domingo, 3 de mayo de 2015

Las "cuatromil" y su mito (RENFE 4001-4032)


Entrada publicada originalmente en mayo de 2015 y revisada y ampliada en mayo de 2017


Mi primer encuentro con una cuatromil tuvo lugar en la estación de Algodor  a mediados de la década de los 70. Era mi primera salida de fotografía ferroviaria y había ido allí atraído por la presencia de tres Mikados que llevaban allí un tiempo apartadas. Cuando estaba fotografiándolas, escuché el ruido de un motor diesel a mis espaldas.  Al volverme, me encontré con una cuatromil -la 18- arrastrando un tren de mercancías y a la que también fotografié con toda la rapidez que pude. 

La 4018 en Algodor con un tren de mercancías, a mediados de los 70 (Foto: Ángel Rivera)
No podía saber en aquel momento que aquella tarea de la cuatromil la estaba condenando a ella, como al resto de sus "hermanas", a una muerte prematura, una muerte a los veinte años, tal como  había ocurrido con aquellas Mikados a las que fotografiaba y de las que me ocupé en la primera entrada de este blog. Una muerte joven es el inicio de un mito y más si, sobre lo que muere, estaban depositadas grandes esperanzas. Y no digamos si a ell0 se añade una imagen extraña, un punto desgarbada y algo gigantesca, como la que tenían las cuatromil, con su gran envergadura, sus pequeñas ruedas y su impresionante frontal panzudo y, si se quiere, un punto "triste". Torpedos verdes las llamó el admirado Manolo Maristany...aunque para los ferroviarios sólo fueron las panzudas.

Su historia comenzó a principios de la década de los 60. RENFE se planteaba disponer de locomotoras diesel de gran potencia para trenes expresos y rápidos que hicieran innecesarias las dobles tracciones y tuvieran "techo" suficiente para recuperar algunos retrasos. En un concurso muy reñido y con muchas interrogantes técnicas ya que casi no existía experiencias con este tipo de locomotoras, la casa alemana Krauss-Maffei fue la ganadora con su oferta de una locomotora de rodaje B´-B´con dos motores Maybach y transmisiones hidráulicas Mekydro, análogas a las famosas V 200 alemanas. 

Esta elección significaba la llegada por primera vez del diesel europeo a RENFE. Hay comentarios de distintos tipos sobre esa decisión, e incluso quien cree que las cosas hubieran ido de otra manera si el concurso lo hubiera ganado la norteamericana ALCo, con su proyecto de, algo así, como una "super 2100". Sin embargo parece que el problema de esta alternativa era que tenía que utilizarse una transmisión eléctrica en corriente alterna, algo también muy poco experimentado en aquel momento. El hecho es que, también por primera vez, y quizás de forma prematura, las transmisiones hidráulicas llegaban a RENFE. Y eso marcó.

Las primeras diez locomotoras se construyeron en Alemania:
                                
                           Las 4001 y 4002 durante su fase de pruebas en Alemania (Foto Krauss-Maffei/CARRIL















mientras que las otras veinte, de un primitivo lote de treinta, lo fueron en la factoría bilbaína de Babcock&Wilcox. (Esta factoría fabricó posteriormente dos más, las 4031 y 4032 cuando se decidió su utilización en el directo de Burgos).


Montaje de las cuatromil en la factoría de Babcock&Wilcox (Foto: B&W/Museo Vasco del Ferrocarril)


La 4011, primera de las "cuatromiles" fabricada en España recién salida de fábrica (foto: Museo Vasco del Ferrocarril)


Las 4011 y 4012, primeras fabricadas por B&W (Foto: Museo Vasco del Ferrocarril)

A finales de 1966, y tras las pertinentes pruebas, las primeras locomotoras de la serie empezaron a prestar servicios en las grandes líneas no electrificadas que partían de Madrid, así como también entre Zaragoza y Alsasua. 



En mayo de 1967 James Jarvis fotografió en Mora a la 4010 en cabeza, probablemente, de un rápido Madrid-Barcelona o viceversa


La 4020 en cabeza, probablemente, del rápido Madrid-Barcelona. Madrid-Atocha; julio de 1969 (Foto: Carlos Escudero)
Un trayecto muy conocido, debido en buena medida a los atrayentes escritos del citado Manolo Maristany fue el de Madrid a Mora la Nova y retorno, en cabeza de los expresos o rápidos Madrid-Barcelona-Madrid. En el tramo citado, las cuatromiles sustituyeron a las atómicas 2200 de tracción vapor con un inicial gran disgusto de Maristany al ver aparecer en la noche de Mora, al efectuar el cambio de tracción, a aquel "torpedo verde" en vez de la admirada 2200.


