miércoles, 6 de febrero de 2019

Crónicas de la vía estrecha (LXVII R): Por el campo de Borja hasta Cortes de Navarra


En este recorrido a través de los ferrocarriles aragoneses de vía estrecha, en una entrada anterior me ocupé del ferrocarril de Sádaba a Gallur. Pues bien, si desde la estación de Gallur avanzamos por la línea de RENFE (antiguamente de la Compañía del Norte) hacia Alsasua, nos encontramos pronto, nada más entrar en Navarra, con la estación de Cortes. Ahí estuvo hasta 1955 el comienzo (o el final, según se mire) del pequeño ferrocarril que unía a esta estación con la población zaragozana de Borja atravesando en sus 18 km de recorrido la comarca denominada precisamente Campo de Borja y sirviendo a poblaciones tales como Mallén, Fréscano o Magallón. Este es un pequeño resumen de su historia y sobre todo de sus vehículos de tracción.

La línea arrancaba de Borja (ángulo inferior izquierdo) y siguiendo siempre el valle del río Huecha, se dirigía en dirección este hacia Magallón. Allí giraba al norte  para llegar a Agón, Fréscano, cercanías de Mallén y por fin a Cortes (ángulo superior derecho), ya en Navarra. El recorrido era de unos 18 km y el desnivel que se salvaba de unos 200 metros. (Imagen: Google Maps)

El objetivo de este ferrocarril fue muy parecido al de otros aragoneses de vía estrecha que ya hemos recorrido: dar un eficaz camino de salida a la producción agrícola de la zona -sobre todo uva,  vino y, posteriormente remolacha- y mejorar la comunicación con la capital de provincia, todo ello mediante el enlace en Cortes con el ferrocarril de Norte. 

La línea, cuya concesión había sido otorgada en marzo de 1888 fue rápidamente transferida desde un primer adjudicatario a Juan Alonso Fuldain, un hombre de negocios vasco, verdadero impulsor de este ferrocarril que murió un año antes de su inauguración en una visita a las obras, siendo sucedido por su hermano Rafael. Fue construida con bastante rapidez a lo largo en buena medida de la margen izquierda del río Huecha, y en ancho de vía  métrico, si bien en su principio se consideró la posibilidad de que lo  fuera en 75 cm. La inauguración tuvo lugar con grandes festejos el 27 de mayo de 1889, aunque la constitución formal de la Compañía del Ferrocarril Económico de Cortes a Borja no tuvo lugar hasta el cuatro de agosto de 1890.   

Para la explotación fueron adquiridas dos locomotoras tipo 030T a la factoría británica Maning&Wardle de Leeds con una potencia de unos 200 CV. Fueron numeradas como 1 y 2 y bautizadas como "Aragón" y "Vizcaya". 


Foto de fábrica de las locomotoras 1 y 2


La CB nº 1 (autor desconocido)

La  CB nº 2 "Vizcaya" (Archivo Centro de Estudios de Borja (CESBOR))

Por lo que se refiere al material remolcado también era de origen británico y en principio estaba compuesto de tres coches mixtos de primera y segunda clase y seis de tercera, así como tres furgones y 23 vagones de distintos tipos, número éste que se fue ampliando posteriormente hasta contar a mediados de los años cuarenta con 46. 


Uno de los coches mixtos de 1ª y 2ª clase (Fondo Ojeda)


Uno de los coches de viajeros de tercera clase con los típicos balconcillos. Al parecer iban pintados en verde (archivo CESBOR)


Foto de fábrica de uno de los vagones en la factoría de Mariano de Corral. Este tipo estaba dedicado fundamentalmente al transporte de remolacha (Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril)

Por otra parte, en 1896, se incorporó una tercera locomotora, esta vez procedente de la factoría belga Saint Leonard, que recibió el número 3 así como distintos apelativos tales como "Borja" (que probablemente fue su nombre oficial), "La Borjana", "La Chata" o "La Chatica" (supongo que por sobresalir  menos la caldera al ser más largos los depósitos de agua laterales.)



La CB 3 (Colección CESBOR)

Los resultados de la explotación de este ferrocarril nunca fueron muy boyantes y sufrieron subidas y bajadas, unidas en la mayor parte de los casos a la mejor o peor producción agrícola o a la mayor o menor demanda exterior.  Hay que señalar que la empresa no solicitó en principio ninguna subvención estatal aunque sí recibió algunas ayudas puntuales de Diputación o ayuntamientos.  

