior de Ferrocarriles la autorización de un crédito para la adquisición de cinco locomotoras 240 más adecuadas así como para la venta de cinco de las "Montaña". Andaluces tuvo suerte ya que el Consejo aceptó esas cinco locomotoras para dotar al nuevo ferrocarril de Murcia a Caravaca y a su vez el Ministerio autorizó el concurso para la adquisición de las cinco "Mastodonte". Fueron ya las últimas máquinas adquiridas por Andaluces pero a su vez fueron el prototipo de la serie 2400, la segunda más numerosa construida en España. 
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El concurso para la construcción de las cinco "mastodonte" se adjudicó a La Maquinista Terrestre y Marítima (MTM) -la única empresa presentada- en agosto de 1933. La entrega debería haber sido completada en agosto de 1934 pero La Maquinista experimentaba también dificultades y el 31 de julio solicitó retrasar su entrega hasta febrero de 1935. Esta prórroga fue concedida pero muy poco antes de finalizarla la factoría volvió a solicitar otro aplazamiento que esta vez no fue concedido por los graves problemas de tracción que ello provocaría en Andaluces. Definitivamente fueron entregadas en el segundo semestre de 1935 y constituyeron la subserie 4251 a 4255 de Andaluces, aunque superaban en mucho a las más antiguas 4201 a 4235


Foto de fábrica de la 4252. En estas locomotoras (MTM)
Vista lateral de la 4254. Una hermosa locomotora (MTM)

Eran unas excelentes locomotoras de simple expansión derivadas del anterior modelo 1400 que habían sido diseñadas conjuntamente entre los ingenieros de Andaluces y los de La Maquinista. Trabajaban ya a un timbre de 17 kg/cm2; con hogar de acero y con una amplia parrilla de 5,25 m2 desarrollaban una muy buena vaporización. Así alcanzaban una muy significativa potencia de 2550 CV. Con un diámetro de ruedas motoras de 1,63 m. desarrollaban un notable esfuerzo de tracción de 17950 kg, sólo superado por las Garrat "doble mikado" del Central de Aragón. En aquellos años treinta estuvieron entre las locomotoras europeas más potentes y desde luego lo eran de todas las españolas. 

Con ellas y con las 1300 "nuevas" construidas hacia la misma época La Maquinista instauró la costumbre de instalar pantallas levantahumos que afeaban en parte la estética tan lograda de las locomotoras de esta factoría aunque también las daban un aspecto muy característico y de un cierto empaque. 

Andaluces las ubicó en el depósito de Córdoba-Cercadilla y las destinó básicamente al arrastre de los trenes más pesados de la línea de Córdoba a Málaga. Cuando pasaron a RENFE se numeraron como 240-2476 a 240-2480 quedando englobadas -pero curiosamente no encabezando- al gran grupo de 2400 construidas en años posteriores para el Oeste, MZA y finalmente para RENFE.

RENFE mantuvo a las cinco en el mismo depósito de Córdoba hasta que en 1962 pasaron a la reserva. Después las dos primeras -76 y 77- fueron fuelizadas y se trasladaron al depósito de Ciudad Real sin saber en qué fecha fueron desguazadas. Sí se conoce que las tres restantes lo fueron en 1968.


La 2478 en la rotonda de la reserva de Bobadilla en 1966 (Henry Finch/cortesía Juan Antonio Méndez Marcos)
La 2479 en Córdoba en 1967 (autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)
La 2476, ya fuelizada y asignada al depósito de Ciudad Real, aparece en cabeza de un ómnibus en la estación de esta ciudad (autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)
La misma 2476 en el puente giratorio de Manzanares también en 1967 (autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)
La 2478 ya apartada en Córdoba para desguace en agosto de 1968 (John Sloane/cortesía J. A. Méndez Marcos)
En la misma situación, fecha y lugar que la imagen anterior se encontraba la 2480 (John Sloane/cortesía J. A. Méndez Marcos)

Creo que una de ellas, quizás la primera, hubiera merecido la conservación al ser el prototipo de la gran familia de las "2400", pero como tantas veces...los criterios -si los hubo- fueron otros.        