En esta oportuna fotografía de L. G. Marshall tomada en Mora la Nova, la bonita 241F-2240 posa junto a su sustituta en el expreso Madrid-Barcelona: la panzuda o torpedo verde 4002, todavía sin numeración UIC



En 1970 John Batts fotografió a esta "cuatromil" saliendo de la entoncs naciente estación de Madrid-Chamartín en cabeza de un aparentemente corto tren dirigiendose probablemente hacia el "directo" Madrid-Burgos inugurado en 1968, un par de años antes.

Otros de sus primeros servicios fue la tracción del "Iberia Expreso" vía Aranda de Duero o el del "Puerta del Sol" también por la línea del "directo" de Burgos. También solía figurar en cabeza del "Lusitania expreso" o de algunos expresos entre Barcelona y Galicia

Ya, a los tres o cuatro años de su entrada en funcionamiento, empezaron a estar aquejadas del "virus" que en no muchos años acabaría con ellas. De vez en cuando tenían que hacerse cargo de algunos trenes de mercancías tipos 60/70/80 para completar turnos. Eso era algo que empezaba a castigar bastante a su sofisticada transmisión. De este modo empezaron a surgir problemas de mantenimiento, agravados también, algún tiempo después, por la marcha de los talleres de Madrid de personal de las empresas constructoras. Y no puede olvidarse  a este respecto que hacia 1974-1973 las locomotoras General Motors de la serie 333 empezaban a hacer su aparición...



Solo tres o cuatro años después de su nacimiento, en 1974, ya estaban algunas "cuatromiles" haciendo algunos trenes de mercancías. En esta imagen de 1971, una de ellas da la doble tracción a una Mikado en cabeza de un butanero (foto: Josep Ferraté)


En 1974, la 4006 encabeza un mercante en la estación de Castejón de Ebro (foto:Paul Bryson)

La 4021 entra en Madrid-Chamartín en 1979 en cabeza de un tren procedente probablemente del País Vasco (foto: J.I. Esnarriaga)
Es ahora la 4003 la que en el mismo sitio de la imagen anterior, aunque ya en 1980,  es fotografiada por P. Cvikevik

Cuando ya llevaban diez o doce años de servicio se ocupaban de un gran número de trenes de mercancías de todo tipo mientras que habían disminuido sustancialmente sus servicios de viajeros, al tiempo que las transmisiones daban cada vez más problemas. Ello, unido a las dificultades de mantenimiento, dio lugar a un descenso sustancial de su fiabilidad y disponibilidad, de modo que, a veces, no había ninguna de ellas disponible o tenían que hacer su servicio con un único motor de los dos que disponían.  

El último tren de pasajeros del que se ocuparon hasta octubre de 1981 fue el correo Madrid-Cuenca-Valencia, sustituyendo a las GM 1900. Por supuesto sus 4000 caballos de potencia eran a todas luces excesivos para este tipo de tren -que a veces se hacía con una "ye-yé" 308- por lo que parece ser que con cierta frecuencia fuera por avería o por ahorro de combustible hacían el recorrido con un solo motor. Una vez viajé en ese tren entre Cuenca y Madrid y, asomado a la ventanilla de un coche 5000, me maravillaba viendo en las curvas la imagen de la panzuda emergiendo entre los sembrados verdes primaverales de las tierras de Cuenca.


Una cuatromil en cabeza del correo de Madrid a Valencia por Cuenca. Enero de 1981 (Foto: J. Roca/CARRIL)





La 4006 llega a Madrid en cabeza del correo Valencia-Cuenca-Madrid. Año 1981. Foto: Miguel González

De este modo, a principios de los 80 quedaba ya una dotación de 25 locomotoras, de las cuales solo estaban en servicio de 16 a 20 unidades que efectuaban en su mayoría servicios en maniobras o lanzaderas, si bien parece que en 1981 fue justamente la 4006 la que llevó a cabo algunos ensayos para un posible remolque del talgo pendular, algo que evidentemente no fructificó. 


En esa época fotografié a la 4008 en Madrid Atocha:


La 4008 junto con la 4025 en Madrid-Atocha en agosto de 1982. El deterioro, al menos externo, de la locomotora, empieza a ser notable (Foto: Ángel Rivera)


Frontal de la 4008 en Madrid-Atocha. Agosto de 1982 (Foto: Ángel Rivera)

A mediados de los 80 efectuaban ya servicios casi esporádicos de escasa importancia en zonas de Madrid, Algodor, Ciudad Real y Puertollano, al tiempo que se incrementaba rápidamente el número de unidades dadas de baja. Por fin, el 5 de enero de 1987, la única locomotora que quedaba operativa, la 4020, descarriló en Valdemoro, fue apartada y se decidió el final de su vida útil y de las otras pocas cuatromiles que quedaban. Los desguaces se llevaron a cabo en Madrid, Aranda de Duero y Bilbao.