Horarios de septiembre de 1917, según la reconstrucción de Docuferr

La época mejor fue la de los años veinte, pero ya al final de esta década la compañía mostraba su preocupación por la creciente competencia de la carretera y al descenso en el transporte por la plaga de filoxera. La ayuda pedida entonces al Estado no fue concedida y la situación fue empeorando hasta que en el año 1935 hubo un déficit en los resultados de explotación. Era ya muy claro que la única salida era una renovación a fondo del ferrocarril para poder atender a los nuevos requerimientos de transporte.


Una típica composición mixta de mercancías y viajeros  en la estación de Borja con la nº 2 en cabeza. Como puede verse los furgones llevaban un techo sobreeelevado para mejorar la visibilidad del jefe de tren. (archivo CESBOR)


Una imagen de los años treinta (colección CESBOR)

La compañía hizo todos los esfuerzos posibles, y uno de los más notables fue la construcción de dos automotores artesanales, ya que, probablemente, no había disponibilidad económica para la adquisición de otros, tales como los "Zaragoza". De este modo, en 1941, se puso en servicio el denominado "tractocarril", un extraño vehículo construido a partir de uno de los coches de viajeros de tercera al que se le había acoplado una especie de cabina delantera y un motor en voladizo -probablemente procedente de un camión Renault- recordando ligeramente la imagen de los citados "Zaragoza".  Fue denominado como C1 pero tuvo algún apelativo popular como "morrotocino". 

El C1 recién construido en la placa giratoria de Borja (colección CESBOR)

El C1 probablemente en pruebas muy cerca de la estación de Magallón (colección CESBOR)


El tractocarril en el depósito de Borja (fondo familia Rubio Calvo)

Los resultados de este vehículo no fueron muy buenos y mostraba una clara tendencia a descarrilar, sobre todo en ciertas curvas. Por otra parte, el racionamiento de la gasolina llevaba a una explotación muy irregular.


El tractocarril en sus últimos años (fondo CESBOR)

Ello, y probablemente el aumento del tráfico de viajeros en la inmediata posguerra, llevó a la construcción hacia 1942-1943 de otro vehículo de mayor calidad dotado de dos motores,  utilizando una carrocería de autobús y contando con mayores comodidades para los viajeros. Fue el denominado WX 2. 



El WX 2 delante del tractocarril. Pintado en azul y plata y con una carrocería de autobús daba una imagen de modernidad al servicio. (colección CESBOR)

Viajando en el WX 2 en los años cuarenta (fondo CESBOR)

Estos automotores -y sobre todo el WX 2- llevaron el peso del servicio de viajeros si bien las averías o la escasez de combustibles hicieron con frecuencia necesaria la utilización de las locomotoras de vapor que habían quedado relegadas al tráfico de mercancías. En cualquier caso el C1 se utilizaba cada vez menos.



Los dos automotores en la estación de Cortes (autor desconocido/Archivo Histórico Ferroviario de la FFE)

Aún así, a lo largo de los años cuarenta la situación no mejoró. Instalaciones y material se deterioraban cada vez más. Se pidió de nuevo ayuda estatal e incluso se insistió una vez más en la conveniencia del cambio de ancho de vía, la construcción de posibles prolongaciones  o que la explotación pasara a manos del Estado. Se recibió alguna subvención estatal pero los ingresos bajaban cada vez más con continuos balances negativos. 


Un horario de los años cuarenta

 La movilización en la comarca fue muy intensa pero nada se consiguió. En 1955, una orden de la Dirección General de Ferrocarriles decretaba la clausura de la línea por razones de seguridad. De este modo el cierre definitivo del servicio se llevó a cabo el 30 de abril de ese año. Si bien tras el cierre se mantuvieron los esfuerzos para evitar que fuera definitivo, lo cierto es que, años después, en 1958, se autorizó la rescisión de la concesión y el levante de las instalaciones.  Por lo que se refiere al material móvil, parte de él quedó en exposición en espera de una posible venta, algo que no parece que sucediera. Solo ocurrió así en el caso de los automotores. El WX 2 fue adquirido por el cercano ferrocarril de Sádaba a Gallur; allí se aprovechó su chasis para, junto con una cabina de camión, construir un vehículo de servicio. En el caso del C1 es posible que fuera vendido al Calahorra-Arnedillo ,que lo modificaría para utilizarlo como vehículo de servicio. Por su parte, las locomotoras y el material remolcado fueron desguazados. 