FUENTES CONSULTADAS

Maestro, A., Cano, M. y Ordoñez, J.L. (2000): El gran libro de las locomotoras españolas. Ed. Vía Libre.

Fernández Sanz, F. (2001): La construcción de locomotoras de vapor en España. Editorial Trea.

Arenillas, J. (2010) La tracción en los ferrocarriles españoles. Ed. Vía Libre

Reder, G. y Fernández Sanz, F. (2010): Locomotoras de Andaluces. Historia de la tracción vapor en España. Tomo III

Alberich, J. (2020): La fuelización de locomotoras en RENFE. Revista de Historia Ferroviaria nº 25.

El escaso número de locomotoras de esta serie hace que haya pocas fotografías de ellas. Gracias de nuevo a la extraordinaria fototeca de Juan Antonio Méndez Marcos ha sido posible ilustrar adecuadamente esta entrada.

miércoles, 15 de enero de 2020

Crónicas de la vía estrecha (XCVI): De Santander a Llanes por el Ferrocarril del Cantábrico (y II): La tracción diésel


En la entrada anterior dedicada al Ferrocarril del Cantábrico quedaba clara la necesidad que surgió a finales de los años cuarenta de disponer de más material de tracción. En ese contexto, tanto esta compañía como la de Económicos de Asturias estudiaban la posible compra de automotores diésel para establecer un servicio rápido entre Santander y Oviedo. Fue así como se llegó a un acuerdo entre ellas y la del Santander a Bilbao para la adquisición conjunta de un conjunto de automotores y remolques de la factoría francesa Brissoneau&Lotz que habían quedado excedentes tras el cierre de la línea francesa del Ferrocarril de Provenza. Los coches motores disponían de dos motores diésel Berliet de 135 CV y cuatro motores eléctricos de tracción. El freno era de tipo neumático. 

En el reparto del material adquirido, el Cantábrico recibió en octubre de 1950 una unidad de tren formada por automotor y remolque, un locotractor y tres remolques. Tras una serie de revisiones y reformas llevadas a cabo en los talleres de Económicos, el coche motor y el remolque recibieron la denominación MCD 1 y RA 1 y en general "tren automotor diésel". Esta composición fue dedicada a los servicios rápidos entre Santander y Oviedo de forma coordinada con Económicos y en ellos permaneció hasta la llegada de FEVE en 1972. Quizás la única incidencia técnica a destacar fue el cambio en 1955 de sus motores originales Berliet de 135 CV por dos Renault de 150. 


La rama MCD 1 y RA 1 estacionada en Llanes en 1965 (Museo del Ferrocarril de Asturias)

Algún tiempo más tarde, aunque la fecha no está del todo clara, entró en servicio el locotractor, denominado MD 1 y los remolques RC1, RC2 y RC3, aunque parece que éste último fue pronto revendido a Económicos. Con estos vehículos se debió formar otra rama diésel integrada por el locotractor y dos de los remolques. Parece que se dedicó básicamente a los servicios entre Santander y Cabezón de la Sal y cabe reseñar que también sufrió en 1955 idéntico cambio de motores. 



El locotractor MD 1 en cabeza de una composición integrada por los remolques RC 1 y RC 2 en las cercanías de Santander . A diferencia del coche motor MCD 1 no tenía departamento de viajeros (Cortesía de Ramón Capín)

A la derecha el locotractor MD 1 maniobra para ponerse en cabeza de la composición ya que estos remolques no poseían cabina de conducción (Cortesía de Ramón Capín)


Horarios de 1954. En la segunda columna ya aparece el servicio trisemanal atendido por los Brissoneau

Todos los vehículos Brissoneau pasaron a FEVE en 1972 y estuvieron funcionando hasta junio de 1981 en servicios de cercanías. En esta filmación de Julián de Elejoste de 1972, restaurada por Gustavo Vieites, se ve la composición VI haciendo un servicio en la línea de Astillero a Ontaneda todavía con librea en verde y crema.