Desguace de la 4032, la última de la serie (Foto: Chema Martinez)

Al menos se salvaron dos de ellas: la 4020, ahora en el Museo del Ferrocarril en su sede de Delicias:


La 4020 en el Museo de Madrid-Delicias (Foto: Falk2)
 y la 4026, custodiada por la Asociación Zaragozana de Ferrocarriles y Tranvías (AZAFT),  en su nave de Casetas y, afortunadamente, en un proceso progresivo y cuidadoso de restauración que deseo que llegue a buen término.


La 4026 se encontraba así al principio de su custodia por la AZAFT (Foto: AZAFT)
Y así se encontraba ya en abril de 2015, en avanzado proceso de restauración (foto: Carlos Abadías)

Esperemos que el mito de las cuatromil, no quede en eso, un puro mito en el recuerdo, sino que, a través de la 4020 o, más bien, de la 4026 vuelva a ser una realidad viva. Esperemos... una vez más.


Acuarela de Martinez Mendoza


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Ramirez, E. y Enguix, J.C. (1989): Adios a las 4000. Revista CARRIL, números 24 y 26, junio 1988 y marzo 1989

Prieto Tur, Ll. (2014): Locomotoras diesel (VIII). Monografías del ferrocarril. Lluis Prieto, editor.

miércoles, 22 de abril de 2015

Historias de vapor (XIII): Las excelentes "catalanas" (RENFE 120-2101/11 y 120-2121/22)


Entrada publicada originalmente en abril de 2015 y revisada y ampliada en abril de 2017


En la década de los 50 del siglo pasado pululaban por el depósito de Madrid-Atocha (o Cerro Negro), unas airosas locomotoras del tipo 1-2-0 dedicadas a trabajos de maniobras, aunque su imagen denotaba un pasado mucho más glorioso. En el depósito las llamaban las catalanas y, aunque ya estaban en la parte final de su existencia, la opinión sobre ellas era excelente. Recordemos su historia.

El antecedente lejano de estas locomotoras está en la serie 120-0201 a 120-0204 a la que me referí en esta otra entrada. Fueron aquellas unas locomotoras para trenes de viajeros que adquirió la Compañía del Ferrocarril de Tarragona a Barcelona y Francia (T.B.F.)  a la casa escocesa Sharp en 1877 y 1878. El 1 de enero de 1898, la T.B.F. se fusionó con la M.Z.A. y esta compañía las transformó en 1901 en locomotoras ténder. 

Para sustituir en sus trenes expresos a aquel primer lote de locomotoras, la T.B.F. volvió a encargar a Sharp cuatro más del mismo tipo, pero con mayores ruedas motrices y mayor superficie de parrilla. Posteriormente se amplió el pedido, y de esta forma, en 1891, se disponía de 16 locomotoras de este tipo, que constituyeron la serie 39-54 de aquel ferrocarril. Cuando M.Z.A. absorbió a T.B.F. formaron en ella la serie 151-166, siendo unas locomotoras muy superiores a las que la compañía disponía en aquella época. Remolcaban expresos entre Barcelona y la frontera francesa y los de Madrid a Barcelona entre Madrid y Zaragoza. M.Z.A. las fue trasladando poco a poco fuera de Cataluña, a medida que allí iban llegando nuevas locomotoras tipo compound, o de doble expansión, y las extendió por la denominada "red antigua". Así, por ejemplo, en 1907, algunas estaban encargadas de los expresos entre Córdoba y Sevilla, servicio en el que poco tiempo después también fueron sustituidas por las compound. Poco a poco, fueron pasando a servicios de maniobras y al arrastre de algunos trenes de servicio.
La M.Z.A 162, antigua 50 del T.B.F. en una imagen obtenida en el siglo XIX y probablemente en Cataluña (foto: autor desconocido/cortesía de Juan Antonio Méndez Marcos)


La M.Z.A. 161 (Foto: Álbum notor RENFE)
La MZA 156 en los talleres de Atocha. Parece que la imagen está tomada en el siglo XIX (foto: autor desconocido/ cortesía de Juan Antonio Méndez Marcos)

Viendo sus excelentes características, M.Z.A. encargó en 1895 dos locomotoras más del mismo tipo, pero en este caso lo hizo a La Maquinista Terrestre y Marítima que empezaba por esa época sus actividades ferroviarias, lo que se confirma al ver que los números de fábrica eran 9 y 10. En M.Z.A. fueron las 149 y 150.