Tras el cierre...a la espera de... (J. Wiseman)

Un plano más cercano de las locomotoras 1 y 3 (R.E. Jones/colección Pedro Pintado)


...Y la número 2, también abandonada (Jeremy Wiseman)

El recuerdo de este ferrocarril sigue vivo en la comarca tal como demuestra la excelente  reedició
n en el 2014 del libro que Alfonso Marco, el mejor conocedor de este ferrocarril -y de otros muchos-, escribió sobre él en 1999.



Coincidiendo con esta reedición del libro se celebró en Borja una exposición conmemorativa del ferrocarril. En esta entrada del blog "Unos cuantos trenes" de Jorge del Valle se recoge una excelente muestra fotográfica de ella. En el mismo blog se dedican otras entradas a la situación de las estaciones de Agón y  Magallón , Bureta y Ainzón.

Y en el imaginario popular siempre estarán presente aquellas viejas pero entrañables imágenes cinematográficas de la película "Nobleza baturra" donde, junto a Miguel Ligero sobre un burro, es protagonista la locomotora nº 1 con su maquinista ¿quizás Leoncio Zaro? y fogonero y algunos coches de este entrañable ferrocarril.


Fotograma de la película tomado de "El Periódico de Aragón"


Dibujo de Fernando Díez


FUENTES CONSULTADAS

Esta entrada hubiera sido casi imposible de realizar si no hubiera podido contar con el excelente libro de Alfonso Marco "El ferrocarril económico de Cortes a Borja" publicado por Lluis Prieto en la serie "Monografías del Ferrocarril", ni con el imprescindible archivo fotográfico del CESBOR (Centro de Estudios Borjanos). Mi más sincero reconocimiento y agradecimiento a unos y otros

Marco, A. (1999/reedición y ampliación 2014): El ferrocarril económico de Cortes a Borja. Colección "Monografías del Ferrocarril" nº 35. Lluis Prieto, editor

Macías, O. (2005): Los ferrocarriles de vía estrecha en Navarra y Valle del Ebro. "En Historia de los Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha". Ed. Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

Olaizola, J. (2015): El ferrocarril económico de Cortes a Borja. Blog Historias del tren

Página web del Centro de Estudios Borjanos (CESBOR)




domingo, 3 de febrero de 2019

Historias del vapor (LXXXIX): Las "pelonas" de MZA (RENFE 040-2401 a 040-2434 y 040-2441 a 040-2463)



1907

Las "pelonas" de MZA (MZA 741 a 780 y 1001 a 1030/RENFE 040-2401 a 040-2434 y 040-2441 a 040-2463)


A principios del siglo XX, una vez resuelto por las grandes compañías el problema de la tracción de trenes de viajeros con las locomotoras del tipo 230, se hacía apremiante mejorar las de los de mercancías con locomotoras de mayor potencia. En una entrada anterior me referí al lote de 40 locomotoras tipo 040 adquiridas por MZA entre 1903 y 1905 a la factoría Maffei para sus trenes de mercancías. Inauguraron la serie 700 de esta compañía ocupando las números 701 a 740Según cuenta Fernando Fernández Sanz el hogar de estas locomotoras tenía poca profundidad por lo que los tubos de calefacción más bajos tendían a cegarse. Por tanto, al solicitar de nuevo a Maffei y también a Henschel cuarenta nuevas máquinas de este tipo, se decidió elevar el eje de la caldera que pasó a estar a 2,75 metros. Era un valor inédito para la época y las confirió una extraña apariencia. A ellas va dedicada esta entrada.
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Además de la elevación del eje de caldera, como las renovaciones de vía permitían un mayor peso por eje, se aprovechó para ampliar la superficie de calefacción del hogar, que pasó de 10,21 a 12 m2 y, así mismo, se aumentó el diámetro de la caldera de 1,5 a 1,65 metros. Ello llevó a un aumento del número de tubos de calefacción, lo que contribuyó a incrementar un poco más aún la superficie total de calefacción.


Salvo estas modificaciones en hogar y caldera, el resto de equipos y parámetros técnicos seguían siendo iguales a las primeras 700 (aunque se cambió la distribución plana por la cilíndrica). Ello originaba una gran reserva de vapor, realmente útil en muchas ocasiones, así como un aumento de potencia que pasó de los 842 C.V a los 960, manteniendo el mismo esfuerzo de tracción de 10035 Kg. Si bien la inclusión de la distribución cilíndrica hubiera facilitado la adopción del recalentador, ya en uso en aquellas fechas, MZA no apostó en principio por él en estas máquinas.