Una doble composición de Brissoneau en la estación de Santander a la espera de salir hacia Astillero. Febrero de 1976 (Enrique Vives)

La dieselización continuó al amparo de la Ley de Mejora de los Ferrocarriles de Vía Estrecha de 1953 mediante la cual El Cantábrico recibió cuatro locomotoras Alsthom de la serie 1000. Eran máquinas diésel eléctricas dotadas de dos bogies de dos ejes cada uno, todos ellos motores. Técnicamente eran del modelo BB500 Union Française que Alsthom había desarrollado básicamente para territorios de ultramar. 

La primera locomotora de la serie, la 1001, estuvo haciendo pruebas durante algunos meses de 1955 por las líneas de vía estrecha del norte peninsular incluida la del Cantábrico, hasta que fue trasladada a su destino en la línea catalana de Manresa a Olvàn. 



La 1001 ya en los talleres catalanes de Martorell pero aún con el logo del Ferrocarril del Cantábrico (Antoni Blanch/CARRIL)

No fue hasta 1958-1959 cuando la compañía recibió sus cuatro primeras locomotoras de este tipo. Fueron en concreto las 1021, 1023, 1025 y 1029 construidas la primera directamente por Alsthom en Francia, las 1023 y 1025 por Euskalduna y la 1029 por Babcock&Wilcox. En El Cantábrico fueron las FC 101 a FC 104 y con su llegada se inició la retirada de las locomotoras de vapor.  



La FC 101 en Santander (Colección Miquel Palou)

Después, en 1961, la compañía adquirió a la compañía francesa Côtes du Nord tres automotores Renault tipo ABH-6 con el propósito de unir dos remolques a cada uno de ellos formando así trenes completos. Para ello utilizó los remolques Brissoneau RC1 y RC2 al tiempo que encargó a la SECN cuatro remolques muy parecidos ellos que fueron los RC4 a RC7 y que según algunos indicios pudieron surgir de la reforma de otros antiguos remolques Brissoneau distintos a los que, en un principio, llegaron a la Península. Estos automotores estaban dotados de un motor de 300 CV, desarrollaban una velocidad máxima de 75 km/h y tenían una capacidad de unas sesenta plazas. 


Antes de su llegada al Cantábrico los automotores Renault pasaron por una profunda reparación y puesta a punto. En la imagen aparecen en territorio francés en el transcurso de su traslado hacia Hendaya montados sobre bogies de transporte (Colección Javier Fernández/CARRIL)


Por Deva, camino de Santander (autor desconocido)


Uno de los tres automotores poco después de su llegada a Santander en cabeza de un remolque (Colección Josep Miquel/CARRIL)

Aunque los Renault llegaron al Cantábrico en color plata con una delgada franja verde, posteriormente recibieron una librea en rojo y crema al igual que los remolques. Santander, agosto de 1969 (Jordi Casaponsa/CARRIL)

Uno de los automotores Renault a la espera de desguace en los talleres de FEVE de Balmaseda. Junto a él la Creusot 1160 (Enrique Vives)

También a principios de los sesenta El Cantábrico adquirió a la Metalúrgica de San Martin una locomotora o tractor de maniobras para el puerto de Santander  construido bajo licencia Gmeinder. Su potencia era de 150 CV y fue matriculado como 501. Trabajó fundamentalmente en la zona portuaria y evitó parcialmente el paso de locomotoras de vapor por las calles de la ciudad.


El tractor 501 en 1972 (Manuel González Márquez)

Transferido a la empresa Solvay está actualmente preservado en el pozo Sotón de Hunosa en San Martín del Rey Aurelio.

En 1965 en el marco de otro programa estatal de financiación se adquirieron tres locomotoras más del tipo Alsthom 1000, que fueron las FC 110 a FC 112

La FC 112 en Santander (Colección Miquel Palou)


Otra vista de la 112, también en Santander (J. Kunst/colección Miquel Palou)

La FC 111 en cabeza de un tren de viajeros (Jordi Casaponsa/colección Miquel Palou)


Las Alsthom del Cantábrico lucieron una librea azul con franjas amarillas. En la imagen la FC 110 (Jaume Fernández)

Muchos años después, tras el cese de su operatividad en FEVE, los bogies y enganches de varias de ellas fueron utilizados en la construcción de las locomotoras duales de la serie 1900
.