Una de las dos locomotoras construidas por la Maquinista para el T.B.F. En esta compañía fueron las 60 y 61; en M.Z.A. las 149 y 150 y en RENFE las 120-2121 y 2122. (Foto: Autor desconocido/ a través de F. F. Sanz)

Tanto unas como otras eran unas muy buenas locomotoras. 
Su imagen era típicamente inglesa con cilindros interiores. En las primeras, la potencia era de 630 CV, el timbre de 10 kg/cm2 y el esfuerzo de tracción de 4952 kg. En las segundas, el timbre era ligeramente superior (10,5 Kg/cm2), también lo era su potencia (634 CV) así como su esfuerzo de tracción que alcanzaba los 5200 Kg. su esfuerzo de tracción. Otra diferencia es que, al contrario de las escocesas cuyo ténder era de cuatro ruedas, las de éstas tenían seis, algo que las dotaba de más capacidad y, por tanto, de mayor autonomía. 



La M.Z.A. 164 en Barcelona (Foto de autor desconocido, a través de F.F. Sanz)
Las Sharp que llegaron a RENFE formaron la serie 120-2101/2111, mientras que las españolas constituyeron la 120-2121/2122, por su algo mayor esfuerzo de tracción. Trabajaron en Madrid-Atocha, Madrid-Delicias, Aranjuez, Soria y Alcázar de San Juan. 


Las 120-2111 y 120-2107 en el depósito de Madrid-Atocha en junio de 1954 (foto: Trevor Rowe/ cortesía de Juan Antonio Méndez Marcos)


La 120-2107 en Madrid-Atocha el 25 de mayo de 1956 (Foto: L.G. Marshall)
De las que se saben, la 2102 se desguazó en 1954; la 2103 aguantó como generador eléctrico en Cerro Negro y se desguazó en 1963; la 2105 también en 1963; la 2107 lo fue en 1960 y la 2111 en 1961. Por su parte, las "maquinistas" 2121 y 2122 lo fueron en 1958 y 1953 respectivamente. 


La 120-2109 esperando el desguace en Cerro Negro en septiembre de 1959 (foto: J.W. Swanberg/cortesía J.A. Méndez Marcos)
La 120-2110 espera tambièn el desguace. La imagen debe estar tomada a  principios de los años sesenta (foto: Peter Willen/ a través de W. Hardmeier y cortesía de J.A. Méndez Marcos)

En su libro Locomotoras de M.Z.A. -del que me he nutrido básicamente para esta entrada- dice Fernando Fernández Sanz: "Ha sido una lástima que no se hiciera nada por conservar una de estas máquinas para el Museo del Ferrocarril, ya que por su valor histórico lo merecían".

Como pequeño recuerdo y homenaje, nos queda esta deliciosa reproducción de la "Maquinista" M.Z.A. 149 realizada por Taller Renvera



FUENTES CONSULTADAS:

Fernández Sanz, F (1995): Locomotoras de M.Z.A. (Historia de la tracción vapor en España. Tomo I) Autoedición.

Fernández Sanz, F. (2001): La construcción de locomotoras de vapor en España. Ediciones Trea. Gijón

Archivo fotográfico de Juan Antonio Méndez Marcos

Album Parque Motor RENFE

Vía Libre (diversos números)

domingo, 12 de abril de 2015

Los automotores de la postguerra (VI): Los entrañables "zaragozas" (y II): Los "Norte" (RENFE 9017 a 9032)


Entrada publicada originalmente en abril de 2015 y revisada y ampliada en abril de 2017. Para esta revisión ha sido fundamental la consulta del excelente artículo de Manuel González Márquez "Las reencarnaciones de los automotores Zaragoza" publicado en el número 263 de la revista Maquetren.


En la entrada anterior me ocupé de los automotores denominados popularmente "zaragozas" que la factoría Material Móvil y Construcciones (MMC), o Antiguos Talleres Cardé y Escoriaza, fabricó para los ferrocarriles Torralba-Soria y Central de Aragón. Toca ahora por tanto, ocuparnos del resto de los que construyó en la versión de vía ancha y que fueron todos para la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, o más coloquialmente del Norte.