Lo que si cambiaba respecto de las anteriores "setecientas" era la apariencia externa. Como apuntaba más arriba, la elevación del eje de caldera y su mayor diámetro, sin aumentar su longitud ni modificar otros elementos, originaba una imagen no muy agraciada.

Los primeros veinte ejemplares de estas locomotoras fueron servidas en 1907, diez por parte de Maffei y otras diez por parte de Henschel. Fueron las 741 a 760. Otros dos lotes similares fueron suministrados también por los mismos constructores en 1909: las 761 a 780. Por fin, en 1911, llegaron 15 más de Maffei y 15 más de Henschel. Como en la centena 700 ya no cabían, la 800 estaba ocupada por las 230 compound, y por alguna razón no se quiso utilizar la 900, inauguraron la serie "mil". Así, las Henschel fueron las 1001 a 1015 y las Maffei las 1016 a 1030. Esa inclusión en la serie 1000 "pelada" hizo que se las denominara coloquialmente "las pelonas", denominación que, probablemente, se extendió a las incluidas en la serie 700.
Foto de fábrica de la  Maffei MZA 759
La MZA 771. Esta imagen muestra la figura  poco armoniosa de estas locomotoras, que resultaban muy altas para su longitud. Sin embargo, parece que los maquinistas y fogoneros las apreciaban bastante (Foto: autor desconocido/tomada del libro "Locomotoras de MZA" de Gustavo Reder y Fernando F, Sanz)
Una "pelona" arrastra un tren de mercancías por el portal de la Pau en el puerto de Barcelona, con el edificio de la Junta de Obras del Puerto al fondo. Principios del siglo XX (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)
La MZA 1024 (autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)


La MZA 756 en Almorchón 1926 (autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)


En un depósito desconocido, quizás el de Vilanova (foto: sin datos de autor/archivo Fernando F. Sanz)
La MZA 1025 en Madrid-Atocha (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos/Aitor F. Baños)

Fueron unas locomotoras muy adecuadas para los trenes de mercancías. Bien equilibradas y con un centro de gravedad alto tenían una marcha muy estable y entraban con suavidad en las curvas. En algunas se introdujeron modificaciones para mejorar su rendimiento. Así, en 12 de ellas se instalaron recalentadores. En otra -la 774- se implementó el sistema de distribución por válvulas Lenz y en otras dos el Dabeg. 


Caja de humos de una de las locomotoras a las que se instaló recalentador. Barcelona, 1919 (foto: Arnau Izard/Archivo AFCEC/cortesía J. A. Méndez Marcos)
MZA las distribuyó entre los depósitos de Madrid-Atocha, Alcázar, Ciudad Real, Zaragoza, Arcos, Albacete y Mora. 

A RENFE llegaron las setenta locomotoras. Como el esfuerzo de tracción, que era el parámetro escogido por RENFE para la numeración dentro de un mismo tipo, era el mismo para todas ellas, se las clasificó atendiendo a si eran de la serie "setecientas" o de la "mil" y si llevaban o no recalentador. Así, la numeración 040-2401 a 040-2434 se asignó a las 34 de la serie "setecientas" a las que no se instaló recalentador.


La 040-2401, primera de la serie, en Murcia en 1959 posando aparentemente con utensilios de limpieza (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos/Aitor F. Baños)



La 040-2403 en Murcia (Foto: Graham Stacey)


La 040-2404 en Albacete (Foto: L. G. Marshall)
Unos años después, en 1967, la 040-2404 se encontraba en Mora (Foto: J. Jarvis)
Y en ese mismo año y lugar la fotografió también Graham Stacey 
La 040-2406 en Mora en 1967 (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)

Ese año, también en Mora, la fotografió  E. Jansà
Y también Graham Stacey...


En su viaje por España durante 1961 Harald Navé obtuvo esta imagen de la 040-2428 en un lugar indeterminado

Por su parte,  las 040-2435 a 040-2440 correspondían a las seis de las "setecientas" que sí disponían de él. 