También hacia esta época llegaron tres locomotoras de maniobras construidas por la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN) para distintas empresas ferroviarias españolas bajo licencia Yorkshire
Se trataba de unos vehículos de tres ejes para vía métrica, de curioso chasis exterior a las ruedas, equipados con un motor Rolls Royce y transmisión hidráulica. La potencia era de 220 CV y su velocidad máxima era de 28 km/h y estaban dotados de freno neumático de vacío para el tren, sincronizado con el de aire comprimido del propio tractor. En El Cantábrico fueron los  510 a 512. Tras la integración en FEVE pasaron a engrosar la serie 1300 con los números 1315 a 1317.


La ya FEVE 1315 (ex FC 510) (David Parrondo)

A mediados de los sesenta hicieron su aparición los automotores MAN en el marco de la gran adquisición que se llevó a cabo para diversas compañías ferroviarias.  De ellos me ocupé con carácter general en esta entrada del blog En el Cantábrico se recibieron entre 1966 y 1967 ocho coches motores, los cuatro primeros fabricados directamente por MAN, el cuarto por Euskalduna y los tres últimos por MMC. Fueron matriculados como MC 20 a MC 27. También  llegaron desde MMC cuatro remolques que fueron los RAC1 a RAC4. 

Un MAN convive con un Brissoneau en la estación de Santander en fecha desconocida (Enrique Vives)


Cuando los automotores MAN del Cantábrico pasaron a FEVE recibieron las matrículas 2351 a 2358. En la imagen aparece el 2356 (ex FC 25) haciendo un servicio en la línea Ferrol-Gijón junto con otro MAN no identificado (autor desconocido)

Por lo que se refiere a la evolución de los coches de viajeros se pasó de los quince coches iniciales a 34 en 1939 si bien todos ellos con caja de madera. En 1942 se adquirieron tres más al Ferrocarril del Bidasoa pero se inició un amplio programa de reconstrucción del material. De esta forma el parque final era de 31 coches. Y en el caso de los vagones de mercancías se pasó de los 24 iniciales a nada menos que 579 en 1939 aumentando en otros 228 hasta 1964. 

La situación económica de la Compañía del Ferrocarril del Cantábrico fue rentable salvo en algunas situaciones especiales unidas con frecuencia a los conflictos bélicos y las crisis económicas. Sin embargo, a principios de los cincuenta, se produjo un fuerte aumento de los gastos debido en gran medida a la reparación de material motor y móvil. Después la situación se normalizó algo pero a comienzos de los sesenta los gastos de explotación superaban el ochenta por ciento de los ingresos. Aunque se intentó paliar la situación con diversas medidas, en 1971 la compañía entró en pérdidas por primera vez desde su fundación. Dado que no era previsible en absoluto una mejora de la situación, El Cantábrico renunció a la explotación de la que se hizo cargo FEVE el 30 de junio de 1972.  

(Javier Fernández/CARRIL)



FUENTES CONSULTADAS

Aranguren, J. (1992): Automotores Españoles. Autoedición

Rentero, Ll. (1993): Renault, al sol del Sur. CARRIL nº 39. 

Flores, J.M. (2005): La vía estrecha en Cantabria. Al servicio de minas y balnearios. En "Historia de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en España" (vol.I) Ed. Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

Prieto, Ll. (2007): Locomotoras diesel (VI): Las francesas de vía estrecha (2ª parte). Monografías del Ferrocarril/23. Lluís Prieto editor.

Olaizola, J. y Fernández, J. (2009): Los automotores Brissoneau&Lotz en España. Revista de Historia Ferroviaria nº 12   

López-Calderón, M. (2020): La Cía. Ferro-Carril Cantábrico. Línea de Santander a Llanes. Asociación Cántabra de Amigos del Ferrocarril