Nave de montaje de los automotores "zaragoza" (foto:M.M.C.)
MMC entregó al Norte un total de catorce vehículos de este tipo, si bien uno de ellos fue destinado desde el principio a coche salón con cuatro camas en su interior. Fueron numerados por la compañía como WMG 51 a WMG 63, y el "salón" como WZMG 1. "W" se refería a "vehículo automotor" y "MG" a motor de gasolina. Se entregaron entre el 13 de marzo de 1934 y el 27 de junio de 1935. Su librea era rojo y crema y la potencia de sus motores debía oscilar entre los 65 CV (por motor) de los WMG 56 y WMG 57 y los 75 CV del resto. Los 60, 61 y 62 estaban dotados de freno de vacío ya que estaban destinados a arrastrar remolques. Tenían 46 plazas divididas entre 10 de segunda clase, 20 de tercera y 16 transportines. 
El original W.M.G. 53 de la Compañía del Norte (Foto: RENFE)

Interior de un automotor "zaragoza" (Foto: Juan B. Cabrera/Javier Aranguren)
Por otra parte, Norte solicitó tres remolques para estos automotores, los WRG 60 a 62 entregados en 1934, que en RENFE fueron los R 9025 a R 9027


Un "zaragoza" con su remolque, probablemente recién salidos de fábrica (foto: CAF/Gobierno de Aragón)

Entre 1948 y 1951, el R 9025 fue transformado en automotor break para el Director de la 1ª Zona de RENFE. También parece que uno de los otros dos -sin saber exactamente cuál- fue también transformado en automotor de servicio para la 4ª Zona. 



El remolque R 9026 (Foto: Archivo Josep Calvera)


Uno de los remolques "zaragoza" también llegó a servir como remolque de ferrobús, parece que para transportar mercancías o animales. Aquí está fotografiado en la estación de Cocentaina en una fecha tan tardía como 1973 (foto: autor desconocido/Forotrenes)

Volviendo a los automotores, excepto el WMG 63 que fue posteriormente transformado en break-salón  rematriculándose como WZMG 63, los otros doce prestaron servicio en líneas secundarias del Norte tales como Tardienta-Huesca-Ayerbe, Logroño-Miranda de Ebro, Tudela-Pamplona-Alsásua y Logroño-Vitoria.. Todos ellos pasaron a RENFE con unas primitivas matrículas 9017 a 9030. Además, también se incorporaron los dos breaks, el 1 y el 63, éstos como 9031 y 9032. 



Un "zaragoza" en la estación de Salamanca en los años 50 (foto: autor desconocido)



El 9032, antiguo WZMG 63 en Miranda de Ebro en 1956 (Foto: Trevor Rowe)


Un "zaragoza" convive en buena armonía con algunos "rácanos" ¿Podría ser el depósito de Salamanca? Allí recibieron el nombre de "foritos" (Foto: Archivo Paso a Nivel)
En 1944 se dieron de baja cinco automotores para ser convertidos en vagonetas de electrificación en las líneas de Madrid a Ávila y Segovia. Fueron los WMG 51, 52, 60, 61 y 62 que se renumeraron como VLD 11 a VLD 15 y posteriormente a VLD 111 a 115 (la primera cifra indicaba la zona de RENFE donde estaban destinadas).


Un vehículo de reparación de catenaria transformado a partir de un "zaragoza". Madrid-Príncipe Pío, 1986 (Foto: Josep Calvera)
A la vista de esta imagen está claro que el remolque 9025 se motorizó y se numeró como un nuevo automotor 9025. Después pasó a "almacén" de tracción eléctrica en Salamanca (Foto: Archivo Josep Calvera)
De este modo, entre 1945 y 1948, RENFE tuvo operativos -y ya progresivamente pintados en plata con franja verde- a los "renumerados" del Norte 9021, 9022, 9023, 9024, 9025, 9026, 9027, 9031 y 9032, más los 9014, 9015 y 9016 procedentes del Central de Aragón y el 9033 del Torralba a Soria: es decir, 13 "zaragozas" en total. Entre 1948 y 1951 otros cinco fueron también transformados en dresinas de línea aérea.  De acuerdo con las investigaciones de González Márquez fueron probablemente los 9015, 9025, 9027, 9031, 9032 y 9033 y debieron destinarse a la electrificación de la rampa de Brañuelas. Es posible también que alguno o algunos de ellos fueran transformados en vagonetas portabobinas y a este respecto un amable lector del blog comenta que, al menos hasta hace poco tiempo, podía verse a una de ellas en la estación de Astorga.