La 040-2438 en Zaragoza en 1962 (Foto: Felix Zurita)

Y la 040-2439 también en Zaragoza en 1962 (Foto: E. Jansà)

Luego, la numeración 040-2441 a 040-2463 correspondía a las "mil" sin recalentador: 


La 040-2457 en Zaragoza en 1956 (foto: autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos/Aitor F. Baños)



La 040-2463 en Zaragoza en 1957 (Foto: L. G. Marshall)

La 040-2444 en Murcia en 1968. Parece que ya estaba en pleno desguace. (Foto: Ch. Firminger)

 Y la numeración 040-2464 a 040-2470 correspondió a las siete que sí lo llevaban. Lo que es verdaderamente llamativo es que las dotadas de recalentador, es decir, las 040-2435 a 040-2440 y 040-2464 a 040-2470, no aparecen inventariadas por RENFE ni aparecen en el álbum de 1947... aunque éste sí apunta que "las 1029 y 1030 tienen aparato recalentador sistema Caille". Un lío.

RENFE las mantuvo más o menos en los mismos depósitos que MZA. En 1962, dos años antes de que empezaran las bajas, había 23 en Ciudad Real, 14 en Zaragoza, seis en Alcázar, seis en Murcia, cinco en Albacete, cuatro en Madrid-Atocha, dos en Mora, dos en Mérida y una en Arcos. 

En 1964 ya desaparecieron diez de ellas; en 1965 otras diez y en 1966, 30. Catorce cayeron en 1967 desapareciendo las que quedaban en 1968. En la relación de bajas no aparece la 040-2467... ¿Qué fue de ella?

De nuevo ninguna de estas locomotoras,  de imagen extraña pero sencillas y eficaces, que marcaron toda una época y estuvieron muy extendidas por las vías españolas quedó para el recuerdo. Por suerte aún queda alguna filmación de ellas como entre los minutos 1,39 y 2,37 de este vídeo de José Luis García. 


Zaragoza. Años sesenta (autor desconocido/cortesía J. A. Méndez Marcos)

FUENTES CONSULTADAS:

Reder, G. y Fernández Sanz, F. (1995) Locomotoras de MZA. "Historia de la tracción vapor en España". Tomo I. Autoedición

Comás, P. (2011): Breve historia de la tracción en MZA. Trensim.com

Fichas de parque motor de Vía Libre

Archivo Ferroviario de Juan Antonio Méndez Marcos

Asesoramiento videográfico de Fernando Santiago Rodriguez


miércoles, 30 de enero de 2019

Las tracciones térmica y eléctrica en RENFE (LXXXII): Las problemáticas 250 (RENFE 250-001 a 250-035 y 250-601 a 250-605)


1982

Las problemáticas 250 (RENFE 250-001 a 250-035 y 250-601 a 250-605)


El origen de esta serie fue la necesidad sentida por RENFE a principios de la década de los setenta de disponer de locomotoras denominadas entonces "de gran potencia" para el arrastre de mercancías pesados y trenes de viajeros a 160 km/h. Las japonesas series 269, 279 y 289 estaban dando un magnífico resultado pero se empezaban a quedar "cortas" para algunos servicios, y las dobles tracciones no constituían las mejor solución.  Por tanto, en el pliego de condiciones para el concurso de adquisición de estas nuevas locomotoras se establecían fuertes requerimientos en potencia y adherencia que podrían resolverse, a elección de los constructores, por una configuración de dos bogies con tres ejes o tres bogies de dos ejes. 

Para conseguir la locomotora que RENFE deseaba, la compañía estableció un pliego de condiciones técnicas muy detallado de acuerdo con requerimientos específicos que se concretaban de este modo: 

Se deseaban locomotoras universales, aptas para remolcar trenes de viajeros y mercancías por todas las líneas  de RENFE electrificadas a 3000 V.

Deberían tener una potencia superior a 4500 kW para poder remolcar trenes pesados de viajeros a la velocidad máxima de 160 km/h

Deberían ir dotadas de seis ejes motores para poder remolcar pesados trenes de mercancías de más de 1000 toneladas en rampas de 20 milésimas.

    Por otra parte, el pliego incluía por primera vez la exigencia de unas condiciones mínimas garantizadas en fiabilidad, disponibilidad y costes de mantenimiento. Éstas fueron objeto de una fuerte oposición por parte de los potenciales constructores, algo que complicó y alargó mucho el proceso de resolución. Al final el concurso se resolvió mediante la adjudicación de dos series de locomotoras: la 250 con una tecnología alemana bastante novedosa y la 251 de una tecnología japonesa más "conservadora" pero muy experimentada y conocida mediante las series 269, 279 y 289. 

    Esta entrada va dedicada a la serie 250 mientras que la próxima lo estará a la 251.