Otros sobrevivieron unos años más, ya que entre 1962 y 1963 seis de ellos: los 9014, 9016 (procedentes ambos del Central de Aragón),  y los 9021, 9022 y 9026, fueron transformados en los talleres de Miró Reig de Alcoy. Se les instalaron motores Barreiros diesel de 115 CV excepto al 9022 que era de 83 CV, fueron alargados al tiempo que perdieron sus característicos morros y ampliaron su número de plazas hasta 50. Trabajaron en líneas como Sevilla a Alcalá de Guadaira o Cinco Casas a Tomelloso. De todas formas esta reforma prolongó poco su vida. En 1968 fue dado de baja el 9016; en 1970 los 9021 y 9022 y los 9014 y 9026 en 1971. 


El 9022 recién reformado en Sevilla en 1963 haciendo probablemente un servicio a Alcalá de Guadaira (Foto: autor desconocido)

Adecentando al 9022, también en Sevilla. Obsérvese que el testero reformado en la transformación de 1963 cuenta con tres ventanillas en vez de dos como el testero original(foto: autor desconocido)
Otra imagen del 9022 reformado, esta vez en Madrid-Príncipe Pío (Foto: RENFE)
De los datos anteriores se deduce que los 9023 y 9024 no fueron transformados en dresinas ni tampoco reformados. ¿Siguieron prestando servicio en su forma original? Por mi parte, tengo la experiencia de haber viajado en alguno sin reformar entre Santa Cruz de la Zarza y Villacañas y, si no recuerdo mal, haber asistido en la estación de Santa Cruz a la coincidencia entre un "zaragoza" y el Talgo II, que empezó a pasar por allí en 1964. ¿Estaban estos automotores asignados al depósito de Alcázar? ¿Cuando se desguazaron? O, más que desguazarse, ¿fueron transformados en los dos vagones portabobinas identificados por González Márquez como procedentes de "zaragozas"?

Actualmente, el "alma" de aquellos "zaragozas", sólo reside en el automotor 9121, procedente, como ya comenté anteriormente de la reforma del anterior 9021 llevada a cabo en 1963.  Otra reforma posterior en 1971 le convirtió en vehículo del Director de la 1ª Zona de RENFE, ahora con la numeración 9121 al aumentar la potencia de su motor. Se conserva en la sede de Delicias del Museo Nacional Ferroviario donde la Asociación Madrileña para la restauración de Material Histórico (AREMAF) ha trabajado incansable y admirablemente para ponerlo totalmente operativo. 


El reformado 9021, ahora 9121, en el Museo de Delicias.  (foto: Manuel Marcos/Listadotren)
En cualquier caso, es una pena que no haya quedado ninguno de los originales, con sus característicos "morros" que tan conocidos y queridos eran en muchos ambientes rurales. Como no dispongo de ninguna foto en color de ellos, y para recuerdo de despedida, utilizo ésta de uno de los "hermanos" alemanes perfectamente conservado en un museo y que, justamente, presenta los mismos colores que utilizó en España la Compañía del Norte.



Automotor Wismar, conservado en Alemania (Foto: Yagolo/ blog Cómo funcionan los trenes

 así como esta también entrañable acuarela de Martínez Mendoza de un "zaragoza" -quizás el 9033- en su ambiente rural habitual  donde todavía perdura su recuerdo.

(Acuarela de Mártinez Mendoza)


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Aranguren, J. (1992) : Automotores Españoles. Autoedición, 1992

Ramos, M. y Lannes, Ll. (1993): El autovía Zaragoza y su reproducción en H0 por Bemo. Revista Doble Tracción, nº 1.

Casas, JC (2005): Salamanca y sus automotores. Globalia Ediciones

Calvera, J. (2009): Automotores diesel de ancho ibérico español. Ed. Revistas Profesionales

González Márquez, M. (2015): Las reencarnaciones de los automotores "Zaragoza". Revista Maquetren, nº 263.

domingo, 5 de abril de 2015

Los automotores de la postguerra (V): Los entrañables "zaragozas" (I): Los "Central de Aragón" y "Torralba a Soria" (RENFE 9014 a 9016 y 9033)

Entrada publicada originalmente en abril de 2015 y revisada y ampliada en abril de 2017. Para esta revisión ha sido fundamental la consulta del excelente artículo de Manuel González Márquez "Las reencarnaciones de los automotores Zaragoza" publicado en el número 263 de la revista Maquetren.

A principios de la década de los treinta del pasado siglo, muchas compañías ferroviarias españolas buscaban desesperadamente la forma de reducir gastos de explotación, sobre todo en líneas de escaso tráfico, dada, entre otras razones, la dura competencia del transporte por carretera. Los automotores, primero de gasolina y luego diesel, se perfilaban como la solución ideal. En este contexto, la factoría zaragozana Material Móvil y Construcciones MMC, (Antiguos Talleres Cardé y Escoriaza), decidió adquirir una licencia a la empresa alemana Waggonfabrik Wismar GmbH, para construir un pequeño automotor de gasolina que se conoció  en España como "Wismar".