    La primera serie de estas locomotoras "de gran potencia" -que se designaría como 250- fue adjudicado al consorcio formado por Krauss Maffei, Brown Boveri, MTM y CAF, si bien los técnicos de RENFE hubieran deseado contar con locomotoras del tipo de las francesas CCC 6500 bien experimentadas en su país aunque quizás en condiciones menos duras que las españolas.  

    Aunque el pliego no exigía la característica de bogies monomotores y birreductores -como tenían las "japonesas"-, el consorcio citado ofreció esta solución con bogies de tres ejes de una forma un tanto sorprendente dado que en Alemania, de donde provenía el diseño mecánico, no había experiencia en este tipo de soluciones. El resultado fue una estructura muy compleja, sobre todo a nivel de bogies y transmisiones, lo que se convirtió, junto con frecuencia al estado de la vía para las velocidades a desarrollar, en la causa básica de los continuos problemas con estas locomotoras. Eran frecuentes las roturas de las transmisiones que a veces afectaban a los grandes motores de tracción y provocaban también importantes pérdidas de aceite en los cárteres ubicados en los bogies. 

    La serie 250 se compuso finalmente de 40 locomotoras, las cinco últimas dotadas de tecnología chopper (subserie 250-601 a 605), que se suministraron entre 1982 y 1987. Las cinco primeras fueron construidas en Alemania y las restantes en España.


    La 250-001 en la fábrica Krauss-Maffei de Alemania en junio de 1981. La presentación oficial tuvo lugar el 8 de julio de ese año  (Krauss-Maffei/CARRIL)

    Entre septiembre y noviembre de 1981 fueron llegando a la factoría de CAF procedentes de Alemania las 002 a 005 para llevar a cabo su puesta a punto (CAF)

    Las 003, 004, 002 y 001 recién llegadas a Madrid-Fuencarral en enero de 1982. Comenzaron realizando pruebas en la zona de Segovia donde surgieron problemas por la falta de potencia de las subestaciones. Después continuaron haciéndolas en la rampa de Pajares, donde se detectaron algunos sobrecalentamientos en los motores, y realizaron algunas más con trenes de viajeros hasta Zaragoza y Gijón (J. Miquel)

    Montaje de cajas de las 250 en las instalaciones de CAF en mayo de 1982 (CAF)


    Otra imagen de la nave de montaje (Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril)

    Pupitre de conducción de las 250. Las cabinas de estas locomotoras supusieron una gran revolución. A los cambios importantes en los dispositivos de conducción se sumaron significativas comodidades para los maquinistas tales como cómodos sillones, aire acondicionado y dispositivo de calentamiento o refrigeración de comidas (CAF)


    Placa de construcción de las 250 (Chema Martínez)

    Si bien parece que, en una primera intención, la idea era asignarlas al depósito de Oviedo para prestar servicio en Pajares, tras las pruebas efectuadas con esta serie y con las primeras 251, también recién llegadas, se decidió optar por éstas últimas. Probablemente influyó en ello la mejor inscripción en curva, como consecuencia del excelente diseño del bogie central, y el estar dotadas todas ellas de equipo chopper, alternativa que, en el caso de las 250, sólo se aplicó a las cinco últimas. Lo cierto es que las 250 estuvieron asignadas siempre a los depósitos de Barcelona y de Valencia al que, finalmente, fue a parar toda la serie. Su librea de origen fue la azul-amarilla: 



    250-012 (RENFE-h0)

    mientras que las cinco chopper lucieron la decoración estrella:


    250-605 chopper (RENFE-h0)

    En octubre de 1982, el depósito de Barcelona-Can Tunis ya había recibido diez locomotoras. Los primeros servicios fueron los de los trenes de carbón entre Tarragona y Samper de Calanda. A partir del 7 de julio de 1982 encabezaron el expreso Barcelona-Málaga entre Barcelona y Valencia. y poco después dieron tracción en el mismo recorrido al Barcelona-Sevilla, "el Sevillano". Ya en esos primeros servicios se detectaron algunos problemas que debieron ser corregidos en la electrónica provocados por el calor veraniego,  o también el excesivo calentamiento del sistema de freno.



    La 005 remolca el expreso Barcelona-Málaga en 1982 (Josep Miquel/CARRIL)

    Con la disponibilidad de nuevas locomotoras los servicios se ampliaban haciéndose cargo de los trenes más pesados como TECOs o "naranjeros". En 1985 se iniciaron los servicios nocturnos denominados "estrella" y de algunos de ellos, tales como el Estrella "Ciudad Condal" también se hicieron cargo las 250

    En ese año de 1985 finalizó la entrega de las 35 locomotoras convencionales y se inició la construcción de las cinco "chopper", de modo que a principios de 1986 se iniciaron las pruebas con la 250-601, ya con librea "estrella". La presentación oficial tuvo lugar el 5 de enero de 1987 y poco después comenzó su servicio arrastrando al rápido "Torre del Oro" entre Barcelona y Valencia. 

    La 601 entra en Valencia en cabeza del "Torre del Oro". Enero de 1987 (Xavier Jiménez)

    Las otra cuatro locomotoras de esta subserie se entregaron de forma paulatina, no sin efectuar previamente bastantes ensayos. 

    La 603 en Vic en el transcurso de una prueba de arrastre de un tren mercante de 1000 Tm el 17 de septiembre de 1987. (Josep Miquel)


    Un anuncio de aquella época. Las 250 "chopper", símbolo del futuro

    Casi de forma simultánea se llevaban a cabo las pruebas para la implantación de los 160 km/h en el triángulo Madrid-Barcelona-Valencia-Madrid a cargo de las 250 y 269-200. A partir del 1 de junio y ya de forma operativa, las 250 traccionaron ya algunos trenes rápidos a esa velocidad máxima. En estos años las 250 estaban dedicadas en un 87,5% a trenes de mercancías y en un 12,5% a trenes de viajeros, una situación que fue cambiando ligeramente hacia una mayor dedicación a los de viajeros de modo que en 1988 era del 32 por ciento. 

    En 1987 las 250 se pusieron también en cabeza de algunos otros expresos y también de trenes talgo tales como el "Catalán Talgo", el Barcelona-París (ambos entre Barcelona y Portbou), el "Mare Nostrum" y el Barcelona-Madrid. A este servicio corresponde mi primera foto de una 250 tomada en 1988:




    La 015 en Madrid Chamartín en cabeza de un talgo pendular con destino Barcelona. Julio 1988 (Ángel Rivera)

    En septiembre de 1988 eran tan evidentes los problemas que la circulación a 160 km/h generaba a las suspensiones de las 269-200 y a las 250 así como a la propia vía, que la velocidad máxima se rebajó a 140 km/h. 

    En 1989,  se presentó la 603 chopper en una exposición de nuevo material de RENFE que se llevó a cabo en la estación de Príncipe Pío de Madrid, después de que ésta hubiera dejado de prestar servicios pero antes de su completa transformación en centro comercial e intercambiador de transportes. Junto a ella también se presentaban, que yo recuerde, los electrotrenes 444.500, las entonces nuevas locomotoras diésel de maniobras de la serie 311 y algunas nuevas unidades de cercanías.


    Frontal de la 603. Estación de Madrid-Príncipe Pío.  1989 (Ángel Rivera)

    El frontal de la 603 desde la cabina de un electrotrén 444-500. Estación de Príncipe Pío, Madrid. 1989 (Ángel Rivera)






    Tras la reducción de velocidad las 250 dejaron en general de remolcar talgos, si bien hasta mediados de los noventa se mantuvieron en cabeza de muchos diurnos y "estrellas". En cualquier caso, su deriva hacia servicios de mercancías era cada vez más clara.


    La 033 en Valencia-Nord en cabeza del "estrella Gibralfaro" en agosto de 1993 (J. A. Méndez Marcos)


    Aunque a partir de 1988 las 250 dejaron de remolcar trenes talgo, de vez en cuando lo hacían por algún reajuste o avería. En esta ocasión la  026 aparece en cabeza del "Mare Nostrum" a su paso por el Puig de Santa María en agosto de 1994 (Juan Antonio Méndez Marcos)



    La 006 en cabeza del diurno "Torre del Oro" a su paso por el Puig de Santa María en abril de 1995. Aunque ya estaban dedicadas preferentemente a las mercancías, en verano su gran potencia las hacía muy útiles para los largos y pesados trenes de viajeros (J. A. Méndez Marcos)

    A partir de 1992 y coincidiendo con la llegada de las primeras 252 a Barcelona comenzó el trasvase de las 250 convencionales desde Can Tunis al depósito valenciano de Fuente de San Luis quedando en Barcelona las cinco "chopper" dedicadas a los trenes carboneros de Samper. 