Eran vehículos de unos 10 metros de longitud con una distancia de 4 metros entre sus dos ejes, de transmisión mecánica y con dos motores de gasolina en voladizo, uno en cada extremo del automotor, lo que les confería una imagen muy característica. Cada uno de ellos actuaba solamente sobre su eje más próximo a través de una caja de cambios con cuatro velocidades hacia delante y una hacia atrás. Ésta era una característica muy apreciada ya que, en caso de avería de un motor, podía seguir perfectamente con el otro en la dirección contraria, o bien en la misma dirección aunque a velocidad de marcha atrás. En cualquier caso sólo se utilizaba un motor que era al que le correspondía la marcha adelante en el sentido del viaje. 

Los motores iniciales fueron de gasolina marca Ford y ha habido una cierta confusión en relación con sus características. Sin embargo el excelente artículo de Manuel González Márquez titulado "Las reencarnaciones de los automotores Zaragoza" publicado en "Maquetren" clarifica mucho esta cuestión. Tenían ocho cilindros y ofrecían una potencia de 65 o 75 CV según las versiones. El esfuerzo de tracción era de algo más de 700 kg y podía alcanzar su velocidad máxima de 60 km/h en un minuto, debido en buena parte a su reducido peso, al estar construido sin emplear remaches. Por último, los frenos eran de tambor accionados por pedal actuando sobre las cuatro ruedas y contaba además con freno de mano independiente. También el número de plazas era algo confuso pero el mismo González Márquez llega a la conclusión de que tenían 46, distribuidas entre treinta asientos -de segunda y tercera clase en un principio- y 16 transportines. Diseñados para distancias cortas, no llevaban lavabo-retrete y los equipajes más voluminosos debían ser colocados en una baca en el techo.


Un "zaragoza" en pruebas en 1933. La fábrica estaba conectada con las vías del ferrocarril de Zaragoza a Cariñena y a menudo se llevaban a cabo en ellas pruebas de los nuevos vehículos. En este caso se trataba de un "zaragoza" de vía estrecha, ya que los de vía ancha presentaban un suave achaflanamiento hacia los extremos a partir de una zona central algo más ancha (Foto: Archivo del Museo Vasco del Ferrocarril)

La factoría zaragozana fabricó 32 de estos automotores entre 1933 y 1935. Dieciocho de ellos lo fueron en versión de vía ancha para las compañías de Torralba a Soria (1), Central de Aragón (3) y 14 para la del Norte. Para vía estrecha se construyeron catorce, repartidos entre ocho compañías. También se fabricaron tres remolques de unas cuarenta plazas por encargo de la Compañía del Norte. 

Varios de estos automotores estuvieron activos hasta finales de la década de los 60 en líneas secundarias de escaso tráfico. Eran utilizados generalmente por viajeros del medio rural que se dirigían a alguno de los pueblos más importantes de su entorno, con ocasión de mercados o ferias, o para realizar algunas gestiones. También servían como medio de enlace con estaciones de alguna línea ferroviaria principal. Eran realmente vehículos populares y hasta familiares que recibían a veces curiosas y cariñosas denominaciones. Desde luego, era toda una experiencia viajar en ellos. Tuve la suerte de poder experimentarlo muy a finales de los 50 o principios de los 60 en algunos cortos viajes entre las estaciones de Santa Cruz de la Zarza y Villacañas y en esta entrada del blog están recogidos mis recuerdos de esas "aventuras".
Aunque la foto pertenece a un "zaragoza" de vía estrecha, (línea Calahorra-Arnedillo), refleja perfectamente el ambiente que rodeaba a estos pequeños automotores (Foto: Colección Lluís Prieto)

Pues bien, en esta primera entrada dedicada a los "zaragozas" de vía ancha, me referiré a cuatro de ellos: primero, al adquirido originariamente por el ferrocarril Torralba-Soria y a continuación a los tres del Central de Aragón. La segunda entrada estará dedicada íntegramente a los pertenecientes a la Compañía del Norte.

La pequeña compañía de Soria a Torralba (enlace con la línea de MZA de Madrid a Zaragoza) operó con tracción vapor hasta el 29 de junio de 1934. En esa fecha se incorporó al servicio de viajeros el automotor "zaragoza", denominado TS 1, que fue uno de los primeros que salió de la factoría de Cardé y Escoriaza-MMC.
Si bien en el libro de Javier Aranguren se afirma que este automotor es el TS 1 del Ferrocarril de Torralba a Soria, un amable comunicante me comenta que esta imagen está tomada casi con toda seguridad en la estación de Tarazona. Si fuera así, este vehículo no sería el TS 1, sino uno de vía métrica, que era el ancho de esta líne,a y que, desde luego, utilizó este tipo de automotor. Apunta también en esa idea el hecho de que este vehículo presenta algunas diferencias respecto al fotografiado en la imagen siguiente del que también se dice que es el TS 1.(Foto: Autor desconocido/Javier Aranguren)
Imagen del TS 1 en la estación de Soria en 1935 (Foto: González/Javier Aranguren)

Cuando pasó a RENFE lo hizo con la matrícula 9033 y parece ser que siguió trabajando en la misma línea hasta su baja en 1964, aunque de este dato no estoy muy seguro. Lo que sí parece claro es que fue transformado en dresina de electrificación, sin saber cuándo posteriormente fue desguazado. Pero antes de dejarle sumido en el olvido, no me resisto a transcribir una anécdota que relata Javier Aranguren en su obra maestra Automotores Españoles, porque refleja a la perfección el ambiente típico que se vivía en estos automotores:

Tales trabajos llegaron a una intensidad de servicio tal que el automotor era utilizado constantemente entre Soria y Torralba, sin descanso, incluso con horario acelerado por encima del itinerario ("para llegar justo a tomar un cafelito y poder regresar a la hora") era la frase del interventor cuando algún viajero le recriminaba por los fuertes bandazos que el vehículo daba debido a la velocidad que llevaba y al no perfecto estado de la vía; aquella frase del ferroviario se complementó, en más de una ocasión, con otra más delicada tras un fuerte golpe oído en la parte inferior del chasis: "vaya, otra vez la bulona; se fastidió el horario...", pues desde ese momento no podía circular a más de 10 km/h y se iban al traste las correspondencias en Torralba.


El TS 1, en RENFE 9033, en una fecha indefinida en la estación del Norte de Madrid (Foto: RENFE)

Por su parte, la Compañía del Central de Aragón inició un servicio con un automotor "zaragoza" el 25 de abril de 1934. Fue el denominado A 1 y se le destinó al servicio diario de ida y vuelta entre Caminreal y Calatayud. El buen resultado animó a la compañía a inaugurar dos nuevas líneas con este tipo de automotores; una entre Teruel y Calatayud y otra entre Cariñena y Zaragoza. Para ello adquirió otros dos nuevos "zaragozas": el A2 y el A3.  Estos vehículos tenían también motores Ford de gasolina de ocho cilindros y es posible que los dos primeros tuvieran una potencia de 75 CV mientras que el tercero tendría 65. Disponían de  46 asientos, de los cuales 10 eran de segunda clase y el resto de tercera, si bien todos acabaron siendo de clase general. 


En primer término, uno de los "zaragozas" del Central de Aragón. Al fondo el automotor A22 o A23 con un remolque (Foto: Colección Josep Calvera)
En RENFE recibieron la numeración 9014 a 9016. Mientras que el 9015 fue también transformado en dresina de electrificación, tanto el 9014 como el 9016 fueron transformados por Miró Reig en 1963. Se prolongó su caja sobre uno de los antiguos voladizos de los motores, de modo que la distancia entre ejes pasó a ser de 6,70 metros y se reacondicionó el interior, admitiendo así 50 pasajeros. Además recibieron un motor Barreiros diesel de 115 CV instalado bajo el piso. Fueron renumerados añadiendo simplemente una "M" a su número anterior.



El 9014, antiguo A-1 del Central de Aragón, tras su reforma en Miró-Reig, estacionado en el depósito de Alcázar de San Juan. Tras él, un "talguillo" (foto: M. González Marquez)

Quedaron así unos automotores "chatos", algo más grandes y por supuesto más cómodos. Junto con otros tres ejemplares transformados a los que me referiré en una siguiente entrada, se ocuparon de servicios tales como los de Sevilla a Alcalá de Guadaira o Cinco Casas a Tomelloso. El 9016-M fue dado de baja en en 1968 mientras que el 9014-M lo fue en 1971.



BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Aranguren, J. (1992) : Automotores Españoles. Autoedición, 1992

Calvera, J. (2009): Automotores diesel de ancho ibérico español. Ed. Revistas Profesionales

Casas, JC (2005): Salamanca y sus automotores. Globalia Ediciones

González Marquez, M. (2015): Las reencarnaciones de los automotores "Zaragoza". Revista Maquetren, nº 263.