    Relevo entre "alemanas" (Vía Libre)


    La 020 en Valencia-Nord en julio de 1993 (J. A. Méndez Marcos)


    La 001 en Valencia-Nord en junio de 1994 (J. A. Méndez Marcos)


    "Levantes" en Valencia (AHF/MFM. Autor: Chema Martínez) 

    Con la dedicación casi exclusiva a las mercancías se fueron alejando de sus bases de Barcelona y Valencia llegando a Madrid, Galicia, Asturias o el País Vasco. Es un tema controvertido si alguna de ellas fue destacada a Almería para hacer pruebas del transporte de mineral de hierro entre el Marquesado y el puerto de esa ciudad. En cualquier caso, llegara o no a  aquella zona, sus problemas de sobrecalentamiento no la hicieron buena candidata para esa tarea. De ella se encargaron seis 269 del depósito de Santander, posteriormente sustituidas por algunas 289

    Con el transcurso de los años, las 250 fueron pintadas con el esquema "taxi" amarillo y negro con la diferencia de que, en algunas, las puertas de las cabinas quedaron en amarillo y en otras lo hicieron  en negro. Parece ser que, éstas últimas fueron denominadas "monjas" por los ferroviarios sin que llegue a entender el motivo del todo. En general fueron "las 250" o "las alemanas".


    La 011 remolca un talgo pendular, con el esquema de pintura "taxi" recién estrenado (autor desconocido)

    En 1996 ocho locomotoras pasaron a depender temporalmente del depósito de León y en 1999 las chopper pasaron también a Valencia. Algunas de ellas arrastraron trenes de balasto para la construcción de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona.

    La 006 en la estación de Ávila (Jorge González)


    La 605 en los talleres de la Font de San Luis en mayo de 2001 (J. A. Méndez Marcos)

    A mediados de la década del 2000 las cinco chopper se habían dado ya de baja mientras que quedaban 25 de las 35 convencionales. Continuaban todas asignadas a Valencia. Un grupo de ellas prestaba servicio entre Tarragona y Samper de Calanda y entre Manresa y Flix con trenes carboneros y potaseros.

    Las 006, 004, 020 y 025 estacionadas en Tarragona en julio de 2006 (Milo45/Forotrenes)

    La 017 con un tren probablemente de potasas en 2006  (Bernat Borràs)

     El otro grupo se dedicaba al transporte de contenedores en el eje Madrid a Silla, Barcelona y Port Bou:



    La 029, muy degradada, con un tren de contenedores (autor desconocido)



















    A finales del 2007 todavía había 25 locomotoras operativas, pero ya en el año 2010 todas estaban dadas de baja. Algunos años después, varias de ellas permanecían apartadas en el depósito de la Font de San Luis.



    Las últimos cuatro ejemplares apartados en Valencia-FSL, en febrero de 2016 (Antonio Carre)

    A finales de 2016 seguían allí:


    En noviembre de 2016 (Antonio Carre)

    Ahora, a finales de 2022, y según Listadotren, todavía permanecen apartadas en Valencia cuatro de ellas -las 003, 007, 008 y 009-  supongo que esperando largamente el momento del desguace. 

    Imagen tomada en este año de 2022 de parte de las instalaciones de RENFE en la Font de San Luis. Si no me equivoco aparece en ella una 250 pero no he logrado localizar las otras tres que allí estaban apartadas ¿Trasladadas?, ¿desguazadas? (Google Earth)

    Afortunadamente, la 029 fue cedida para su preservación a la APPFI de Mora la Nova adonde fue trasladada en mayo del 2013. 


    Una 319 de Continental Rail traslada  a Mora desde Valencia a la 250-029 ( Aleix Cortés)

    La 029 preservada en Mora. Año 2015 (David Tejera)

    Y en el 2022 junto a algunas de las otras locomotoras preservadas allí (autor desconocido)


    Creo que sería deseable que alguna más de ellas fuera preservada en Vilanova o Delicias. Más allá de sus problemas, forman parte de una época importante del ferrocarril español.


    (Chema Martínez) 



    FUENTES CONSULTADAS:

    Roselló, J. (1982): Las locomotoras eléctricas serie 250. Carril, nº 2.

    Miquel, J. y Martín, J. (2004): RENFE 250. Reserva Anticipada ediciones

    RENFE: Fichas locomotoras 250 y 251

    Arenillas, J. (2010): La tracción en los ferrocarriles españoles. Ed.Vía Libre. 

     Villa, J.L. (2013): Renfe en el diván. Editorial Noesis

    Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid (AHF/MFM)

    Fototeca ferroviaria de Juan Antonio Méndez Marcos

    Listadotren